martes, 27 de enero de 2026

Vengo a por ti, amigo

 



Cómplices son las sombras. Asfixiante el oscuro callejón. Pasos que se advierten cercanos. El aire se detiene. Hay bocanadas beodas que llegan hasta tu cuello. La agitación de una mano interrumpe tu marcha. No eres asustadizo pero percibes una alarma. Te pones en guardia. Un ropaje ajeno se sacude en sus roces. Tú te preservas en la capa. Te llaman pero no pronuncian tu nombre. La distancia es tan corta que te revuelves inquieto. Piensas por un instante con quién estás a mal. A quién debes. O qué pueden pretender de ti. Antes de que respondas expones tu rostro de sospecha. Te has girado a medias porque no quieres mostrar tu torso. Es tu instinto protector, aunque resulte insuficiente. El corazón te late atropellado pero no deseas comprometerlo. Ensayas secretamente un torpe ejercicio de defensa con tu mano izquierda. Te contienes porque dudas. Porque no encuentras razón de ser a aquel embate que tampoco se precipita. Presientes la desventaja. El otro, quien sea, ha tomado la iniciativa de la sorpresa. En su indescifrable impunidad ha tenido tiempo de llegar a ti adiestrado. Sujeta con la firmeza que solo proporciona el odio un arma por su empuñadura. Las nubes han destapado el plenilunio. El que acecha se mueve impaciente, como si deseara cumplir de una vez su misión. Ves el brillo de un acero. Ves una mirada más afilada todavía. Unos ojos sanguinos a punto de saltar sobre la presa, que eres tú. Ambos os detenéis en un coloquio mudo. Los dos intercambiáis mutuamente un sudor que huele a miedo. El asaltante mide tu gesto. Tú calculas su salto. Es un tanteo que se procura rápido pero que os paraliza. Sientes el tirón de tu manto. Notas que un brazo se desprende del otro cuerpo en dirección a ti. Aceleras bajo tu vestimenta la salida de una mano que también brilla en su gelidez. Los dos cuerpos se ofrecen lentamente a un rito de sangre. Sabes por experiencia que no hay ruido al hendir la carne con una hoja agudamente afilada. Un frío salino oscurece del todo tu noche. Tú lanzas tu propia frialdad hacia un adversario confuso. Los brillos argénteos se tiñen de carmesí. Las bravura compartida queda hecha añicos. Nunca sabrás por qué llegó el otro hasta ti. Jamás entenderá el advenedizo por qué tuviste que responder a su llamada.




* Obra de Tiziano Vecellio di Gregorio titulada El bravo. Kunsthistorisches Museum de Viena.       


24 comentarios:

  1. No sé si lo he interpretado bien, pero este texto me lleva a Minneapolis.

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    1. Todo acto o conato de violencia nos conduce automáticamente a cualquier lugar de la Tierra donde un hombre ataque a otro hombre (o unas sociedades a otras sociedades)

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  2. Concuerdo con Francesc. Ese gesto y esas palabras, con ese "amigo" tan poco amigable al estilo del oeste, " forastero" en algunas películas del genero pistolero, me llevan sin quererlo a las detenciones arbitrarias por parte de los miembros de las SA de Trump.
    Saludos.

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    1. Nos condiciona tanto el tiempo presente que tendemos por inercia a actualizar imágenes del pasado.

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  3. Sorprendente la pintura, la mirada del joven con la boca entreabierta ,sensual. La corona de hojas de vid ,después de una noche de vino, placeres y libertinaje prohibidos. De la otra parte, el castigador, con una daga a punto de ser clavada, no puede consentir los hechos contra natura provocados por el exceso del vino.

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    1. Hasta hace poco no supe de la existencia de esta obra de Tiziano. Me resultó tan reveladora que me incentiovaba a escribir una ocurrencia.

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  4. Según iba leyendo el relato iba sintiendo como un escalofrío en la espalda... Yo me imagino la escena que describe tu relato en un callejón estrecho y con muy poca luz, de esos que salen en las películas, y el de adelante acelerando el paso con sudor frío y el de atrás aumentando el suyo hasta darle alcance antes del desenlace sangriento.

