¿Hacia dónde miraban el poeta y su madre cuando todo era incierto? En el rostro del poeta empieza a haber un rictus de desolación. En la madre, ¿solamente la vejez era la que se había asentado? Pero una ancianidad con desarraigo ¿no es ya un castigo inducido por las circunstancias que tiene que obligar a envejecer más? El hijo no era el clarividente de la bola de cristal, pero conocía sobradamente al paisanaje. Y deducía. No obstante, desolación en aquel momento no era aún desesperanza. Haber llegado como se llegó al enfrentamiento, con los antecedentes de quiénes lo provocaron y más con el intervencionismo de la mala calaña exterior, ya sería motivo de angustia y suma preocupación para él. Mas ello no le iba a conducir a la inactividad, a callar y refugiarse en cuarteles de invierno intelectuales, y menos a desistir de su pensamiento y de la defensa de lo que consideraba legítimo y avanzado en su tiempo para el país.
Bajo el sol tibio de diciembre, asomados a aquella barandilla mediterránea, madre e hijo buscaban suavizar el clima de invierno. Menos invierno que en la Castilla en que había sido maestro tantos años. Pero el clima, ¿cómo iba a rendirle a él, que había conocido climas de tantos lugares de España? Climas geográficos, climas éticos, climas políticos, climas humanos. El poeta, el escritor de prosa comprometida, el profesor cabal, el tertuliano acogedor, el republicano honesto, aún iba a escribir mucho desde la tribuna de sus ideas. Aún iba a promover encuentros de intelectuales del mundo. Aún iba a animar a los resistentes españoles contra la iniquidad de los que habían dividido el país a sangre y fuego, como diría en sus relatos otro no menos clarividente y también sevillano, Chaves Nogales, que por la misma época de la foto de Machado y su madre se hallaba en París.
He ahí al poeta resistente en la primera etapa de su desplazamiento que en poco más de dos años acabaría en exilio. ¿Se asomaba al paisaje de la tierra o al paisaje de España?
Hoy es siempre todavía, recitaba Antonio Machado.
Un poema de Elena Garro titulado Mi madre:
"Tuve que irme de tu círculo mágico.
Escondo la cabeza para no ver la muerte
que ronda tu casa,
tu casa que es más pobre cada día.
Se han ido mis hermanos,
se han ido las criadas y los muebles,
solo te quedan los pasos de mi padre.
Y tú sigues ahí, llamando a Dios todas las noches".
Recordando y leyendo siempre a Antonio Machado Ruiz, fallecido en esta fecha hace 86 años. Enterrado junto a su madre en el cementerio de Collioure, Francia, donde le pilló la muerte al poco de llegar al exilio.
* Fotografía de Antonio Machado y su madre Ana Ruiz en Villa Amparo, Rocafort, Valencia, diciembre de 1936.
Estuve una vez hace años en este cementerio. No recuerdo que hubiera tantas flores ni la bandera, claro que cuando visité la tumba aún estábamos en el franquismo.
ResponderEliminarMadre e hijo se ven pensativos en la foto, pero en la del hijo no hay más que desesperanza.
Saludos.
Y eso que si la foto es de la época que dicen aún quedaban de por medio dos años y medio largos para la debalce final. Toda una actitud.
EliminarLa madre, Ana Ruiz, dicidió, se fué con el hijo "rojo", el otro, el "azul" los abandonó.
ResponderEliminarEl caso es que el hermano Manuel había sido republicano también pero su deriva fue hacia otro lado. Otros dos hermanos, José y Joaquín también se exiliaron.
EliminarAunque se quiso vender lo contrario, los dos hermanos nunca se enemistaron.
ResponderEliminarHoy es un día para rendirle homenaje y pensar en como conciliar las dos Españas, de una vez y trabajar para el bien de todos.
Enemistarse, no, además siempre colaboraron entre ellos. Tuvieron que elegir ante las circunstancias. Respecto a la reconciliación tengo mis dudas, algunos azuzan virulentamente la discordia.
EliminarQué tristeza la vida de Machado, qué tristeza de España. La foto es terrible, es la foto de alguien que ha visto el futuro y sabe que no hay nada para él.
ResponderEliminarPor supuesto, qué tristeza de España, algunos quieren volver a esa tristeza. También me ha impactado esa imagen, sí.
Eliminar¡Parece que Machado ya se barrunta algo!
ResponderEliminarSalu2.
Se lo barruntó antes del golpe, lo comprobó tras el golpe de estado fallido y el desenlace en guerra civil y sedesesperanzó ya al exiliarse, y ya ves,duró poco en vida. En apenas un mes falleció primero la madre y luego él. Todo un símbolo.
EliminarUna fotografía que tan bien ha captado la desesperanza, Fackel
ResponderEliminarLas guerras traen las mayores desesperanzas. Habría que evitarlas, Maia, pero muchos se obstinan en conducir a las sociedades a ellas. Gracias por sensibilizarte con la imagen y acaso, si lo lees, con Antonio Machado.
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