domingo, 27 de agosto de 2023

Tactos

 


No corre aire alguno que haga sonar la seda de tu vestido. Ni roces, ni vibración, ni movimiento. Esperas mis órdenes, te lo han enseñado. Pero yo tampoco me muevo. Mis manos asoman por la cuadratura de las mangas reposando sobre los muslos. Permanezco atento a una señal tuya, aunque digan que a mí no me corresponde reaccionar. Me sabes aquí, como cada día, al tiempo marcado para la ceremonia. Ni tu kimono ni el mío romperán su rigidez ni saltarán por encima de sus geometrías antes de la hora secreta. Cuando las luces del día se han extinguido y la penumbra confunde nuestras miradas. Cuando el silencio se afianza más. Solo entonces el tacto enciende los lentos ejercicios de desatar mutuamente el obi, que liberará espaciadamente a nuestros cuerpos de la vestimenta ritual. Lo que está por venir será celebración. Y a través de ella ambos nos profesaremos un culto mutuo donde confluyamos en la fe de los sentidos. Cuando dejamos de lado lo estéril y baldío. Cuando desechamos lo sobrante para acceder a la posesión más pura. Cuando hacemos agitar el único viento que merezca tal nombre.





 * Fotografía de Taichi Gondaira.

36 comentarios:

  1. La noche lo envuelve todo con un halo turgente que promueve el tacto y algo más.

    Saludos.

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    1. El cerebro se torna campo de batalla, con sueños o con deseos.

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  2. Has creado un escenario hermoso de cuando se unen la intimidad y la complicidad y todo es mágico.

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    1. Sin duda lo importante es medir los tiempos y las complicidades. ¿Acaso no son las inteligentes y sabrosas propiedades de los sentidos los que toman el lugar de los amantes?

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  3. Me has hecho pensar en esa palabra tan bonita que se utiliza para describir el sonido que produce el roce de la seda, muy presente en la literatura japonesa por cierto, la deliciosa onomatopeya en cuestión es: Frufrú.

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    1. Una musicalidad de ceremonia, insuperable. Solo complementada por el imperio sensorial, en su amplio espectro.

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  4. Hermoso párrafo. Pero aquí, uno de la vieja escuela dice:
    Posesión más pura. Jamás hubo en el amor forma alguna de posesión; solo un préstamo.
    Feliz domingo Fackel, ¿llueve? Aquí afortunadamente sí.

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    1. Aquí, desgraciadamente no. Pero bajó extraordinariamente la temperatura; a las 7 solo los machotes, jaj, iban en mangas de camisa y en panataloncitos de Cristobalitos Gazmuños.

      Hay préstamos que se poseen, siquiera temporalmente, probablemente sea así en todo en la vida, no apurarse, solo tenerlo claro.

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    2. Lo siento, pero opino que lo de la posesión solo es propio de los que sufren de testiculitis. Apuesto por llamarlo préstamo (y en el amor añado, compartido)
      Esto es como los que hablan de conquista amorosa. Jajajaja... ilusos.

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    3. Lo que sucede es que la testiculitis, a tenor de las últimas investigaciones, es un efecto de la posesionitis mental y cultural, muchaas veces derivado de un proteccionismo exagerado de la madre. El violador sería un caso extremo de ese comportamiento patológico, mucho más peligroso que el juego que se trae el conquistador afable. Al fin y al cabo a este se le ve venir. De cualquier modo a mí me produjo siempre repugnancia tanto el término conquistador para el avasallamiento amoroso como el término triunfador o campeón de los que se exhiben en puesytos directivos de empresas o de equipos llamados deportivos.

      No obstante, te recomiendo escuchar la atenta autobiografía de Don Giacomo, el de Venecia, ilustrado y polifacético caminante de la vida y del amor; enseña bastante.

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  5. tu crees que tanto rato acumulando deseo es sano?
    Por como lo cuentas parece que vale la pena. Es una demostración de autocontrol, pero a veces hay que dejarse llevar porque a veces el tren se va el deseo se pasa, o no coinciden los dos en el tiempo; en el espacio sí, porque no parece que se vayan s mover mucho.
    En el Japón, eso de "vive el momento" ( en esta caso momentoooooooo)( me he estado pensando cuantas oes ponía), no esta muy de moda, al menos en el Japón de kimonos.
    Abrazoo

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    1. Más que acumulación yo diría que preparación de ceremonia. Ningún objetivo al que uno se preste con interés sumo porque merece la pena se puede afrontar sin su recorrido pausado y descubridor. Es aquello de que la preparación del viaje a veces vale tanto o más que llegar a destino. Porque el destino acaso revela que se generaron muchas expectativas y entonces el viajero añora la ilusión con que preparó el viaje. Todo vale y hay que hacerlo valer, desde que se arranca.

      Que no esté de moda no quiere decir que no se practique. Al menos en ciertos ambientes de Osaka (pronunciése Ósaka) no me lo pareció.

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    2. has ido a japon y no has dicho nada?
      por eso estuviste unos dias sin escribir?

