.

.


La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








lunes, 22 de octubre de 2007

Surtido


Antes de acostarme debo disponer mi rostro de mañana. Abrir el armario de las máscaras. Extenderlas sobre la caja de neón. Hasta los cráneos se abren de par en par y ofrecen un disfraz que es una pose que es una autodefensa. Decidirse a aparentar una jornada más. Traducir los gestos aquiescentes como si se tratase de la propia naturalidad. De frente de lado de cogote. Cuántos actores anónimos estarán a esta misma hora preparando el uniforme del día siguiente. Los mismos que, horneados por la madrugada, nos encontraremos en andenes en autovías en ascensores. Repasar el surtido. Qué modelo escoger. ¿El rostro cejijunto? ¿La sonrisa beatífica? ¿La piel distendida del despistado? ¿La alegría incontenible y ejemplarizante? ¿Los pómulos rollizos de la felicidad manifiesta? ¿La mirada penetrante y avasalladora que derribe al enemigo antes de comenzar la batalla? ¿El perfil despreocupado? ¿El morro apretado y firme? ¿La frescura tersa y refrescante? Cuesta decidirse. Sobre todo cuando hayque dar la talla. Cuando hay que mostrarse como no se es. Mejor lo dejo a la improvisación.


(Fotografía de Leonard Nimoy, con él mismo)

4 comentarios:

  1. Tranquilo, F, que esto de las máscaras es un juego. Concibiéndolo como tal, los lunes duelen menos, o deberían doler menos.

    ResponderEliminar
  2. Un juego y una suplantación, obviamente. Muy acorde con lo que el trabajo puede significar para cada uno, ¿no te parece? Buenas noches.

    ResponderEliminar
  3. Ocurre, a veces, que cuando uno se desenmascara se queda parado y no sabe bien los propósitos que desea de verdad. Eso es más triste aún.
    Buenas noches

    ResponderEliminar
  4. Buenas noches, Olvido. Cuando se dice aquello de "quitarse la máscara"...¿se trata acaso del momento de la verdad? ¿Se conoce mejor al otro cuando se ha desposeído de su cobertura de falsete? ¿Se muestra el otro más auténtico cuando no la lleva puesta? Más bien creo que esto de la máscara es más bien de las máscaras...nos superponemos tantas cuantas necesitamos para afrontar las distintas situaciones que se nos va deparando. Y sí, puede ser, que ese deproveernos del antifaz nos inmovilice, al menos momentáneamente. Pero ya se sabe, todo es reparable. Feliz noche.

    ResponderEliminar