.

.

La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







viernes, 22 de julio de 2011

La profunda desnudez de Lucian Freud



Coincido contigo en que te interese la materia, me dijo el año de su exposición en Madrid. Mis desnudos son a primera vista carne, pero sólo a primera vista. Después son gestos, posiciones, contorsiones. También de la carne, pero no sólo de la carne. En este otro plano la carne es el reflejo de lo que interiormente está en cada individuo. Mi inglés es malo y es probable que le malinterpretase, aunque en su contexto todo casaba. Y él seguía hablando y hablando... Ahí entonces ya ves algo más que la carne abultada o fofa, o que una disposición de la carne. Empiezas a descubrir la materia en estado más concéntrico. ¿Por qué concéntrico?, le inquirí. Porque cada reflejo se debe al otro y se complementa con el otro. No hay contradicción entre la primera visión del cuerpo de un hombre o de una mujer y sus movimientos o paradas. Ni la hay con el estado del sueño, donde se vislumbra la personalidad entregada. Ni con el estado de ánimo, que tanto define la caída de los volúmenes. Pero mucha gente sólo ve tu obra como una obsesión de los volúmenes, le dije. Es posible que esa fijación lo sea porque me permite expresar lo que busco. Pero nunca me ha interesado pintar para mostrar una apariencia. El pintor de los cuerpos carnosos, me llamaban algunos amigos graciosos y con cierta malevolencia los críticos de mi obra. No todos mis desnudos eran de gordos, pero hasta en los flacos el volumen carnoso ha sido siempre un testimonio medido. Lo que a ojos del espectador es apariencia se trata de una cadena de manifestaciones cuya raíz última está implícita desde el primer rasgo. No creo que Egon Schiele, y perdón por compararme con este monstruo deconstructivista, y yo nos diferenciemos mucho en el tratamiento de la materia. Ambos perseguimos lo íntimo: el abandono del hombre, el malestar, el goce, la personalidad subyacente, la lasitud de su tiempo…y cómo se impone todo ello en el cuerpo que se ve. Lucian apuró su vaso de tinto, alguien llegó para interrumpir nuestra cháchara. Le goteaba por el mentón las últimas gotas del granate líquido.





* Lucian Freud murió ayer en Londres. Salud.


8 comentarios:

  1. Gracias por darme a conocer este magnífico artista. A Egon Schiele ya le conocí a través de la Galería March en Madrid. Cuando tenga mejor conexión abundaré en su obra. Muy anciano veo que falleció, estaría muy cansado de tanta vida, repetida seguramente, muchas de las veces. Beso.

    ResponderEliminar
  2. Una antorcha queda encendida, el mejor homenaje a uno de los grandes, su propia vivencia y visión de la obra.
    gracias por compartirla.

    ResponderEliminar
  3. Me da la impresión que Lucien Freud pintaba la carne tal y como no queremos creer que es, auténtica materia, con toda su realidad concreta. Bueno… las palabras sobran ante lo que dicen sus cuadros.
    Un buen homenaje sería leer el libro de Martin Gayford publicado el año pasado, “Man with a Blue Scarf” sobre su experiencia de ser retratado por Freud. Pero que yo sepa no está traducido.

    ResponderEliminar
  4. ¿Conoció Vd. a don Luciano? ¡Qué envidia! Habría dado algo solo por saludarlo.
    Me alegra saber que él hablaba de su paralelismo con Schiele. Yo siempre los he asociado en la mente y en las sensaciones,
    Su pintura para mi será siempre fuerte, vigorosa, rotunda, genial.
    "Herr Fackel", cada día me ilumina Vd. más. Un abrazo de esta condesa de pacotilla.

    ResponderEliminar
  5. Emejota, pues ya ves, ya puedes pinchar por la Red, que salen infinidad de informaciones y cuadros suyos. En la web Ciudad Virtual de la Pintura hay mucho.

    Y no sé, la gente que no para y es creativa huye mucho de la repetición y la monotonía, en todo. Claro que a los casi noventa años el tomarse las cosas más pausadamente debe ser un imperativo biológico.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Balbi, algunos solo aportamos lucecitas de reconocimiento a la obra de un creador. Difundir, en la medida de lo posible, una vida y una tarea...qué menos.

    Buena noche.

    ResponderEliminar
  7. Hiniare, tienes toda la razón. Pero justamente por eso con sus imágenes se nos devuelve un grado de aceptación, de comprensión y hasta afecto por esa materia que, queramos o no, es nuestra materia. Y el toque carnal, además de carnoso, nos transmite una pizca de vigor que se agradece.

    Anotemos el libro que citas por si lo traducen. Un saludo.

    ResponderEliminar
  8. Freia, a este herr le cuesta llegar a la luz de cada día, así que como para iluminar a otros está uno, jaj.

    Me alegra de tu paso por aquí.

    ResponderEliminar