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    3. A veces se está sin escribir sin más. Es oxigenante, tienes tu viaje interior de tu parte.

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  6. Pienso que en los tiempos que vivimos se ha perdido todo este hermoso ceremonial. Ese sentir que el tiempo del otro es tan importante como para ir despacio descubriendo y descubriéndose. La generación actual es inmediata, rabiosa en su desesperada inmediatez. No sabe de señales, guiños, menos de contacto visual. Todo es: veloz, apresurado, urgente. Sin fantasías, desligado de afectos y sin límites. No saben que la verdadera sexualidad es cuando todos los sentidos se despiertan con la complicidad de las caricias y de los tiempos equilibrados por ambos.
    Abrazos Fackel

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    1. Ciertamente desconozco si las generaciones actuales se comportan de ese modo. También en las antiguas, las nuestras, se desconocía mucho. Pienso que para eso no son necesarios los manuales, más bien es hablar y hacer saber llegar el uno al otro, un descubrimiento, vamos. Deberíamos entender los encuentros como proceso más que como llegadas. La precipitación priva de la sorpresa, reduce lo sensorial, limita los goces interesantes. Amar no debería ser simplemente desahogarse deprisa y corriendo. Lo interesante es el recurso, la creatividad, el pulso de los tiempos. Hay tanta sinceridad en la ejecución sensorial y emocional como en la palabra, acaso más. No hasy límites si no quieres que los haya.

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  7. Hola.
    No sé si en la actualidad, el tema sea la perdida de un ceremonial.Tal no sea necesario o no lo haya sido.
    Puede haber ventajas en no esperar a la penumbras, el dejar que la luz participe.

    Artística foto.

    Saludos.

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    1. En cualquier caso es poco interesante que el desarrollo sea breve y mecánico. Y no siempre hay coincidencia en el efecto de los estímulos en uno u otro de los participantes.

      Y por supuesto, la luz tiene determinadas ventajas; pero la penumbra o la obscuridad rebosan misterio.

      Gondaira es un artista genial con unas modelos exquisitas.

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  8. Cuesta imaginar cómo logra soltarse el amor aún dentro de estructuras de vida tan rigidas

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    1. En todas partes ha habido rigideces y transgresiones, Neo.

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  9. No hay espera más tensa e intensa que la de este tipo.

    Saludos,
    J.

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    1. Sin ninguna duda, José. En sí la espera es parte de la ceremonia.

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  10. Una forma de incrementar el deseo, es esa espera de una hora nocturna, en la que desatar los kimonos para sentirse sin verse, una forma imaginativa de guiarse por el sonido de la seda al desprenderse del cuerpo.

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    1. Das en la diana, es una música casi celeste, conductora de lo que está por llegar.

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  11. Ese silencio del verse vestidos sirve para acrecentar el deseo de que la ropa desaparezca. Muy bien llevado, me encantó

    Un abrazo, y feliz día

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    1. Es que un ritual que se precie debe valorar cada fase del mismo, porque la siguiente siempre se debe a la anterior, y son igual de valiosas todas. Es un cuerpo único el proceder . Saludable jornada.

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  12. A veces el deseo es esperar, no hacer...observar, pensar, postergar el momento sólo un poquito más.

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    1. Beaus, no vas descaminado, siempre que se controle ese tiempo. Es más fascinante la preparación del viaje, ¿por qué? , ¡porque eso es el viaje sensorial! La estación término siempre estará ahí, pero...es el final.

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  13. "Cuando hacemos agitar el único viento que merezca tal nombre": és preciós.

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    1. Aunque el viento no precisa nombre: simplemente, se sabe y mueve todo, hasta las palabras.

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    2. Això encara és més preciós.

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    3. Lo percibo así, aunque la mayoría se mata por registrar propiedad de las palabras. ¿Se registra acaso el viento en algún organismo oficial?

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  14. Belleza absoluta. El deseo postergado tras más placer y dicha. Es doble. Por la fantasía durante la espera y por la satisfacción cuando llega.

    Hay que recuperar el placer de la lentitud, los rituales, el ir poco a poco en todo.

    La satisfacción inmediata no es lo mejor para la felicidad.

    Me gusta cómo describes la escena. Esos kimonos...

    Sería interesante introducir algo de lentitud en nuestra vida cotidiana, rituales, acercamientos graduales.

    Esta prisa ansiosa por conocer todo del otro en el primer encuentro quita emoción y placer a las relaciones. Hoy en día hay adicción a la prisa. Adicción a lo inmediato. ¿Y eso que nos trae? Nada. Hastío...

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    1. Así lo veo también. Pero no es fácil librarse de una adicción que va más allá de los actos obligatorios o necesarios para la superviviencia. Ya la prisa desequilibrante nos trastorna. Vivir la urgencia de lo inmediato nos esclaviza. Hay que parar, crear espacios sin acción. O transformar la acción alocada en algo equilibrador. Romper la monotonía que nos proporciona el exceso de acumulación de tiempos. No sé.

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