.

.


La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








miércoles, 17 de julio de 2013

La diosa y la cala




















Soy una cala y tú me hablas. Desde la arista de mi observatorio pronuncio la letra que formas con tu cuerpo acuclillado. El sol persigue adormecerte. La tarde siente celos. No me sorprende la quietud aparente de tu cuerpo. Logras la inmovilidad en medio del continuo marasmo que generan tus posiciones. Cualquier postura que adoptas improvisa un nuevo nacimiento de ti. En la hora del diálogo secreto con la cala sobran los testigos. Te dejas mirar y abres los pensamientos. Como si en ese gesto quisieras materializarte, lejos de tus devaneos de sombras y reflejos.  Presientes el cortejo de la cala y te sumerges en una pasividad adolescente. Tu mano traza una invisible línea horizontal hacia mi pétalo desplegado. Puede ser la historia de la diosa que fue seducida por la floresta. Que luego se dijo que nació de ella. Si optara por volver a nacer, dejaría que me engendraras. Tal vez ya lo has hecho. Imperceptible e impalpable con arreglo a los mitos. Bajo mi disfraz de cala estática soy todo estremecimiento. Ambos somos la simulación. No hay carencia entre nosotros.


4 comentarios:

  1. Esa cala curiosa parece asomarse al universo de una diosa desprotegida, ¿quien es más frágil, la flor o la mujer? yo diría que la segunda, que en posición fetal se pone a la altura de la atrevida flor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No estaría yo seguro en un pulso con la flor. En el pulso con la sociedad, depende en qué sociedad nazca y crezca la mujer. Claro que la fragilidad es algo muy íntimo y lleva en el otro platillo la fortaleza, ¿no te parece?

      Eliminar
  2. Las personas somos muy complejas, frágiles en algunas cosas y fuertes en otras, supongo que si, eso nos equilibra.

    ResponderEliminar
  3. Bellísima indagación, Fackel, me parece maravilloso el nacimiento a través de la postura, y desde luego esa mano, esa cala que asoma, que se asoma, ese horizonte invisible que constatas.Está, está sin duda.
    "Cualquier postura que adoptas improvisa un nuevo nacimiento de ti". " Tu mano traza una invisible línea horizontal hacia mi pétalo desplegado."

    Salud
    k

    ResponderEliminar