La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







martes, 12 de abril de 2016

El lápiz huérfano




Un lápiz demediado entre los esqueletos. ¿De quién sería? ¿Del guarda forestal? ¿Del maestro? ¿Del carbonero? Nuestros prejuicios pueden inducirnos a error. Relacionamos útil con oficio y, así, de primeras pensamos que sería del maestro. Pero ¿acaso el forestal no tenía que anotar observaciones que no considerara en regla? Por el hecho de que el carbonero estuviera día a día al cuidado de elaborar el carbón vegetal en aquellas estufas instaladas en pleno monte, ¿no iba a disponer de un sencillo lápiz para controlar su tarea, atender encargos o entretener sus ratos de ocio? Estoy convencido de que ninguno de los tres sería analfabeto. Tal vez por no serlo fueron fusilados. En aquellos tiempos saber leer, escribir y hacer cuentas era sinónimo de un cierto grado de ilustración. Y la ilustración, para los asesinos, induce siempre a la sospecha. Y la sospecha de los fanáticos conduce siempre a la ejecución sumaria y caprichosa. Los verdugos se ven reflejados de alguna manera en sus víctimas. Estas delatan siempre al sicario. Porque el esbirro acaso anhela en su interior lo que no ha podido ser. Porque envidia la libertad de pensamiento del otro. Y las capacidades desarrolladas por el otro.


(Este lápiz fue encontrado entre los restos de gente común, como los citados, hace dos o tres años, en la sima de El Raso, en la sierra de Urbasa, Navarra. Aparecieron hasta un total de diez cuerpos. La labor y el empeño de voluntarios han ido permitiendo recuperar los restos de republicanos asesinados en 1936, cuyo número fue ingente. Aún quedan tantos por salir de páramos, cunetas, fosas o abismos...Es uno de los temas que los políticos no llevan en sus programas o, al menos, no los airean. Sigue siendo tabú. ¿Por un miedo inconsciente de los ciudadanos, no obstante haber transcurrido ochenta años de la barbarie? Pobre la sociedad que no supera sus temores ancestrales a través del conocimiento, la ilustración y la aclaración de los hechos. Siempre se temerá a sí misma)




(Fotografía de la Sociedad de Ciencias Aranzadi)

Después de haber escrito lo anterior encuentro esta viñeta de Guerra en el digital último cero:





18 comentarios:

  1. Pobre, penosa y miserable, pero solo los mas dignos, también maduros se encuentran preparados para asumir esos adjetivos en la propia entraña. Por nuestra sangre corre la de todos, miserables, asesinos y demás calaña. Desarrollar la polaridad negativa también está condicionado. Oh cielos seguid lloviendo!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es probable que por nuestra sangre corra sangre manchada de sangre, bien como ejecutora o como víctima. Si en nuestra mente, alguna vez fuimos conscientes de aquella barbarie que fue iniciada y provocada y no casual, y convertimos en reprobable la mano que meció la tumba de los inocentes, pues al menos algo habremos avanzado. Lluevan los cielos sin fin, pero los muertos siguen enterrados en la desmemoria de los que no quieren saber.

      Eliminar
    2. Fui informada punto por punto de toda la miseria y barbarie de entonces desde mi mas tierna infancia ya que mis progenitores, ambos apasionados, procedían de bandos opuestos. También me informaron de la miserias consecuentes, amen de lo que yo veía, escuchaba y sentía. Para mas inri soy producto de aquella vileza pues de otro modo mis padres nunca se habrían conocido, ni habrían obrado en consecuencia conmigo. Aún mas, tengo ancestros perdidos por cunetas pero en el cementerio del pueblo no existen las lapidas de los que se salvaron. Y mi vida se vio trastocada e influida, en negativo, por todo ello pues cargué con la totalidad y luche a brazo partido para transformarla con las cartas que me tocaron en aquella feria.
      Pero lo que no mata engorda. Lo cierto es que llevo mal las quejas y demás zarandajas, solo respeto los hechos y la lucha. Mi persona es uno de ellos. Ya lo notaste en su día. Ahora la vejez me parece agua mansa y agradezco disfrutar de ratos de descanso......hasta que me aburra. Luego se verá!