    Abrazo

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    1. Pues algo así me guió a mí para escribir estas impresiones. ¿Por qué no? Al fin y al cabo los pintores pintaron para un encargo y para un tema pero dejaron una puerta abierta para que otras generaciones de otros tiempos nos apeteciera hacer nuestra propia ficción. Saber lo que representa me informa. Dejarme sentir a mi aire me incentiva.

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    2. Vaya guió es guio, sin acento, pretérito perfecto simple; no estoy al día de la RAE que limpia, pule y da esplendor. Acaso dentro de un tiempo lo recupere. Es el problema de quienes hemos vivido distintas épocas y no siempre sabemos en cuál de ellas moramos.

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  5. Te han pillado en un momento de distracción, el enfrentamiento puede ser inevitable, tus hechuras pueden no dar miedo al oponente sorpresivo, cierras puño por si tienes que replicar, más al pronto descubres la inocencia del contrario, únicamente una información veraz sobre el entorno es su súplica, todo regresa al estado paseo.

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    1. Una posibilidad interpretativa la que haces. Y sin embargo a mí me sugiere algo más oscuro, como si la sorpresa del rostro que vemos no fuera total, como si intuyera que le podría ocurrir. Si te interesa la explicación que se da a la pintura me parece que en la web del Museo de Historia del Arte de Viena sale algo. Y si no con que pongas en Google 'PIntura de Tiziano titulada el bravo' saldrá algo más. Pero yo no quise enterarme antes de escribirlo, para que no me condicionara. Tal vez lo haga ahora.

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    2. https://www.khm.at/kunstwerke/der-bravo-1935

      https://artehistoria.com/obras/el-bravo

      Ahí viene algo, Alfred.

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    3. Gracias, lo miro. Lo mío fue una especulación a primera vista.

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    4. Una especulación que tienes derecho a hacer. Yo también hago las mías.

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  6. Decidnos, ¿Quién mató al Conde?. ¿Conoces la novela de Nestor Luján?el asesinato del Conde de Villamediana, le dio para siete relatos, a cual más certero y posible, si no la has leído te la recomiendo.
    Los asesinatos por encargo, son más viejos que el hilo negro, no por ello le restan emoción, sorpresa, angustia, como la que tú bien relatas.

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    1. No la conozco, no, pero sí la firma, porque compré durante un tiempo la revista Destino y allí escribía Luján. Tengo el vagoi recuerdo de que era un personaje bon vivant, amigo del buen manjar y del mejor comer.

      Ciertamente. Pilar, el sicario es un personaje tan antiguo como el que le emcarga, probablemente se dio en todas las civilzaciones, sabemos algo más por la romana, pero anda que en la Edad Media de cruzados cristianos, internos y externos, no hubo tela de todo eso.

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    2. fue un gran periodista y gastrónomo, ligado este arte, con la Historia. No dejes de leerla, te va a encantar, te va a inspirar...

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    3. No está en vigor el libro, veré si en alguna biblioteca o librería de lance lo encuentro, gracias por la información.

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    4. https://tienda.hamelyn.com/libros-segunda-mano/decidnos-quien-mato-al-conde-9788401807251?gad_source=1&gad_campaignid=22306569965&gbraid=0AAAAABty6l8aGrv7xT7T1RbAARfIHtJjg&gclid=Cj0KCQiAp-zLBhDkARIsABcYc6ta80sJnps66Tl6z7ZOs1k2gfYHko-ofHMER18DRv0aoATx6LbMktkaAmGKEALw_wcB

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    5. Tomo nota, muchas gracias.

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  7. A primera vista diría que ante la sorpresa titubear define vivir o morir.. La expresión del rostro lo dice todo. La obra es magnifica. T sigo

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    1. Es un instante dudoso, impreciso, que se puede intuir, pero que se va a precipitar en un santiamén. Gracias, Gil.

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  8. Fáckel:
    lo que una mirada puede dar de sí.
    ¡Bravo!
    Salu2.

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