lunes, 24 de octubre de 2016

Sim e não




"traída a la luz
traída a la libertad de la luz
traída al asombro de la luz".

Sophia de Mello Breyner Andresen



Entre el sí y el no se encuentra la ciudad. En su medida y en su desmesura. Ni su proporción basta para explicarla ni su exceso la condena. Se mira, se pasea, te detienes. Subes y bajas por ella con una sola pregunta en los labios de tu afán: ¿dónde permanezco absorto hoy? O acaso una demanda más: ¿dónde me acomodo hoy? Acomodarse es armonizarse. Con el entorno, naturalmente, pero sobre todo contigo mismo. Lo demás sería un accesorio de palabras que jamás podrían sustituir a la imagen. Y sobre todo la propiedad sensorial que, a medida que andas, destaca dentro de ti. El no y el sí de la ciudad que visitas se encuentran bajo tus pies. ¿Seguirán mis pasos alguna linea de la antigua fractura?, te preguntas. El sí y el no de la ciudad que recorres sin urgencia flotan como una caricia alba. ¿Tendré suficiente mirada para tanta dilatación?, te dices. Su claridad abre los cuarterones de tu pensamiento. El sí y el no te elevan y te descienden, y las piedras ajustadas y diversas que pisas son una orfebrería bajo la que subyace un tejido más antiguo a través del cual medió el caos. ¿Alguien podría imaginar, al contemplar hoy la ciudad creciente de colinas y vaguadas, que apenas hace dos siglos y medio largos fue objeto de la calamidad? No tendrás palabras adecuadas para interpretar cuanto te acoge. Sí tendrás sensaciones profundas, algunas inexplicables, para la exultación que padeces. Querrás ser suelo herido. Desearás palparte cual humedad horizontal. Anhelarás saberte luz que se rescata a sí misma. Vayas al rincón que vayas, de lo alto o de lo bajo de la ciudad, también hallarás la desembocadura en la que te afirmes. 



4 comentarios:

  1. Meditar la ciudad, meditar en la ciudad. Con las manos a la espalda y los ojos vivos. Aunque el paseo sea simbólico. Ni en el sí ni en el no, efectivamente: entre ellos.

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    1. El paseo además es sensorial. Busca apropiarse de lo que desconoce.

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  2. Es el recorrido más s poético de una ciudad de luz que he leído. Ese saberse, tras ubicarse, en la calma de los rincones, es la sensación de estar en casa más grata.

    Un precioso homenaje. Un abrazo

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    1. Ese era el principio. Fue mi homenaje a la ciudad tras visitarla unos días. Gracias.

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