La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







miércoles, 29 de abril de 2015

Acromático





Los guerreros de los bandos de antiguos reinos y feudos orientales se diferenciaban en los desfiles y sobre todo en las afrentas por sus colores. A veces por caracteres sobre el fondo del color. En Occidente se añadieron heráldicas, emblemas mixtificados, iconografías tomadas del reino animal y del vegetal. Uno de aquellos signos sobresalió y fue compartido, no obstante la sangre derramada por sus propios seguidores, la de cierto instrumento de tortura. Colores. El panorama de su uso apenas ha cambiado, y la lid de la democracia mediana, mediocre y demediada que habitamos sigue guiándose (entiéndase publicitándose) por colores. Colores símbolos, identificaciones algunas más fundadas, otras más descafeinadas. No bastando siglas, palabras o dibujo más o menos figurativo, cada bando del presente político se define por colores. Azul, azul y blanco, rojo, rojo y verde, magenta, naranja, morado...Cierro los ojos y veo a los adalides y sus seguidores portando en su espalda el color, como los guerreros de Edo. Colores. A la mayor parte de las facciones solo les distingue un color, que no es algo propio, solo adoptado, pues los colores son de la naturaleza y de los pintores. También de la imaginación. Lo que pregonan no tiene un color definido, ora se afirma, ora se descolora, ora se desprovee, ora se mezcla de modo aleatorio (algunos llaman a este ejercicio táctica) Si uno pudiera votar solamente el color, no el producto que dicen vender...Pero para eso mejor me voy a un museo o a contemplar la naturaleza en primavera. No me llega el mensaje incoloro que va a generar ruido durante un tiempo con palabras inciertas e incluso increíbles. Conmigo dan en hueso, me siento acromático de los cantos de sirena. De los colores no, soy un devoto de ellos, pero están en otra parte. 



(Fotografía de Andy Prokh)

6 comentarios:

  1. Me has evocado a Paul Válery.

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    1. Vaya, no sabía que Paul y yo coincidiéramos en algo más que nuestra evocación de los cementerios marinos. Aunque acaso venga más bien por Monsieur Teste.

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    2. Has dado en clavo, o mejor dicho, en el color. Efectivamente, hay algo en esta tu reflexión que he relacionado espontáneamente con la "atmósfera" de Monsieur Teste. Tal vez tu manera de matizar, tan propia de Válery y de los escritores franceses en general.

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    3. No se me habría ocurrido pensarlo, Loam. Oh.

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  2. A veces, las notas de color son imprecisas y se diluyen en campos yertos.

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    1. He visto tantas notas de color precisas que se han diluido y tantas imprecisas que no llegaron a saberse si eran color siquiera...Y los campos siguen yertos o, más bien, yermos. (Aunque pueda parecer exagerado)

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