.

.


La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








domingo, 23 de diciembre de 2007

Solsticio dos


El ojo que se abre. El ojo limpio. El ojo que nos mira. El ojo que se come el mundo. El ojo que espera. El ojo expectante. El ojo sorprendido. El ojo arquitectura. El ojo sol. El ojo niño. La mirada serena. La mirada ingenua. La mirada contenida. La mirada anhelante. La mirada perdida. La mirada que llama. La mirada receptiva. La mirada que prende. La mirada que se desliza. La mirada que advierte. La mirada confiada. La vista que se regenera. La vista que se va haciendo. La vista que palpa. La vista que comprueba. La vista que agranda el tiempo. La vista observada. La vista que navega en dos dimensiones. La vista que desbroza el camino. La vista que se ve.

El ojo que mira al ojo que mira. Como cuando uno se mira a sí mismo.



(Sobre una obra del artista canadiense Bill Viola)

2 comentarios:

  1. La mirada silente, la oculta. La imaginada.

    La niña lee sobre espadas, jinetes y sueña con caballos rojos

    ResponderEliminar
  2. Sí, la mirada da para más precisiones y más vocablos. La mirada silente sigue siendo una de las más importantes y designan muy bien la espera.

    (Esas lecturas de la niña...¿a dónde la llevarán?)

    ResponderEliminar