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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








lunes, 15 de enero de 2007

Aforismo en negro


Admito que hay algo que me causa más espanto que el terror explícito: el terror ímplicito. Esto que parece una exageración o un juego de palabras, deja de serlo cuando uno imagina de lo que pueden ser capaces los que incuban el huevo de la serpiente.

Los que abandonan la noción moral aplicada a la política, los que crean sus mundos a imagen y semejanza donde todo vale y por donde quieren que todos pasen, los que hacen norma de conducta farisaica sobre que el fin justifica los medios, los que no distinguen el mercado y sus beneficios del concepto de representación política, los que no diferencian su ideología parcial del sentido de Estado, los que se mueven por revanchismo ignorando la legitimidad electa, están cuestionando el valor de la Democracia. Entre estos parturientos de la desdicha, hay unos que lo hacen atormentando a la ciudadanía con sus mentiras incendiarias, otros movilizando los miedos, otros zancadilleando las decisiones parlamentarias, otros callando en nombre de sus sacrosantos principios religiosos porque dicen -cuando les interesa- que su reino no es de este mundo...

Y llegados a este punto, que empieza a ser la peligrosa tesitura política del país, ¿son muy diferentes los que hacen de la violencia expresa su forma de vida y los que hacen de la negación, el enfrentamiento civil y la mentira su forma de acción?

Recuerdo un aforismo genial del escritor y crítico de Viena Karl Kraus, aplicable a esos eternos conspiradores defensores de los "valores eternos":

Un lobo con piel de lobo. Un canalla bajo el pretexto de serlo.

¿Qué los definiría mejor? Obviamente, no todos ponen las manos del diálogo, ni de la dignidad, ni del sentido razonable sobre la misma mesa.
















(Fotografía de Karl Kraus, Bohemia 1874-Viena 1936)

2 comentarios:

  1. Ciertamente el temple de nuestros políticos de derechas deja mucho que desear. Han tomado -sin causa demostrada- la vía del insulto, del desprestigio, y del energumenismo y no cesan. Los adalides de las mentiras del 11/Marzo 04 son ahora los que exigen la verdad a los demás. Se respaldan en los millones de españoles que les votan -¿son como ellos, entonces?- y se creen con derecho a despreciar a todo el arco parlamentario, no sólo al Gobierno. Mal camino. La cuestión es: y si a pesar de esta actitud nefasta, ¿no ganan las elecciones de 2008? ¿De qué serán capaces entonces? Tienes razón, pertenecen a la estirpe de los conspiradores.

    Entiendo tu sensibilidad y tu indignación, Fackel, pero mantén la calma.por favor.

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  2. Hola, F, me gusta tu rabiosidad política, pero que no te influya en la salud. No se merecen que suframos ni nos desgastemos. Si ellos ladran es que el país cabalga, más de lo que creen. Desde luego tanto lavado de cerebro puede influir en el electorado, pero también se cuestiona la salud mental y política del mismo. Así que, pase lo que pase en su momento, con nuestro pan nos lo comamos. Pero no es mi pan, no.

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