La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







miércoles, 1 de julio de 2015

Amontonamiento














A lo largo del tiempo he visto infinidad de amontonamientos, afirma ufano Walden. La materia, sea cual sea la forma que adquiera, se amontona. Algunos dirían que se acumula, pero me parece un término más restringido y con derivaciones económicas ingratas. He visto amontonarse barro, carbón, uva, remolacha, patatas, libros, soldados, obreros. Todo ello según he ido cambiando de oficio, de territorios e incluso de paisanaje. Podría decirse que la Historia es también la historia de los amontonamientos, y ya se ve que estos no son específicamente humanos, pero los hombres tienden a ser cosas a medida que se pierden de ellos. He presenciado también cómo se amontonaban lamentos, protestas, vacíos, soledades y desconfianzas. Naturalmente, este tipo de materia emocional, digamos, no se ve tan a las claras como la materia arrancada a la tierra. Y hay que hacer un cierto esfuerzo para advertir que no son solo circunstancias individuales, sino que a medida que los individuos no obtienen respuestas satisfactorias los materiales que se desprenden de sí mismos tienden a encontrarse, a amontonarse; incluso a extraviarse. ¿Crees, por lo tanto, que los hombres a veces dejan de ser tales para convertirse en montones inútiles?, le pregunto a Walden con cierto tono provocativo. No a veces, no, responde. Más bien es la posibilidad paralela y constante en sus vidas. Y lo peor no es que se conviertan en montones sino que no se den cuenta de que se transforman e incluso perecen en su propio desorden.


(Fotografía de pensionistas griegos ante una sucursal bancaria en plena cautividad de las cuentas)



6 comentarios:

  1. Ciertamente la acumulación de experiencias en su mayoría indeseables provoquen dichos amontonamientos canosos. Resulta extremamente patético dicho factor.

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    1. Una ecuación muy acertada, Emejota.

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  2. Acabo de visionar "la conspiración del silencio". he visto después otra clase de montones de personas que se niegan a aceptar la realidad.
    Incluso montones de personas que prefieren la otra realidad, la virtual, menos dañina a la digestión, más pasable y fácil de eructar.
    Por mi parte no se si somos montones o nos amontonamos, que sería otra acepción.
    Salut

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    1. ¿Te refieres a la película protagonizada por Spencer Tracy? La vi de niño y me cautivó, aunque no la entendiera bien. Posteriormente la he vuelto a ver varias veces. Es de cátedra de Ética, por ejemplo, también de Sociología y de Política.

      Amontonarnos, ya ves que seguro que sí nos amontonamos en diversas circunstancias. Ser montones...habría que preguntarlo a la conciencia individual.

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  3. el único montón que valdría la pena es el de la rebeldía y encaminarse a la liberación de lo que lo subyuga
    los demás montones son harto inútiles
    un abrazo

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    1. Pues no sé. Para mí la rebeldía es sobre todo personal. Otra cosa es la confluencia de muchas individualidades. Pero no todo amontonamiento rebelde en apariencia me vale: puede tratarse solo de masa. Los demagogos de toda laya han manipulado el desencanto, las miserias humanas y la capacidad de sometimiento de los amontonados para sus fines. No sé, son solo dudas y sospechas.

      Un abrazo.

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