La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







miércoles, 26 de agosto de 2015

Hallazgos: Memoria de la memoria






















Entender por fin qué significa el término Memoria aplicado a aquellos álbumes escolares. Caer en cascada sobre uno mismo los lugares ocupados en la clase, los juegos, los clanes, los temas de conversación, los castigos, los premios, las pizarras, los cromos, las amistades sinceras, las manías, las persecuciones, los maestros, las obsesiones, los números, los santos, los ríos, las exhibiciones, las películas, las familias. No me cabe duda que el recuerdo tiene su utilidad, y digo esto pensando en todos aquellos que valoran las cosas por su utilidad. Tiene la gran utilidad de permitirnos reflexión, no sólo vagos tránsitos de imágenes anecdóticas que nos deleiten. El valor de sintetizar, no obstante la circunspección mostrada por cada individuo para la posteridad, un tiempo en el que los chicos se iban haciendo. Ese ir haciéndose puede ser hoy objeto de discrepancia, pues habrá quien el proceso lo quiera mirar desde el lado del encauzamiento en el sistema y quien lo mire desde la rebeldía. Pero, en cualquier caso, la transformación se iba dando. La inercia, donde biología y tiempo cultural que tocaba vivir, establecían un inevitable casamiento.  


(¿Qué fue de aquel racimo? ¿Acabó en cosecha una vez pasaron ocho o diez imágenes de pose análoga pero de personajes mutantes? ¿Cuánto cambió entre aquel pantalón corto de los primeros años y el largo de los últimos? ¿Qué talante, qué habilidades, qué dominios, qué hormonas se fueron apoderando de cada uno de ellos a medida que pasó el tiempo? ¿Y después? Algunos, probablemente unos cuantos ya, se descolgaron de la foto para siempre. Otros permanecerán en nuevos estados tras los que el ceño, la posición o las expectativas mismas habrán variado definitivamente. Una dispersión geográfica y una dispersión vital los hará irreconocibles a estas alturas. Aún quedan quienes se ven y se saben, se hablan o se ignoran, retoman amistades detenidas hace décadas o se observan tímidos y expectantes en el cruce de unas calles. ¿Cómo será hoy cada grano de aquel racimo, queden los que queden?)




5 comentarios:

  1. Habrá de todo en la viña del señor, supongo, hoy serán muchos granos barridos por el tiempo, esos mismos que un día fueron vino común…

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    1. Buen símil vitivinícola, hermano. Así es.

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  2. Cada vez que observo un colectivo juvenil me hago preguntas semejantes y no puedo evitar que me invada cierta penilla.

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    1. Bueno, supongo que eso forma parte de tus propias reflexiones íntimas y reflejas. Son pensamientos de gente mayor (ejem)

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  3. Jaajjjj, es lo propio...de lo más común.

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