.

.


La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








sábado, 8 de marzo de 2008

Sandra Carrasco


Sandra Carrasco, veinte años y vasca. Hija de un castellano de Morales de Toro asesinado ayer por el fundamentalismo terrorista y vasco. No te mereces el teatro de algunos hipócritas de la derecha española que han despreciado las ideas de tu padre y que han llegado para aparentar. Cuánto agradecemos tu valor, tu entereza y tu coraje. Aurrerá.

Resistir a la mano ciega.
Plantar cara a la barbarie.
Desmantelar las palabras huecas.
Derribar los ídolos
que no deben adorarse.
Convertir las lágrimas en lluvia
que limpie el estercolero de la historia.
Hacer de la memoria
una poderosa fortaleza
interior.
Erigir la voz y el argumento
como significado
contra toda ignominia.
Conceder el gesto de la piedad
incluso a los impíos.
Potentes veinte años de rabia:
nutre a los tuyos de esperanza.

4 comentarios:

  1. Sobra lo del teatro y las apariencias

    ResponderEliminar
  2. Disculpe, estimado anónimo, ya me dirá usted por qué. Siempre estoy presto a reconsiderar las palabras. Si se me argumenta. Gracias y saludos.

    ResponderEliminar
  3. Ninguna ideología debería apropiarse de empatizar y solidarizarse con las víctimas de un asesinato cobarde y asqueroso. Tampoco debería ninguna ideología negarle a otra esa posibilidad. Nos olvidamos de que además de seres políticos somos humanos. A mí me gusta y me reconforta creer que algo de lo que nos une es la víscera, el dolor por la muerte y la alegría por el triunfo de la vida. Nos separa el pensamiento, justo lo que nos diferencia de los animales, qué contradicción... Debería ser posible armonizar.

    ResponderEliminar
  4. Te entiendo y comparto en parte tu planteamiento. Sobre todo lo del principio, que nadie debería apropiarse. Y me gusta eso que dices de las caracterísiticas que nos unen. Pero no tengo claro que lo que nos separe de los animales sea sólo el pensamiento. Tal vez lo que nos une a ellos es precisamente la condición animal que tenemos dentro y que no sabemos conciliar. Por ejemplo, ¿por qué resultamos ser más agresivos que ellos a veces sin necesidad? Deberíamos conocer más y mejor las manifestaciones y comportamientos animales, incluidos los nuestros. Etología se llama la especialidad que lo estudia. Acercarse a esa ciencia depara muchas y gratas satisfacciones.

    ResponderEliminar