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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








lunes, 28 de abril de 2014

Imaginario, 15.




No sé cómo he llegado hasta un callejón que no tiene salida. Tampoco puedo volver atrás porque parece haberse borrado el camino desde el que provenía. Escucho voces y risas, aunque no veo a nadie. De pronto aparece un hombre anciano y me pregunta si tengo sed. Me da agua y me dice que a él le pasó lo mismo. Eso me calma, y cuando quiero preguntarle más el hombre ha desaparecido.


     



2 comentarios:

  1. ¿Porque ya tienes esas respuestas como las obtuvo igualmente él...?
    Le leí a J. A. Marina en uno de sus primeros libros que la raíz indoeropea del concepto hombre o humano (o "humane" como indica Mosterín en su magnífica "La naturaleza humana") significa literalmente "sed". Y en efecto la saciamos unos en otros, porque en los lindes somos todos el mismo hombre (algo que quizás hubiera firmado el propio Platón)
    Saludos

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    1. No sabía lo de esa raíz, ¿es verdad? Uno no deja de aprender. Aprender, ¿será sorprenderse? La sed es un intercambio, de lo que damos y de lo que carecemos. O tengo esa impresión, Zenon.

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