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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








jueves, 17 de febrero de 2011

Mi ojo / 27



No sé por qué está encima de la mesita una foto donde aparece papá, al poco de irse. Junto al juego de té, recién usado. Dos tazas. Todavía hay calor en ellas.

Acabo de volver de la escuela. No hay nadie en casa. Cojo la fotografía y la contemplo, una vez más. No le gustaba demasiado a él, a mamá tampoco. Papá nos la envió porque todos los de su compañía lo hacían. Aparecen exultantes. A él casi no se le advierte. Ignoro si porque uno más alto le tapaba o porque no quería salir. El equipo que lleva cada uno encima debe pesar lo suyo. Qué será de ellos.

El día está siendo muy apagado. Los maestros estuvieron malhumorados. He discutido con Eisuke y la pobre Shinju se encontró mal todo el día. Lloró en el recreo. Lleva mal lo de su padre y lo de su hermano. Alguien ha contado que han querido robar a Gonkuro el molinero y que ha hecho correr a los ladrones. Gente de fuera, simples extraños, tal vez unos desesperados. No sé dónde andará la otra foto donde también está papá. No parece tan guerrero y a mi me gusta más. Se le ve con claridad, contento. ¿Y esto? Veo que unas gotas vertidas sobre la mesita casi mojan la imagen de los soldados. Queda un poco de líquido en la tetera grande. También hay una cinta del pelo de mamá por el suelo. Es raro, porque no es nada descuidada.

No, no encuentro la otra fotografía, por más que busco.

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