La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







lunes, 9 de febrero de 2015

Post scriptum: el mal











Me comentan que la joven Phile ha dejado de asistir a tu academia, Safo. La familia la protege y a la vez intenta ocultar su mal. Dicen que emite bilis negra y que incluso ha perdido en parte la razón. También han consultado a la pitonisa, pero la ambigüedad de ésta no ha proporcionado una solución clara. Sus padres están cada vez más desesperados. Deberías traer a la vieja Hypaté; sabe recolectar hierbas y preparar mezclas que en muchos casos han logrado curaciones sorprendentes. También quieren que vayas a consolarla. Están obstinados en que tú puedes procurar si no una salvación definitiva sí al menos facilitar que sus días sean menos terribles. El padre de Phile me ha confiado que su hija cuando no tiene descompuesto el cuerpo se siente acometida por una tentación impetuosa de poner fin a sus días. El mal tiene mucho de necio cuando es pasajero, pero es sumamente cruel al asomar sus fauces depredadoras. Si ya es duro soportar la enfermedad y la degradación en la edad anciana, no quiero imaginar cuán espantoso tiene que ser que cunda en el cuerpo de quien apenas ha probado los dones de la vida. No solamente por el dolor de las heridas internas, sino por la angustia de sentir que se quiebran sus posibilidades en plena juventud. Insisto, amiga. Ve cuanto antes hasta su casa y tantea la situación. En nosotros está ayudarla, sea cual sea lo que su familia disponga.

Ahora que lo pienso mejor, creo que voy a acompañarte hasta la finca. Al amanecer pasaré puntualmente a buscarte.



(Fotografía de Lee Jeffries)


16 comentarios:

  1. Pobre criatura. Acaso preguntaron a su madre en qué estado de ánimo se encontraba CUANDO la engendró. Algo increíblemente importante solo perceptible para muy poc@s.

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    1. ¿Depende de si fue un acto voluntario o forzoso, quieres decir?

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    2. Mi experiencia y observación me dicen que podría haber mucho más al respecto, pero claro dependerá de determinado tipo de sensibilidad para comprobarlo dentro del caos que dicha circunstancia implica en nuestro actual estado de evolución. No es de extrañar que antaño se impusieran regulaciones x para la grey.
      x = no juzgable. Solo observar y relacionar asumiendo el básico factor caos y ciertas conexiones posiblemente de índole cuántico, aunque esto último aun se trate del recurso ignoto y explotado, como el coltan, por demasiad@s vividor@s de la moda y el momento. He de conformarme con mi propia experiencia, sin más.

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    3. Gracias por tus precisiones, hermana. Buena jornada.

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  2. Lo siento, falta el signo de interrogación
    ....la engendró ???

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  3. todo mal es necio amigo, el mal se conoce a si mismo
    saludos

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    1. Pero la naturaleza no sabe mucho de necedades, sino de su propio quebrar...y ahí es ilimitado lo que puede reservarnos.

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  4. No buscaría la razón del enfermedad de esa criatura, sino cómo aliviarle el mal interior. Si se consigue, la materia se recompone para vivir con plenitud o bien manda los átomos que llevan nuestro nombre al incógnito aire.

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    1. Pues acaso tienes razón, a ver si Safo se entera y proporciona alivio.

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  5. Concuerdo con Omar, TODO mal es necio... y le agrego, cruel

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  6. El mal no entiende de edades y a veces los males pasajeros llegan para quedarse de por vida...
    Saludos!
    Sandra Sánchez.

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    1. Así es. Lo crónico que puede devenir agudo. Condición humana que a veces se oculta, pero los hospitales son como las estaciones centrales de los trenes de la vida. Saludos, Sandra, gracias por comentar.

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  7. Muy interesante.¿Cómo afrontar el dolor y, sobre todo, la degradación del cuerpo?La enfermedad, incluso en edades muy tempranas, el dolor que conlleva, la exclusión social,la conciencia del propio deterioro... nos plantea algunos interrogantes sobre la existencia.

    Saludos.

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    1. Tú lo has dicho. Son preguntas que van cayendo a medida que cada uno de nosotros o los de nuestro entorno avanzamos por la senda inequívoca del tiempo que no perdona. Gracias por comentar, Fanny.

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