La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







domingo, 24 de enero de 2016

Kafkiana, no. Chapucera





¿Hubo alguna vez nobleza en la política? Aunque las bellas palabras de los clásicos la ensalcen como arte del entendimiento, creo que no. Al menos en España, no. Pero, ¿no podría ser menos infame? ¿No podría dejar de estar tomada por canallas, arribistas y maliciosos? ¿No podría obrar como revulsivo de sí misma? Creo que tampoco. Calificar de kafkiana la situación sería un lujo. Simplemente es una muestra más de la tradicional chapuza.

Este es mi grado de desazón, de desconfianza y de desesperanza tras lo que veo estos días en la ridícula lid del ruedo ibérico.


10 comentarios:

  1. Lo comparto y hasta tal punto me enferma que incrementa mis ansias de evaporación, por tanto ya ni leo ni escucho al respecto. Aun así me entero y me entran ganas de achuchar a San Martín para que proceda entre la piara que siempre recibirá lo propio aunque nunca aprenda. Lo triste es que esta última certeza me remata.

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    1. El Sanmartín no viene del cielo, o se encarna en los afectados o solo se queda en los altares.

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    2. Cierto. los unos nos convertimos en ciegos y sordos verdugos de los otros. Una pena muy gorda para los ilusos idealistas...pero renunciar a los ideales me parece peor que dejar de respirar.

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    3. Lo que no sé es si ser idealista no conducirá una y otra vez a los hombres a las derrotas. De los idealistas se aprovechan los más avispados.

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  2. De chapucera a kafkiana hay un abismo que bien señalas.

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    1. Sí, es probable que aquí la talla no dé para lo kafkiano. Pero el día que dé pues no sé, acaso me entrará más pánico.

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  3. No me extraña que tengas ese concepto de la política y de los políticos que la protagonizan. Pero, como dicen en mi pueblo:ESTOS SON LOS BUEYES CON LOS QUE ARAMOS. Un abrazo

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    1. La política en estado puro ni ha existido ni existe. Siempre al servicio de clases, de omnipotentes economías y hegemonías mundiales, de castas seculares que viven del cuento. Aunque manifieste mi malestar un tanto a lo bruto, lo cierto es que siempre creí mucho en la Política. Fue una de las cosas que aprendí para afrontar la noche de los tiempos y el régimen anterior. Pero o fui ingenuo o el concepto exige tanto que también debería pedir confianza, calma, esperanza. Son los bueyes y son los que los empujan. Gracias por pasar, Antonio.

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  4. Los políticos son esa clase de bestias que no hemos podido domesticar.

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    1. Pero son reflejo nuestro, he ahí el problema, que acaso los excesivamente domesticados somos nosotros, la grey. Y así nos va.

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