La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







martes, 15 de septiembre de 2015

Hallazgos: procedencia desconocida




Corren tiempos en que la procedencia de muchos humanos no es desconocida pero sí lo es su futuro. Un historiador reduccionista, pero no descaminado, diría que la historia de la humanidad se sintetiza en el continuo crecimiento de la especie y en los permanentes desplazamientos entre unas zonas y otras del planeta. Es mucho más, pero acaso hoy día el aumento de población y las migraciones siguen siendo lo más lacerante. Sin embargo ¿no lo es, también y sobre todo, la muerte, tome la forma de guerras, de crímenes de banderías o de condena a la hambruna? Los cuatro jinetes nunca dejaron de habitar el planeta y nadie se libró jamás de ellos. Ver hoy fotografías de exiliados o de combatientes perecidos y pensar en sus orígenes, en sus posesiones y en sus familias es todo uno. ¿Qué dejaron atrás? ¿Quiénes se apropiarán de lo abandonado? ¿Qué llevan consigo? ¿Qué extravían en el camino? ¿Qué permanece en los bolsillos de los cadáveres? 


(Una vez un combatiente lejano de una guerra maldita y familiar, debió encontrar un objeto que conservó toda su vida. ¿Útil solamente? ¿O se trataba de una presencia que hablaba en un bolsillo de su chaleco para no olvidar? Las guerras no traen nada bueno para nadie, decía un proverbio euskaldún. Seguramente el adagio lo habrán pronunciado de modo análogo los aqueos, los troyanos, los chinos, los europeos y todo individuo pensante. Una advertencia: en el destino trágico de los humanos se empieza hablando de crisis y más adelante se verbaliza el eufemismo conflicto, vocablo impreciso pero espurio, que no se sabe nunca cómo y cuándo acaba)




5 comentarios:

  1. Muchos pobres diablos se encuentran en guerra consigo mismos y lo ignoran, pero se sienten mal.
    Estamos en manos de la evolución y a esta le importamos un rábano. Cuidémonos con amor y pulcra dedicación, hermano, mientras nos dure la conciencia de existir, a los demás lo mismo, pero como nos den una dentellada pongámonos a salvo de su supuesta realidad.
    Analizar el desarrollo de la vida puede resultar extremadamente doloroso y cruel, por ello me alegro tanto de las pequeñas buenas noticias.

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    1. Naturalmente, hay que alegrarse de las buenas noticias, pero soy de la opinión de saber, analizar y valorar el desarrollo de la vida. Siquiera por curiosidad, por desquite, por tratar de sujetar algo por medio de una cierta comprensión. A veces siento no haber recabado más información, digamos, de mis progenitores y familia de su tiempo; ahí había muchas claves que se escondieron y que podrían ser útiles hoy día. Como ese cortauñas alemán de la fotografía...

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  2. Yo si tuve la fortuna de que mis progenitores volcaran todo el caudal de sus conocimientos y experiencias , la mayoría difíciles, en mi persona desde muy temprana edad, por ello me convirtieron en una niña en exceso responsable y precoz. Fui su talismán, con toda la responsabilidad sobre mis hombros , para elevarlos a una condición social más elevada. Lo conseguí a duras penas. De no haber tenido que ser báculo por agradecimiento a sus sacrificios iniciales habría trabajado como funcionaria en algún organismo internacional, fuera del país. Esa fue mi máxima aspiración desde la infancia y resulta que mi hijo mayor la ha materializado y mis nietos son alemanes y acuden a la escuela europea en Frankfurt.

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    1. Perdón por la redundancia, es lo que tiene "dedear" a todo trapo.

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    2. A ver, una cosa es que hayamos recibido mayor o menor información, pero en el caso de muchos el tiempo de silencio de este país cainita hizo que no nos revelasen lo que nos hubiera gustado. No solo en plan político sino en temas de conductas personales, ideas íntimas, etc. Lo dicho, que me quedé sin enterarme de manera directa de bastantes cosas. Por eso pregunto en otras direcciones o leo o imagino, por si todo sirve.

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