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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








sábado, 28 de enero de 2017

In God we trust




...esa sensación de que el Estado de Estados se está convirtiendo por mor de su Gobierno electo en un suburbio de pendencieros, donde poco a poco va reinando la traición a sus propios principios, el delito encubierto de legalidad, la chabacanería de un sector hortera de su población elevada a categoría de sistema de obligado acatamiento, el arrinconamiento del diferente, el desprecio a todo el resto del inmenso continente que queda de Río Bravo para abajo, el odio al extranjero, el pánico al que piensa con otras perspectivas, ese Imperio por excelencia imponiendo la prohibición, impidiendo la llegada a los que han puesto en la lista negra, promoviendo formas agudas de castigo, justificando la tortura, negando las verdades, desacreditando la libertad de expresión de los medios, síntoma de posibles futuros ataques a los derechos civiles, ignorando los grandes problemas medioambientales como si fuera una invención de los malos, acechando a los patrocinadores de ciudades refugio, creando enemigos entre los que no son de su cuerda por doquier, en lugar de fomentar lazos y diálogo, sus autoridades henchidas de orgullo mediocre convirtiéndose día a día en pandilleros, protegiendo la cultura matona del Far West que decía un hombre un arma, desmontando cual gamberros las obras positivas que el anterior presidente había encauzado, esa sensación de que avivan fantasmas que se remontan al siglo XIX, importándoles un cuerno que la sociedad esté dividida al cincuenta por ciento por lo menos, el modelo que instauran atrayendo a los moscardones más reaccionarios y viles de Europa...conductas que no desatan sino malas sensaciones, peores vibraciones, funestas consecuencias a causa de las cuales todo puede precipitarse por el mal camino y el camino acabar a corto plazo en abismo, acaso ya intuyen que su God no era tan de fiar, es decir su moneda todopoderosa, sus deudas que acabaremos pagando el resto del planeta, esta sensación de que todo va deprisa deprisa y confuso confuso y que las oligarquías de uno y otro lado del océano pueden verse arrastradas a jugar a caballo ganador, al mejor postor, y si no, al tiempo, mientras el destino se vuelve turbio y nosotros más siervos...





4 comentarios:

  1. Esta ralea de políticos elegidos por la mayoría nos hace plantear el valor de las urnas.
    Salud

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    1. O el valor de los políticos esos o el valor de los votantes o el valor del pensamiento y de su carencia o el valor de los hados...término ese de valor tan esquivo como traicionero. Mientras las urnas sean huchas donde se otorgan cheques en blanco en lugar de espacio con credibilidad decisiva -pronto lo van a ver los curritos yanquis que han votado al autoritario- poco podremos prosperar. Tristemente, aquel verso de La Internacional "el mundo va a cambiar de base" se realizará, pero a la inversa de lo que deseaban los biempensantes de la gauche. ¿Resistiremos?

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  2. Nos pasará de una formo u otra, factura.
    Eso es innegable.
    Recuerda que a toda acción, reacción y nos veremos involucrados por alguna tontería de la OTAN...y entonces nos acorderemos de Felipe y su Otan no; Otan de entrada, no; Otan si.

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    1. Es imprevisible lo que nos acontezca a corto plazo, eh, no pensemos que tardará mucho. Las redes interconectadas de la política internacional se verán afectadas, no sé si juego de dominó, de ajedrez o de las galaxias virtual. Recomiendo hoy leer la prensa, por una parte el artículo de Antonio Caño sobre los ataques a la prensa y por otra las páginas salmón donde los detalles económicos, vertiginosos ellos, jablan por sí mismos.

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