sábado, 22 de octubre de 2016

Aquellos estos árboles, 58




"Siente el larvado sinónimo
de lo que es y no es".

Max Maxius, Pseudoprophetica.



Desde el principio que no hubo no vivimos para reconocer nuestra condición, sino para fantasear y hacer ficción y perseguir ideales que hay en esa peligrosa propuesta, y ya se encargaron los magos de la tribu, los antiguos profetas, las sempiternas castas sacerdotales, los doctrinarios laicos y los publicistas actuales, nuevos depositarios de la revelación de la farsa, de que generáramos ídolos, cuyos rostros y envergaduras admiramos hoy, a muchos de ellos como meras representaciones, a otros como objeto de culto y delegación de su creencia, a otros tantos como símbolos que alteran realidades, y todos ellos adobados por el torpe sentido onírico que solemos los humanos desarrollar cuando estamos despiertos, no necesariamente con opios y mezcales diversos, sino con la palabra venenosa, la palabra que erosiona la conciencia de las realizaciones que los hombres deberíamos más bien labrar y fortalecer, pero nos cuesta renunciar a vivir para las obtusas y deleznables ideas de los caudillos y los clérigos de todos los colores, nos resistimos a generar márgenes donde recrear vidas no dirigidas, nos entregamos a derivas que se consolidan a la vez que nos vacían, nos damos a la ruleta de invenciones que no son las propias de lo que cada individuo podría recrear con brillantez, sino meras repeticiones de lo que los avispados de este mundo convierten en negocio y control, y es que la verdadera invención, su sentido exquisito y que abre perspectivas está eclipsado por la uniformidad de conductas, por actos sujetos, por dudas que se reprimen en lugar de fecundarlas para obtener un ciclo de claridad permanente, y en medio de todo ello se acusa la carencia de humor transversal, profundo, ético, pero reparador y también constructivo, y es por ello que viviendo sin distinguir las posibilidades y los límites de aquellas ficciones mediocres que nos tientan a cada instante, nos dejamos conducir a una confusión superior, y hallan de este modo vía libre los intereses más espurios, que siempre son destructivos, siempre son para beneficiar a un grupo pequeño del planeta a costa del esfuerzo de los seres del silencio y llegado el caso, más cotidiano y frecuente de lo que nos pensamos, del dolor y de la devastación.   

No sé si el tono profético de Max me tranquiliza o me asusta. Más.



(Fotografía de Jerry Uelsmann)


10 comentarios:

  1. Buen golpe de mano abierta a modo de RESISTENCIA ante tanto exceso de acoso solar. Y como cada persona dispone de cierta "solaridad, que no precisamente solera" lo anterior se puede interpretar a diversos niveles. Menos mal,hermano, que esa palma no expresa bofetada.

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    1. Ya sabes que pensar en la "oralidad" de la mano es una de mis debilidades. Se han expresado tantos significados con esgrimirla, en cualquiera de sus formas...La foto era excusa, me gustaba. Y si la amplías verás que la palma oculta algo más.

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  2. Very ingenioso! En su día también encontré dos reflejos humanos en el reflejo de unas volutas de trompeta.

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    1. Y tú más. Si te refieres al instrumento falopiano produce unos acordes duraderos que pueden permitir adquirir representaciones humanas, andando el tiempo, como seguro que sabes.

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  3. Claro, desde el mini telf. no veía claramente esa figura, ahora, desde el portátil se hace patente.
    Chico, cada vez se menos, lo que supe se me fue olvidando, solo queda un leve sustrato y afortunadamente apenas me importa por inútil. Me consta que ya da lo mismo. Nada es lo mismo y la mayor parte de la sociedad me resulta ajena. La cuestión presente y futura consiste en no perder demasiado tiempo cuando este acucia.

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    1. Nada de perderlo, pero tampoco de urgir el tiempo. Se trta de ver las cosas ahora con otra perspectiva, sin fe ni esperanza, solo con cierta dosis resistente y hedonista; hasta para pensar debemos ser hedonistas. Los sesudos retóricos y demagogos de los diversos clubs de salvadores y prometeicos no deben quitarnos ni el sueño ni la razón.

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  4. Pasamos la vida quemando la libertad para no pasar frio. No es una mala idea quemar conceptos genéricos que sólo sirven para manipular. Quizá un reinicio conceptual evitaria que continue expandiéndose el carcoma de los tramposos. El problema es, ¿como ?.

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    1. Deseamos la libertad y en cierto modo creímos confeccionarla a medida que fuimos creciendo, su objeto era tratar con ella de protegernos de la intemperie más grosera que nos inculcaron, pero aún no sabemos si la enriquecimos o la desperdiciamos, y ahora que reducimos los términos genéricos, ahora que nos abochornamos del fracaso vital, ahora apenas nos quedan ganas y fuerzas para reiniciar los conceptos. Ya es mucho fugarnos de la carcoma, pero eso, ¿cómo edificar una nueva casa donde no se cuele tanta termita de farsantes y retóricos de tres al cuarto?

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  5. Hedonismo vital como sedimento de tanto avatar. Ya te digo eso es alcanzar la gloria en vida porque luego solo alcanzaremos el olvido agradecido ...eso con mucha suerte.

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    1. Tanto como la gloria tengo mis dudas. Conformémonos con mínimos que no nos desesperen ni nos anulen. Busquemos los márgenes que aún den un sentido y cierto grado de satisfacción interior. Para tirar lo poco que nos va quedando por la borda siempre hay tiempo. Pero si llega el momento de hacerlo que sea producto de nuestra elección. Que otros no se erijan en decisores de nuestra vida.

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