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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








lunes, 25 de diciembre de 2006

El furor acecha



Leyendo la obra poética de Eugenio Montale me encuentro esto...


El furor

El furor es tan antiguo como el hombre,
pero creía tener un objetivo.
Ahora se basta a sí mismo. Es un paso adelante,
pero no es suficiente. El hombre debe,
aun permaneciendo bípedo, transformarse
en otra bestia. Sólo entonces
será, como las fieras de cuatro patas, inocuo
si no lo agreden. Harán falta
unos años o milenios. Es un abrir y cerrar de ojos.


Viene a pelo la poesía, para acunar mis pensamientos trastornados. Quien piense que el furor permanece aplacado, yerra. La vida está repleta de conflictos y su escala desborda lo previsto. Que cada cual se palpe y se interrogue. Como los movimientos tectónicos, apenas o nulamente perceptibles, el furor se desplaza bajo nuestra piel. Y de pronto, su ruido inconfundible. Bulle por las amplias geografías y revienta la Historia. Tiempos de ira. Acarreando desgracias. Su ignorancia, un engaño.


(Cuadro del artista danés Peter Gyllan)

1 comentario:

  1. Ciertamente, Fackel, demasiada ira nos cerca, a algunos les ahoga, y otros se confunden con ella misma para ejercitarla sin miramientos. Demasiada ira, eso sí, adornada con publicidad. Me lo apunto como proposición para el nuevo año: contener la ira, destroza las vísceras. Un aliento.

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