      Eliminar
    3. Yo sé que no obstante el agua mansa que deseamos a veces nos desconsolamos. Te entiendo y me identifico con lo que dices mayormente. Pero la espinita clavada ¿quién nos la quitará?

      Eliminar
    4. Asumirla como intrínseca hermano, desconozco otra solución. Y duele vaya si duele, hasta el punto de desangrarnos si se nos ocurriera retirarla, me temo. Lo cierto es corren tiempos desoladores para nuestra generación, por motivos diversos, imagino, al margen de lo que se nos venga encima.

      Eliminar
    5. Pues para las generaciones venideras...

      Eliminar
  2. ¿Por qué asignarle oficio?
    Es libertad ...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto, es vocación, no oficio. Vocación de aprender y de querer saber. Vocación de expresarse en búsqueda de libertad. Mal visto por los insensatos sangrientos.

      Eliminar
  3. Detalles así nos sitúan en lo cotidiano de estas vidas que aún están por dignificar desenterrando e identificando estos cadáveres. Mi homenaje a sus familias y a los voluntarios que siguen adelante con esta tarea.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A todos se nos ocultaron muchos actos próximos. Yo me he ido enterando poco a poco de los cercanos, pero gracias a la parte de la familia más sencilla, mientras que la parte más implicada en el golpe aquel prácticamente calló todo. Un día de estos me acercaré al Carmen.

      Eliminar
  4. Siempre es más fácil ver la barbarie en otras partes, que reconocerlas en nuestras propias entrañas, en nuestra tierra, en nuestro país. A cada uno de ellos le debemos su reconocimiento, su lugar.
    Admitir los hechos y subsanar en la medida de lo posible, debería ser la prioridad.
    Un abrazo, Fackel.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo nuestro es especialmente siniestro. Entre el régimen de dictadura y la Iglesia convirtieron en erial este país. En erial y cementerio, claro. Eso ha calado profundamente en las mentes de varias generaciones. Una amiga argentina me decía el otro día que lo sucedido en su país eran porotos al lado de lo acontecido en el nuestro. Caray.

      Eliminar
  5. ¿Qué sería lo último que escribió? Su propietario lo guardaría en un bolsillo y allí quedó preservado, para que ahora tú lo muestres y nosotros pensemos en ese trozo de grafito y quién dirigió el trazo y cómo vino a acabar en una zanja siniestra. Aunque también pudiera ser que se le cayera a uno de los asesinos o a los enterradores.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. He pensado en la última posibilidad, pero me cuesta creerlo. No sé si la investigación forense lo habrá dilucidado, pero es lo de menos. Qué escribiría, sí, qué quiso escribir, qué quiso avisar...

      Eliminar
  6. Tardé en comprender, por qué mi madre mostraba sentida preocupación a las vecinas, porque su hijo leía mas de lo normal. Había muchas historias que nunca se atrevieron a contarme.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como a todos. En el caso de uno de los muertos de esa sima le fue ocultada aquella trágica realidad al hijo y solo el nieto empezó a indagar. Tremendo. No sé si en Camboya las cosas fueron peor.

      Eliminar
  7. si todo sale a la luz, el miedo desaparece
    el miedo también es una banca en el parlamento, es un asesor de la realeza, es un gendarme que vigila
    el miedo cunde y trae aparejado el silencio
    .
    decía King, no me asustan los actos de la gente mala, sino la indiferencia de la gente buena
    (algo así)
    un abrazo
    y ¡viva la República!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuánto queda por salir a la luz. Del pasado y del presente. Porque la mierda que aparece ahora ¿se limpiará? Tengo mis dudas. Muchos intereses y todos los poderes en juego. Los cómplices en las instituciones se tapan unos a otros. Sí, el miedo es todo lo que dices y es el inconsciente colectivo. Te robo la cita de King.

      Salud siempre, un abrazo y celebración.

      Eliminar