.

.


La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








miércoles, 19 de febrero de 2014

Obscura memoria, 5.
















Con ella a mi lado, ligera y seductora, ¿cómo no perderme en su relato? ¿Cómo no poner imágenes a sus palabras cautivadoras? ¿Cómo no enternecerme con las alegrías de unos y deplorar la insatisfacción de otros? Si ella, siendo quien es, me habla de que los dioses son infelices, ¿no desata acaso dentro de mí una risa peculiar que de por sí se asemeja a un ejercicio de venganza?  Si me traslada la frustración que los mortales se imponen porque no transgreden a tiempo las falsas leyes, ¿cómo no voy a irritarme? Si insiste en señalar la errónea y no siempre oportuna utilización de las fuerzas que los de mi condición vamos desarrollando, ¿no va a tentarme caer en desánimo? Pero ella no permite que me deje llevar por el desquite, ni que me enfurezca ni que me ponga triste. Tú no eres ajeno, me dice afable. Ni estás más limpio ni más enfangado, ni más libre ni más sujeto, ni eres más capaz ni más inhábil, ni dispones de más autorización ni de menos consistencia en tus criterios. Admite la experiencia de los demás como tuya propia. Más allá de tus actos y por encima de tus anhelos debes saber que participas de todas las cuitas que atormentan a los otros humanos. Quisiera objetar sus consejos. Quisiera rebelarme contra la claridad que me traslada. Quisiera crecerme en la pequeñez de cuanto no había sido consciente hasta ahora. El necio orgullo tira aún de mí, como si fuese mi amo. La ignorancia antigua se aferra a mis pies, como si fuera la única tierra posible. Pero el calor próximo de la diosa advenediza me conforta. Su silabeo sosegado pone melodía en mi espíritu. Roza mi lecho el olor a tomillo. 



(Fotografía de Toni Catany)


4 comentarios:

  1. Esta bien tener una ayuda así cerca...y creerla.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tal vez, Fedora, la llevamos dentro durante años y no la habíamos escuchado jamás...

      Eliminar
  2. ese olor hogareño ¿eh? siempre tus prosas traen algo de la memoria del hogar
    me gustó eso (bueno todo, eso más)
    un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Las hierbas traen mucho de olor hogareño y de olores de infancia, ¿no crees?

    Un abrazo desde el frío seco.

    ResponderEliminar