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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








domingo, 22 de julio de 2007

Dispersándose


Y entonces fue la dispersión. El mismo viento soplaba en distintos sentidos. ¿O acaso eran muchos vientos desde distintos vértices? Las raíces tiraban desde posiciones contrapuestas. Los troncos se desgajaban de la tierra. El ramaje se sentía tan fecundo como para ensayar su dinámica de vuelo. No se sabe cómo fue, pero el paisaje estalló plural desde el origen. Y luego, el aprendizaje. Después, la prueba. Y más tarde, la tentación del paraíso. Y al fin y al cabo, la necesidad imponiéndose. La extraña y maldita dispersión. El arrojamiento sugerido por la sangre. La asombrosa diáspora del polen. La incomprendida apuesta por los seres que se lleva dentro. El sentido de las propias claves. Sobre la colina pelada, los árboles se hacen viejos. Parecen cimbrearse con dificultad. ¿Se recogen o se hunden? Un arco de madera y follaje completa la danza. No son tan enormes. No son tan seguros. Perseveran bajo el sol. Simplemente. Tienden la redonda mano de sus copas a la luna. Un signo. No es el flujo caprichoso del aire el que les zarandea. Son sus preguntas, sus ansias. Campean vehementes, desafiando el ciclo de las estaciones. Al caer la tarde, se alzan pausadamente, pero decididos. Nadie los ve, pero son ellos quienes dibujan los deseos. Nadie los oye, pero son ellos los que agitan los sueños.

(Y la foto también es de John Wimberley)

4 comentarios:

  1. Preciosa dispersión Fackel

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  2. Fernando Alcaraz23 julio, 2007 10:09

    Terrible asunto el de la dispersión, F. Queremos ser como dioses, ¿verdad? Por eso al final se nos va casi todo de las manos...Un saludo cordial.

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  3. Acaso por eso mismo la sabiduría del Tao considera que la dispersión no proporciona conocimiento. Pero ¿aporta conocimiento la concentración? ¿Cómo hallar el término equilibrante entre una y otra actitud? Me ha gustado la metáfora d elos árboles y el viento. Un abrazo.

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  4. Agradecido por tu fervor, Gabriela. Las dispersiones dan para mucho.

    Claro Fernando, claro. Casi siempre se nos van las cosas (los proyectos, las relaciones, los planes, las aspiraciones, etc.) de las manos, pero no por eso abandonamos.

    No sé responderte esta noche en plan Tao, Alex, tal vez otro día, o la respuesta acaso está en la fotografía. Fíjate bien en ella.

    Buenas noches a todos.

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