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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








viernes, 13 de abril de 2007

Dedicatoria


¿Es el origen? ¿El tránsito? ¿Acaso el acontecer? ¿Puede que la renovación? ¿Quizás la disolución? ¿Simplemente la sombra? Cada día se abre y se cierra sobre sí mismo. ¿Sobre el día? No, sobre el hombre. El tiempo es la nadería, la inconsistencia, lo improbable. El hombre es lo sufriente, la irrealidad hecha carne, la probabilidad hecha duda, pero también obligación, exigencia, compromiso. Y siempre accidente. Emersión, elevación, acontecimiento, fluctuación, hundimiento. Los griegos hablaban de que en ese momento era necesaria la catarsis. Retorno al proceso, reencarnación del ritmo, cálculo de la reiniciación. Purificarse para intentarlo ¿todo? de nuevo. O acaso evitar el desarraigo anticipado. Siempre espera la noche estrellada. Siempre acoge la oscuridad y el silencio. Yo no creo que más allá exista otra luz. Atravesemos el espejo de agua.
* Dedicado a cuantos pasan su tiempo ora resistiendo, ora indignándose, a partes más o menos iguales.
(Perfomance de Bill Viola, Water)

1 comentario:

  1. Y sin embargo hay que seguir buscando la luz en este lado, siquiera para no tropezar más de lo debido. Bien por tu divagación.

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