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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








jueves, 2 de junio de 2011

La Historia inexistente




Después de años de estar interesado por lo que ha tenido lugar entre los humanos, con especial interés por lo característico del entorno que me ha tocado en suerte, he decidido tirar la toalla y no indagar más. En buena hora no acabé la carrera que, de haber llegado a buen puerto, me hubiera colocado entre los exégetas del mundo angelical. Ahora ya me han convencido del todo. Nada tuvo lugar, nada fue, nada se inventó, nadie sufrió jamás y todo eso de las civilizaciones y culturas fue un claro producto del reino imbatible de los cielos.

Ese ente desconocido y ajeno al acontecer que se llama Real Academia de la Historia ha decidido una vez más copular con sus ángeles. Para que se conozca el rostro del último condescendiente con los viejos bujarrones de gabinete pongo su foto. No sé si es cómplice placentero, víctima con causa o excusa de chapero. Está en la mejor tradición de los querubines y serafines patrios. Los que se incumbaron con la Contrarreforma trentina, poblaron altares y retablos barrocos, se volvieron melancólicos en el Romanticismo, acabaron kitsch en la belle epoque y se durmieron en la pobrísima estética de sangre que se filtraba en el cementerio español del franquismo.

Perdón, he sido incorrecto. He nombrado conceptos y categorías que no existieron. Yo ya intuía hace tiempo que todos esos términos eran para justificar la existencia de castas en las universidades, los institutos y las academias vigilantes de las esencias malolientes. Lo sospechaba y ahora se me confirma. Nunca es tarde para saber que me suspendieron muchas veces con razón. Iba a la contra. Era un descreído. Tenía que haber hablado siempre de los ángeles.

3 comentarios:

  1. Más que inexistente se va a convertir en la de nunca acabar, si empiezan a revisar y corregir para volver a editar, y luego vienen los otros de nuevo y...
    Pienso que mejor envían al limbo la nonagenaria academia y se olviden de "diccionarios", que ya hay muchos y muy buenos.
    Saludos.

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  2. Comparto, Carlos, tu criterio. Nuestro grito: Academia de la Historia: ¡disolución!

    No es broma, pero visto lo visto, ¿por qué no poner en marcha un clima de opinión y de reclamación en esa dirección?

    Saludos.

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  3. Comentario añadido a los que se pasen por este post: me he puesto soez, ultrairónico y repulsivo con este tema porque me sensibiliza especialmente. Que cada uno lea entre líneas. Lo de ese Diccionario Biográfico me parece una vejación, una actitud acientífica y un cachondeo indecente cometido por un organismo que recibe subvención estatal. Esté donde esté el fallo no es cuestión ya de subsanarlo al cien por cien. Es que no debe circular ningún ejemplar de los que han editado. Y no es faltar a la libertad de expresión. Un Diccionario no es un periódico. Si debe ser algo tendría que ser sobre todo rigor, seriedad, conocimiento y relación auténtica de los hechos. Es como si mañana se sacara un medicamente que hace daño en vez de tratar y pretender curar. Se retiraría del mercado, ¿no?

    Pero parece que debajo del asunto lo que hay es una estructura de Academia absolutamente ideologizada y varada en el pensamiento conservador. Así su propio valor de conocimiento histórico se vacía. Mejor que no exista la Academia, porque para transmitir falsedades y falta de análisis y datos interpretados ya están las televisiones privadas amarillas, los periódico ultras y los partidos de de derechas.

    El tema es fuerte, como se dice ahora, y serio. El Gobierno debe actuar ya. Y la sociedad debe entender d euna santísima (y no angelical) vez que la verdad es la verdad, lo diga Agamenón o su porquero.

    Salud y Reconocimiento al pasado real.

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