"¡Cómo cambia a veces el enfoque de un libro (y hasta su equilibrio íntimo) dependiendo del tiempo y del humor!"
Julien Gracq, Leyendo escribiendo.
Ayer devolví un libro que había adquirido dos días antes. La confianza con mis libreros me lo ponía fácil. Era un libro de un autor desconocido para mí pero que fiándome de otro autor al que concedí siempre buen criterio lo había mencionado como obra de autor recóndito pero interesante. Tras cuarenta páginas de lectura yo no sentía nada, no me centraba en nada, no me interesaban sus descripciones y no veía que aquella escritura me condujera a una temática sugestiva. No tuve paciencia, pues. ¿Tenía un día en que semejante texto no me consolaba? ¿No me aportaba el estímulo que uno espera de un escrito? ¿Me pedía mi mundo emocional otro tipo de literatura? Me planté.
Cuando me sucede algo así suelo pensar: ¿por qué arriesgarme con un autor o una literatura desconocidos? Pero me miento a la vez. ¡Cuántas veces no he descubierto autores que nadie me había mencionado, ya no digo aconsejado, y me han resultado monumentales y cautivadores! Con la diversidad de literaturas que hay a través del tiempo, de las culturas y del mundo, ¿acaso uno tiene que acertar? Me considero un punto más y perdido en medio del mapa humano transtemporal, luego un punto caprichoso y sumamente limitado. Avanzo lo justo en entender algo de lo que nos transmiten de vida los relatos. Tal vez en la próxima existencia, si no he perdido la memoria de esta, pueda progresar un poco más. Y, ¿no os pasa a otros que os tienta la idea o la ejecutáis, de leer aquello que ya leísteis hace muchos años pero que apenas captasteis o percibisteis equívocamente?
Leer no es solo seguir una trama. Ni interpretar lo que está escrito. O hay emociones y sentidos en acción o un texto sigue esperando al lector que llevas dentro. Para eso, para emocionarte, para reconocerte en un argumento y en unos personajes vitales. Para ser tú mismo parte de él.
Leer autores desconocidos es un riesgo, pero ale la pena, aunque como decía no sé quién. Son las novelas lo que le encuentran a uno. A mí me encontró Los detectives Salvajes de Bolaño:
ResponderEliminarFue al ir a una librería muy pequeña que hay en el paseo de dentro y preguntar si tenían alguna novela de él, si vivía en Blanes parecía lógica la deducción. Al entrar en la librería no había nadie, pensé que la persona encargada - así era - había salido un momento. Mientras esperaba de espaldas al mostrador, al fondo a la izquierda, encima de una estantería giratoria, me llamó la atención un libro rojo del que solo veía el lomo, pero que me atrajo como un imán. El libro era "Los detectives Salvajes". Lo tenía en la mano cuando entró la dependienta. El mismo día lo empecé a leer ...
En efecto, suceden cosas como la que cuentas. Está a punto de salir una edición de Los detectives salvajes en Alfaguara, ilustrado nada menos que por el gran Luis Scafati (es que a mi me gusta mucho este ilustrador)
Eliminarhttps://www.margenlibros.com/libro/detectives-salvajes-los-ed-ilustrada_560400
Por cierto, los detectives salvajes y sus sombreros tienen un nuevo miembro, o mejor dicho miembra, Melania Trump.
EliminarEl apellido me suena. Y ella debe ser la del sombrero que ocultaba el rostro en dia de Donald el Cristo del Gran Poder.
EliminarSiempre he pensado que los libros son una llave que abre puertas en nuestro interior. Pero nuestras cerraduras cambian con el tiempo, con lo que somos y hemos vivido. Algunos libros llegan demasiado pronto, o demasiado tarde y no logran abrir puerta alguna.
ResponderEliminarAntes, cuando ponían un libro en mis manos, lo acababa siempre, aunque fuese una lucha, aunque no tuviese ganas. Ya no, me he dado cuenta que hay batallas que no quiero librar.
Pues eso mismo me pasaba hace tiempo, me esforzaba en proseguir, a veces terminaba con mucho esfuerzo y paciencia, otras abandonaba. Ahora ya no dudo, si algo no me entra pues no me entra, como en la comida. Al fin y al cabo todo resulta ser biológico.
EliminarCreo que es natural dejar a un lado lo que no te gusta.
EliminarYo vuelvo una y otra vez a algunos libros que me dieron mucho y curiosamente siempre encuentro en ellos más y más...salud2.
