La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







martes, 20 de septiembre de 2016

Aquellos estos árboles, 47




La niña de seis meses en brazos de su madre tomó con su manita el dedo que le ofrecí. Formó un puño sólido alrededor, lo sujetó con fuerza y se deshizo en sonrisas. Fue un instante de gesto divertido y para ella sobre todo un juego. Pero, afortunadamente, lo lúdico afirma en esa edad al ser que se lleva dentro. Un ejercicio hábil, uno de los que permite a los niños ir avanzando en aprendizaje. El diestro y el emocional. El comunicativo y el que va distinguiendo territorios. La madre se deshacía en cumplidos a dos bandas. Pero aquel gesto cálido de apropiarse fugazmente de mi dedo a mí me llenó de vida. Bendito tacto firme el de la pequeña María. 



(Dibujo de Käthe Kollwiz)


8 comentarios:

  1. Un peque`no gesto que en realidad fue gigante. Linda historia.
    =)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No sé qué percibiría la niña de mí, pero su efluvio de vida me llegó al alma.

      Eliminar
  2. Este gesto explica mejor el universo que cualquier compendio filosófico.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El universo exterior y sobre todo el interior. Sentir emoción por un gesto como ese alivia.

      Eliminar
  3. Por qué piensas que preferí trabajar con infantes desde la juventud, aunque la adolescencia se me diera bien. No sabes el dolor que supone ver cómo se malean o se desesperan conforme van madurando.

    Los perros domésticos disponen de las cualidades de un crio de alrededor de tres años. Amor, caricias y complicidad continuos. Servicios diversos y atención continuos inherentes a tanto afecto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pero mientras pertenezcamos a la especie sapiens, humana, tenemos más responsabilidades con los niños que con los perros.

      Eliminar
  4. Con todo y todos siempre. No lo discuto, nuestra primera responsabilidad es con nuestra especie por pertenecer a ella , pero no excluye al resto de la materia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me cuesta creer en la bondad de los hombres con los animales, y en concreto con los perros. Las modas, las distinciones, los acompañamientos sustitutorios, las exhibiciones públicas de los animales me huelen a utilización maniquea humana. Algo pincha en las personas cuando vemos cómo se ha disparado el coleccionismo doméstico de animales.

      Eliminar