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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








sábado, 10 de febrero de 2007

Venus de febrero



No sé si el nacimiento de Venus se produjo en febrero. Los días alternan mucho su carácter y se vuelven humanos. A los momentos de euforia se suceden los melancólicos, cuando no los abrumadores. Y el sol se disputa con las nubes y éstas extienden dominios que parecieran triunfantes y de pronto se rasga la masa informe de la sombra y las luces guiñan de nuevo. Un totum revolutum se adueña de febrero, desorienta las mentes y perturba las conductas. Tradicionalmente ha sido así. Pero hoy la especie autocalificada con altanería sapiens, y sus tribus, que se han inventado el mundo paralelo de la civilización y de la cultura cual si se tratase del único mundo posible, no entienden muy bien a esa naturaleza a la que consideran servil y en función de sus necesidades. La observan obtusamente distantes, la intentan controlar despiadadamente, la adecuan ingenuamente a sus fines, la convierten inicuamente en objeto mercantil y productivo. Suenan vientos de guerra sobre la naturaleza que envuelve a la Tierra. No está nada claro que la especie en cuestión trate de poner lo suficiente de su parte por mitigar la herida crucial, tal vez mortal, que se abre en profundidad sobre la atmósfera planetaria. Algunas culturas establecidas viven desde hace tiempo de espaldas a las leyes naturales y otras emuladoras aspiran igualmente a ignorarlas. Con este panorama, urge invocar más que nunca el Nacimiento de Venus. Uno desearía la regeneración y el triunfo permanente de la vida más allá de las tareas y de los meses. De lo contrario, los mitos más primitivos apenas serán sino un ancestral cuento sin significado y los humanos se consolidarán exclusivamente como piezas de la gran y alienante maquinaria productiva.



(Fotografía del griego Tsantakis)

1 comentario:

  1. Me ha gustado esta especie de alegoría crítica. Nada como el mítico nacimiento de Venus para inducir a una meditación sobre la barbarie que tiene lugar en nuestro planeta, y su futuro "prometido" si no se cambia el rumbo, que lo dudo.

    Muy bien tu tono.

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