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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








sábado, 12 de julio de 2014

El hombre




















Fíjate que es difícil que la sonrisa de un niño se congele. Sólo el dolor la desvía y la vence. En la fotografía de la entrada anterior hay varias sonrisas ausentes. En un niño se ha perdido por el miedo, qué digo el miedo, el terror, en otro por el dolor, en otro por...Sí, ese niño algo mayor que lleva al herido en brazos...Me deja perplejo. Es como si de pronto -¿o acaso ya tenía aprendizaje en ello?- fuera un adulto total. Pero algo me maravilla. Es una dureza de hombre que reacciona. Si siente odio, lo contiene. Si repugnancia, la deja de lado. Si maldice el lugar donde ha nacido, calla. Pocas veces he visto en un rostro una altivez serena. Un altivo no soberbio. En su fuero interno seguro que sí siente orgullo. Orgulloso de echar una mano, de procurar un apoyo, de salvar del instante a alguien más desvalido. Su actitud borra todas las lenguas orales. Desplaza los griteríos, las voces de la desesperación, la manifestación de repulsa al causante del daño. Dentro de un tiempo, ¿será una muestra de lo que se ha sembrado en Gaza? No quiero ni pensar que su futuro sea de odio, aunque razones tenga para ello. Pero esa actitud de trasladar a un pequeño, de mantener el tipo en medio del desbordamiento causado por los efectos de un bombardeo, de una impasibilidad aparente pero sumamente activa se merece ser un hombre entero para una reconstrucción futura entera de los suyos y su territorio. 

Invocación y deseo: Que el hombre interior que aprende en el sufrimiento cotidiano le proteja. ¿Alá? Alá duerme, como los otros dioses de los infames.



20 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Pero jodido lo de esa gente ¿no?

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    2. Jodida inferioridad, del tipo que sea, incluidos complejos, conocimientos, etc
      Lo triste es cuando las personalidades se ven impelidas a asumir tanta miseria, solo les queda la dignidad, entonces el dolor y la muerte adquieren otra dimensión, me parece

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    3. Lo verdaderamente triste.duro, la parábola del segador: al alirón chin pon.

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    4. A ver, MJ, que no te entiendo: jodida inferioridad ¿de quién? ¿Del humillado? ¿Del prepotente? ¿De qué me estás hablando?

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    5. Vaya, no conocía ese refrán del segador...pero como no me gusta no lo incorporaré a mi particular acervo.

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    6. Sería del sembrador, que el segador recoge lo que trabaja y alimenta con ello al clan.
      No es cuestión de gustos, ni de particularidades y si hemos de considerar injusticias solo hay que mirar arriba y abajo, la vida pinzada en medio.
      No puedo particularizar porque me encuentro sometida al pensamiento impersonal.

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    7. Vaya, perdón, salió mi aún-ego a relucir. Lo políticamente correcto habría sido responder: "Si, jodido", porque ciertamente lo es.

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    8. No respires, si estás tan sometida a lo impersonal, y ya verás que pasa y deja de pasar...

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    9. ¿Es políticamente correcto decir que es mediodía, brilla el sol, al menos sobre mi cabeza, y hace calor?

      En fin, sobre surrealismos aplicados al sufrimiento de la gente no tengo nada que decir.

      Un abrazo, ¿lo quieres políticamente correcto o incorrecto, jaj?

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  2. Ojalá sea una nueva generación de hombres sin odios ni rencores.. ¿Oj-ala?

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    1. Ojala. Aunque sospecho que en la escuela del odio de la vida y teniendo en cuenta las humillaciones a que se ven sometidos no va a ser fácil, acaso ni posible.

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  3. Respuestas
    1. Eso es un hombre (entiéndase en el sentido más amplio de ser humano, no específicamente de género) y no los canallas que van armados.

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    2. La mirada de ese crío, de ese hombre, tiene infinitamente más alcance que cualquiera de los sofisticados misiles lanzados por sus agresores.

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    3. Los misiles no tienen mirada y efectividad más que para la destrucción y la muerte.

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  4. Impactante imagen. Una tierra donde los niños no pueden ser niños es que está viviendo una desgracia. Alá duerme y el resto del mundo parece que también.

    Un saludo

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    1. Gracias por opinar, Moisés. Ya sabes que si los hombres duermen, también duermen los dioses. Yo preferiría que los hombres estuvieran mucho más despiertos y dejaran de lado los sueños de dioses y las realidades de los amos. Pero soy un ingenuo.

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