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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








miércoles, 14 de enero de 2009

La copa



No la dejes caer.
Tal vez en su fondo queden
unas gotas; las más gustosas.
No la apartes.
Puede que en ella se vierta
nuevamente
un licor de esperanza.
No la arrojes con desdén.
El ruido del vidrio no podría aplacar
el eco de los aromas deleitosos
que se escanciaron por tus venas.
No la pierdas.
Catarás el elixir que te fue negado
cuando aún no estaba a punto
la añada.


(Fotografía de Jorge Molder)

2 comentarios:

  1. Alejandro León16 enero, 2009 08:39

    Hola,Me acerco a este blog y me sorprendo. Salen muchos temas y tratados de manera muy especial. A primera vista se ven tantos enfoques que uno se pierde pero a la vez le conducen a destinos. No le explico muy bien, pero es de esta manera. Y luego pillo este poema, qué extraña metáfora debe esconder en el fondo de la copa, no sé si por la fuerza de la fotografía o por lo que su autor quiera interpretar. Una peculiaridad muy curiosa la Antorcha. Seguiré prendiendo en ella. Saludos desde la costa.

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  2. Te saludo, Alejandro. Y agradezco tu comentario. Tengo que reconocerte que esos muchos temas que dices que salen son las cosas y los pareceres y las inquietudes y las bilis y las esperanzas y las frustaciones...etc. que salen de uno mismo. Diario de navegación y naturalmente también de experimentación más que nada, está sujeto a los vaivenes de la vida cotidiana, con ánimo de que aquellos versos del gran Maiacovski ("la barca del amor se estrella contra la vida cotidiana") no lleven a pique mi nave. Ni que ésta se convierta tampoco del todo en una nave de los necios por donde navegan otros.

    Bien que intuyas metáforas en unos versos como estos, eso es qu eres buen lector y mejor olfateador.

    Un abrazo hasta esa costa que habites, aparece por este pequeño magma cuando te apetezca.

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