miércoles, 12 de marzo de 2025

Dirección única. Exposiciones





















"Hay que seguir, una vez más, la sombra 
por el nocturno callejón"

Francisco Brines, de La última costa.

 

No hay más rostro que el interior. El exterior es una máscara. Una fisonomía a cuestas. Una sobrecubierta que sirve para identificaciones nominales. Para ser distinguidos en el rebaño. No vemos lo que hay dentro de nosotros mirándonos al espejo ni cara a cara con los otros. Por mucho que nos disfracemos no habrá verdad. La cara de circunstancias que ponemos ante lo externo es la identidad aparente. Sirve para ser admitidos en ese naufragio llamado convivencia. ¿Hasta qué punto nos representa el juego que nos traemos para cumplir con los objetivos de supervivencia? Mas en el silencio de cada uno no hay imagen sino el bullicio de los sentidos. Donde la palabra introduce el índice y el corazón para comprobar si sentir y emocionarnos nos dotan de esencia. Afuera todo está revuelto, inseguro, indefinible, incierto. Se nos empuja a reconocernos en lo otro y en los otros. Vacilantes sobrellevamos el día a día. Crédulos de un sentido ascendente de la historia que suele quebrar. El camino ascendente es una quimera. Confuso y peligroso es vivir en una quiebra continua. Peor ignorar que esta existe, cual falla sísmica del acontecer. Habitamos burbujas tenidas ingenuamente por fortalezas. Pero las balsas de aceite pueden trocar en llanos en llamas. Cada nuevo tiempo nos pone a prueba, incluso arriesgamos el derribo de la casa interior que creíamos a salvo. Entonces nos exigiremos levantar otra morada. Deberemos exponernos y convendrá no perder la orientación. Si llegamos a tiempo.



* Escultura de Otto Freundlich destruida por el nazismo acusada de arte degenerado.

24 comentarios:

  1. Dicen que "la cara es el espejo del alma", yo tampoco lo creo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todas las caras tienen careta. Incluso cuando ponen rictus tristones. El dolor y la alegría no siempre son correspondidos auténticamente.

      Eliminar
  2. Francesc Cornadó Estradé12 marzo, 2025 07:48

    Coincido con Brines, es un poeta que me gusta mucho.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es extraordinario, me alegra compartir gustos y saberes. Qué bien que hayas podido comentar, ya me dirás del paseante.

      Eliminar
  3. Mirad, no tengo rostro, lo que exhibo es la cara del instante.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. A vida é um risco... e temos que arriscar, enfrentando-a ou então, apenas sobrevivemos na sombra....
    Beijos e abraços
    Marta

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Arriesgamos por inercia, por el simple hecho biológico de sobrevivir, hasta que nos abandone la sombra.

      Eliminar
  5. ¿Será que tenemos descuidado nuestro profundo interior o que no sabemos reconocernos en él?

    Ander

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo diría que creemos conocer nuestro interior, pero no sé si solo y apenas nos percibimos de su existencia.

      Eliminar
  6. No sé si estar muy "on line" con este escrito. Y es que el rostro, sí muestra la cara interior. Pero eso, está escrito en un idioma que hay que aprender. Sin su conocimiento, entonces sí, el rostro es una portada de libro sin letra alguna, ni grafismo que la adorne.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Puede ser todo lo que dices. El rostro puede ser muy impenetrable, incluso con aires de beatitud. Salvo en los niños.

      Eliminar
  7. A veces es inevitable ponerse una máscara para disimular un tanto nuestro rostro...
    Saludos cordiales

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y tanto que es inevitable, es mecanismo de autodefensa.

      Eliminar
  8. Las caras rara vez nos dicen la verdad, quizás cuando las pillas por sorpresa, pero mira que es complicado lograrlo..

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pero si pillas por sorpresa otra cara el que la porta reacciona ante nuestra presencia, y entonces...

      Eliminar
  9. Culturilla general: Dime de qué presumes...

    https://www.elsaltodiario.com/valencia/un-informe-pericial-concluye-foto-mazon-entrando-al-cecopi-es-tecnicamente-falsa

    Chiloé

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi madre, lo que se cuenta ahí. Todo es posible. Entre la IA y la actitud de ciertas gentes apañados estamos y más que estaremos. ¿Hay que tomar en serio esta noticia?

      Eliminar
    2. Yo no pondría la mano en el fuego por las cosas que se dicen en ese artículo de «El Salto» que supongo que sus primos lo conocen (al Salto). Soy fotógrafo y conocedor de Photoshop por unos 20 años más o menos y lo que se dice en el artículo sería tan «chapucero» que cuesta de creer que sea cierto. Manipular una imagen, con esos niveles de incompetencia, me parece inverosimil. No tengo el archivo, por lo tanto, no puedo opinar, solo suponer.

      Eliminar
    3. Pues dejemos todo en suposiciones sin pasar a sospecha. ¿O queda en dudas?

      Eliminar
  10. Fáckel:
    sin embargo, también se suele decir que "la cara es el reflejo del alma", y creo que tampoco va muy desencaminada esa expresión.
    Es cierto que somos seres fingientes, hasta sabemos que los bebés intentan engañarnos para salirse con la suya, pero, si se mira lo suficiente a una persona, hay momentos en que la "máscara" desaparece un poco, y podemos "adivinar" un poco su personalidad. En el autobús, por la calle, en los bares, la gente muestra espontáneamente un poco de su interior. En clase veo caras aburridas, alegres, optimistas, amargadas, provocadoras...

    Me gusta la escultura. Me dice algo: gritos de dolor, impotencia, desesperación, sentimientos negativos más bien. Es un rostro feo, pero interesante. Transmite algo.

    Salu2 rostriles.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tal vez en lo espontáneo está la sinceridad.

      Eres osado. No he intentado indagar sobre la cabeza de la imagen. Porque es muy intensa y me supera.

      Eliminar
  11. Sobre "El camino ascendente es una quimera":
    Anar endavant
    com qui fa punta a un llapis.
    Progrés enrere.

    ResponderEliminar
  12. Sacas punta al lápiz pero te vas quedando con menos lápiz. Buena metáfora de una vida que se pretenda constructiva.

    ResponderEliminar