La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







sábado, 5 de septiembre de 2015

Hallazgos: el cálamo




No tener claro si para escribir hay que ausentarse o estar presente. Ausentarse es flotar en las palabras o que ellas mismas se vuelvan etéreas. Al huir de ti te arrastran: puede que llegue un momento en que no sepas dónde estás. Pero ¿y si te descubren con su vuelo una dimensión desconocida? Estar presente en el tiempo es dejarse engullir por ellas. Hay un punto de implicación con el día a día cuyo equilibrio cuesta mantener. La afectación de los acontecimientos inclina tu emoción hacia un lado en que las palabras se vuelven amargas y confusas, acaso por su propia impotencia. O porque ellas te reflejan y te hacen ser consciente de tus limitaciones, y de paso las de quienes te rodean de cerca y de lejos. Entonces callas, te preguntas si habrás llegado hasta aquí y no podrás sobrepasar la frontera de la duda. Miras al soporte de la escritura. El cálamo se desvanece entre tus dedos, y los dedos a su vez se aferran a la herramienta mientras la mojas en tinta. Sabes que el soporte no va a abandonarte. Pero tus dedos, una clase de soporte natural, extremo, de tu mente no saben a quién obedecer. Y es entonces cuando la mano no quiere estar aquí ni allá, ni en el amontonamiento ni en la vaciedad. Y empieza a moverse sobre unas hojas de papel como si fuera de otro. Es de otro. No eres el mismo de antes.


(El mercado florentino llegó a ti a través de una persona obsequiosa y tú acogiste el juego. No en vano se trataba de una pluma y detrás veías el ave que te decía: móntate en mí, que te llevo)




     

6 comentarios:

  1. Hace años, más de 25, en que se escribieron más de 400 folios a los que hube de otorgar pa/maternidad y sentíame ajena a dicho acontecimiento.
    Con el paso del tiempo lo veo todo, vaya mi persona por delante, como el simple desarrollo de una circunstancia "x".
    Al margen de todo lo anterior:
    Hoy es un día alegre porque la primera fase de mi planificación temporal ha rendido un buen fruto. Y me siento agradecida al avatar que me cayó encima en su día La segunda y tercera serán mas sencillas y me siento preparada para afrontarlas. Palabra de vasija.
    .

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    1. Depende cómo se interprete, pero al nivel que mencionas: Todo tierra conformada con muy poco liquido y muy horneada por brasas tan abundantes como la tierra, las cuales evaporaran el líquido sobrante, es decir casi todo.Inicialmente vacía pero trabajada para colmar las expectativas de su naturaleza..

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  2. Sin duda en ese vaivén entre ausencia y presencia se desarrolla la escritura. Quien escribe habita un limbo, un "ser" siempre de paso...

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    1. Lo comparto, acaso sea la consciencia de un estar en otra dimensión. Me quedo con lo de un "ser" siempre de paso. El término limbo nunca lo entendí muy bien, acaso porque ya se se encargó la Iglesia de monopolizarlo y quitarle significado o adulterarlo, si es que alguna vez lo tuvo. En uso convencional y pasajero del lenguaje suele servir, pero a mí siempre me causa insatisfacción: suele ser un concepto que oculta y desfigura. Nadie permanece nunca en un limbo; sí en una dimensión no conocida o admitida comúnmente. Gracias y bienvenido por aquí.

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