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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








domingo, 11 de noviembre de 2007

Los jinetes náuticos


Carrera entre las olas de los jinetes y la caballería náuticos. Se dirigen acaso al sueño, tras la tarea de domesticidad, no exenta de contenido lúdico. Kuzmá Petrov-Vodkin les está esperando desde la orilla. La fuerza incontenible del animal se subraya con la intensidad del color de la máxima potencia. La fragilidad del caballista, representada por el amarillo de la edad incierta, acaso del sexo inexpresado, no impide al púber sujetar con inteligencia las bridas. Su serenidad le permite incluso abstraerse en la exhibición. Hay una caracterización simbólica que nos embriaga. Nos vemos a nosotros mismos abordando oleajes y sumidos en recorridos exhaustos, sin saber bien si éstos se tratan de la obligación, del deber o de la necesidad. El mar de nuestra cotidianidad tiene mucho de circular, como en el cuadro. Unas veces las bestias se nos resisten, otras se dejan llevar por la doma, otras se nos desbocan hasta derribarnos y zafarse de nosotros. Como los caballos de la pintura, donde la inteligencia del animal es superior a la ejercitación de los jinetes, nuestras particulares bestias nos tienen cogidos en el laberinto y revelan con su mirada atenta la influencia que ejercen sobre esto llamado hombre. Belleza del inmenso caballo rojo sobre el que cuesta mantenerse sin afectación y sin dar muestras de debilidad. Desde el inmediato territorio del sueño que me espera trataré que el símbolo no me devore. Prefiero acogerme al caos de la noche que a la competencia aparentemente lúcida de las horas diurnas. Cabalgo salpicado por una lluvia de colores.

(Bañista sobre un caballo rojo, del pintor simbolista ruso Kuzmá Petrov-Vodkin)

2 comentarios:

  1. Mertens Stienon considera al caballo movimieno cíclico de la vida . Cómo los caballos de neptuno que surjen de las ondas marinas, crees que pueden simbolizar éstos las energías cósmicas?
    Para Diel, los caballos son los deseos, los instintos, el desenfreno.
    Tú me das la teoría de los jinetes Náticos
    y yo me las quedo todas y todas las veo a lomos de ese delirio rojo.

    Me quedo mirando el cuadro

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  2. Es que no se trata de un cuadro de caballos, sino de una fusión: jinete púber sobre caballo todo fuego. Mi escrito pretendía extrapolar su sentido porque, más allá de los motivos de las obras de arte, su capacidad permanece abierta para futuras receptividades. Pero Petrov-Vodkin tal vez elaboró un símbolo. Piensa que era ruso, y algunos opinan que este imponente caballo rojo tiene relación con una imagen poética de Alexandr Blok: la yegua de la estepa, símbolo de Rusia, que cabalga a través del tiempo. Otros ven una vinculación con lo acontecido en Rusia tras la Primera Guerra Mundial. El mismo pintor ironizaba sobre el cuadro, recordando que para unos críticos significaba la sangre y el arrastre del pueblo en la guerra desencadenada; y cuando se produjo la Revolución otros clamaron sobre el "verdadero" significado del cuadro. El pintor se burlaba ladinamente de ambas interpretaciones, pero ¿qué otro sentido podría tener en aquellos tiempos de turbulencia y conflicto? Al fin y al cabo, lo ígneo también está en cada uno y en ese arrostrar con virulencia el día a día caótico en que los humanos nos sumeergimos, ¿no?

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