Ese es un buen sistema, también aplicable a las películas. Nuevas lecturas de lo leído suelen darnos siempre claves no captadas anteriormente. Seremos nosotros, porque el libro no se ha cambiado.
EliminarNo solo sorprende lo que dices que en función del estado de animo un libro puede ser una cosa o la contraria, también ocurre en las reuniones de los club de lectura donde 15 o 20 personas pueden entender un libro de distinta manera, llegando incluso a sorprender al propio autor que es consciente de que cuando su libro se pone en manos del lector el autor ha perdido autoridad sobre el texto.
ResponderEliminarPor supuesto. Eso que dices es interesante, no sé si por ello el autor pierde autoridad. Lógicamente un autor es transmisor: de sus propias fantasías, imaginaciones, creaciones, del mismo modo que cada receptor es, somos, de distinto pelo en cuanto a la comprensión de un texto.
EliminarCada vez hay que leer más selectivamente.
ResponderEliminarAnder
No lo dudes, aunque solo sea porque el tiempo ya nos condiciona y no es aquello de tener toda una vida por delante. Pero al final va a dar igual.
EliminarMe agrada el tema. Soy lectora empedernida.
ResponderEliminarNo creo llegar a la página 40 cuando algo no me acaba de encajar, pero a veces tengo varios intentos de leerlo porque no siempre es el momento.
En ocasiones con todo en el libro a favor, todo se pierde por la falta de habilidad de quien escribe.
Sobre recomendar libros, no lo suelo hacer, solo con alguien de lecturas comunes y criterio similar al mío.
Y sí, soy de las que releo libros que guardo en la buhardilla. Siempre descubro algo nuevo, algo que en aquel momento me perdí.
Un abrazo Fackel.
Recomendar libros siempre es arriesgado, como en cualquier otra cosa. Es inevitable que recomendemos textos que nos han impactado, pero no tenemos garantía de que aquellos a quienes se los recomendamos lo vean o lo sientan igual. Así que acaso obras bien absteniéndote de indicaciones. Y es verdad que al releer siempre siempre se puede hallar algo nuevo, en el sentido de no captado, en una primera lectura.
Eliminar¡Oh, esta vez sí!, he conseguido poner un comentario en tu blog.
ResponderEliminarAmigo Fackel, ahora no me lo pienso demasiado, cuando un libro no me gusta a las primeras páginas, lo dejo y no tengo remordimientos. A otra cosa mariposa, ¡hay tanto que leer! Tampoco espero que nada me consuelo, espero algún estímulo pero me horrorizaría que fuera un autor quien me consolara. Me satisface más volver a leer textos que me cautivaron, casi siempre es por cuestiones estéticas, más por la forma que por el argumento.
Un fuerte abrazo.
Cierto esto último, el estilo, la forma, la expresión, es también para mí una atracción poderosa que, por supuesto, si va hilando un argumento interesante resulta cautivador.
EliminarY tranquilo, que no son los autores los que nos consuelan sino las ficciones que hay en los libros que a su vez son producto de mentes calenturientas.
¿Por qué nos tendría que generar malestar no acabar la lectura de un libro? Si no se conecta con la historia o con el lenguaje, "adiós y muy buenas". ¿No?
ResponderEliminarSalu2 lectores.
Claro. Pero tenemos -o hemos tenido- resistencia a comernos el libro entero, ya vamos reaccionando de otro modo.
EliminarA mi m'han recomanat alguna vegada de no regalar un llibre a algú que no l'hagis llegit abans, per no trepitjar cap ull de poll.
ResponderEliminarQue cada cual regale lo que guste, yo suelo regalar cosas que me han gustado, pero a veces he arriesgado con libros desconocidos, eso según.
EliminarDe un tiempo a esta parte, digamos en los últimos 5 años, me he encontrado con más libros "recomendados" que me resultaron pésimos, que de libros que realmente me sorprendan. ¿Será el espíritu de época?
ResponderEliminarSaludos,
J.
O de nosotros, que buscamos de otro modo. Pero todo es posible.
EliminarEn el océano de las letras, puede haber todo tipo de obras, que no conectemos con algunas de ellas, no implica nada, lo que puede ser muy bueno para unos y también puede ser deleznable para otros.
ResponderEliminarDe acuerdo, por supuesto, además es eso, un océano. Se edita una burrada, las librerías no dan abasto, nunca se derramó tanta tinta en la historia. Ni se talaron tantos árboles para hacer celulosa.
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