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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








domingo, 2 de septiembre de 2007

Preguntas a Ariadna


¿Para quién tejías el hilo, Ariadna? ¿Con qué fin entregaste a Teseo el ovillo? ¿Para incentivar al héroe a recorrer el Laberinto? ¿Para reconocer el camino de retorno? ¿Para no perder a Teseo? ¿Para sujetar su pathos mientras buscaba el enfrentamiento con la bestia? ¿Para que tu amado saliera triunfante y te llevara con él, tal y como ansiabas desde el primer instante en que le viste? ¿Para huir de tu furibundo padre Minos? ¿Para apartarte del recuerdo y de la sombra inevitable del Laberinto, a pesar de la muerte de su monstruo? ¿Se quedó el hilo desparramado entre tus manos y las de Teseo? ¿Lamentaste la desaparición de Minotauro? ¿Te hubiera desagradado ser una de las vírgenes entregadas para morar con Asterión, tal cual fijó tu padre como precio puesto a los atenienses? ¿Percibiste tal vez el enojo de tu padre por disputarle el mismo amante? ¿Organizaste la fuga con Teseo o fingiste el rapto para desorientar a los pobladores de tu reino? ¿Dónde estaba el hilo cuando Teseo te abandonó en las playas de Naxos? ¿Lamentaste no haber llegado jamás a Atenas? ¿Qué clase de sueños te engulleron para quedar varada en aquella costa desconocida? ¿Percibiste el abandono del amante como una traición o como un sino? ¿Sufriste al ver alejarse la nave de Teseo? ¿Lamentaste su defección? ¿O no hubo tal abandono y fue el estar encinta lo que te forzó a desembarcar en la isla? ¿Os separó a los amantes el temporal que llevó a Teseo a cuidar de la nave? ¿Sobreviviste al parto de tu hijo? ¿O acaso fue de otra manera y te encontró Dioniso y con él dejaste de penar por la separación? ¿Realmente te raptó, tal como contaron luego, o cediste al poder de su seducción? No respondas si no quieres. Los tiempos perdidos en el Mito tampoco responderán por ti.


(Fotografía de Bill Brandt)

2 comentarios:

  1. Demasiadas preguntas para Ariadna, ¿no crees?, Ariadna es mito y lo que fue es que fue, y el por qué el Mito no lo permite, tal vez luego los piscoanalistas, jaja. pero yo pasaría incluso de estos. Pero preguntar (se)ya es de por sí terapéutico o por lo menos indagador. No siempre el hilo lleva al ovillo y vice. Igual el destino es estar perdido en el laberinto.

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  2. Ya, pero los hombres se han dedicado a preguntar a los mitos. Lo curioso es que cuando no han obtenido respuestas los han sacralizado y han dado lugar a las religiones. Éstas han supuesto adulteración de los mitos (también consecuencia lógica de ellos) y negación por lo tanto de los mismos. Pero mitos o religiones, el cso es que el Laberinto sigue en pie, y el hilo de la búsqueda no siempre parte del origen del ovillo de la racionalidad. Buenas noches.

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