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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








domingo, 27 de mayo de 2007

In-flexión



PUNTOS DE INFLEXIÓN

El punto que, en una función continua, separa la parte convexa de la cóncava, se llama punto de inflexión de la función. En ellos la función no es cóncava ni convexa sino que hay cambio de concavidad a convexidad o al revés.

Bien, pues con arreglo al teorema, tal es mi día. Ni me siento cóncavo, ni convexo, sino todo lo contrario. Uno se pasa la vida cuestionando cada paso, cada plano, cada línea. Pero debe ser una manía, porque a otros no les sucede. O tal vez les suceda pero no sean conscientes o no le den tantas vueltas como yo. Votar algo para que todo siga igual, podría decirse. Pero acaso tampoco. Acaso llega un momento en que se trata de que concavidad y convexidad nos arropen mejor, limen asperezas y definan distancias. Lo cóncavo y lo convexo se darán siempre, pero tratemos de que se adapten mejor. ¿Son aplicables las leyes de la física a la política? Yo voy intuyendo que sí, mucho más de lo que nos imaginamos. Lo que acontece es que el objeto social al que pertenecemos pretende siempre separarse y romper la leyes naturales (las existentes, no las de ficción tipo teologías y otros esoterismos, que también están condicionadas por la física aunque no quieran admitirlo) Pero al final siempre está repitiendo las mismas parábolas y los semejantes trazados curvilíneos que traza la naturaleza con los moluscos o con la fitogénesis. ¿Que la cultura es un don del dios humano, que diría el otro? Hombre, bajemos del burro. La cultura es herramienta y representación de la evolución de la especie, pero también proyección y manifestación de esa naturaleza que no conoce fronteras ni desde un origen indefinible ni desde un final improbable. Para mi la observación de la existencia ampliada (porque hay millones de vidas más allá de la vida de la especie humana) es fuente de pensamiento, de humildad y de admiración. Así que hoy, pase lo que pase en materia de elecciones, concluiré que no hay nada tan grave que no se pueda solventar de otras maneras. Lo que peor llevo no es que ganen troyanos en lugar de tirios, o viceversa, que igual sí, sino que sean tan imprudentes y déspotas cualquiera de ellos. Y no me cabe duda de que la política hay que reconducirla como poli-Ética antes de que sea demasiado tarde y haga daño el desentendimiento social. Mira por donde, tal vez va siendo hora de sumar ética y política en un concepto reconstruido. Porque la deconstrucción de las relaciones sociales ya vienen produciéndose por la propia inercia de la ambición, la ignorancia y el ansia pijotero de los humanos.


(Montaje fotográfico de Ivan Cap)

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