viernes, 11 de agosto de 2023

Mirando a los ídolos. Ah, los ídolos.

 


Dicen que aquellos humanos crearon los ídolos para que se parecieran a ellos. Pero los ídolos eran imperturbables. No tenían personalidad propia, si bien sus demiurgos les concedieron atributos superiores. ¿Tan frágiles como impotentes se sentían los humanos que fueron otorgando a aquellas representaciones propiedades y capacidades que ellos no poseían? ¿Proyectaban en las efigies las aspiraciones que no alcanzaban a realizar, los anhelos que no conseguían satisfacer y las obras que no estaban en sus manos levantar? 

Felices como se las tenían aquellos hombres no se daban cuenta de que poco a poco las figuras que generaban se iban apropiando de ellos. Tenían forma de imágenes pintadas, de figuras esculpidas, de edificios alzados, pero sobre todo la efigie más poderosa era la idea. Cada ídolo valía tanto en cuanto se traducía en una o varias ideas. Y las ideas se desdoblaban a su vez en poderes que reducían la visión de los hombres, limitaban su campo de acción y obligaban a un culto ciego ignorando reconocer la fuerza interior con que la propia naturaleza les había dotado. 

Los hombres fueron paulatinamente sustituidos por las ideas y los significados que se pretendían en los ídolos. De tal manera que muchos se comportaban más como reflejo de una idealización que como corresponsales -y corresponsables- de sus posibilidades y recursos. Así, durante milenios, los humanos capaces inicialmente de avanzar sin fin, no obstante tropezando y levantándose constantemente, pasando de la adversidad a una cierta gratificación y viceversa, cedían su papel al ídolo idea, al fetiche sustitutivo, al modelo envidiado. 

Y toda aquella parafernalia fue pasándoles factura. Hasta nuestros días. ¿Era inevitable tanta dejación humana? ¿Fueron siempre conscientes de sus limitaciones? ¿Se sentían obligados a crear personalidades que representasen  el logro de sus deseos? ¿Hasta qué punto los símbolos a los que pusieron rostro y cuerpo y ademanes de fuerza y de dominio les ayudó o frenó su impulso?




* Grabado de Pablo Picasso. Suite Vollard.

26 comentarios:

  1. Un ídolo deja de serlo a la que uno le conoce y trata con él. Salvo en contadísimas ocasiones.

    Saludos.

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    1. Los ídolos están dentro de nosotros. Conviene que nos conozcamos mejor para no rendir culto a las recreaciones. Aunque hay quien prefiere doblegarse ante ellos.

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  2. Los ídolos son necesarios, sino no existirían. nos dotan de humildad y nos descargan de prepotencia. Imagínate que alguno de los dictadores que en el mundo han sido no hubieran tenido ídolos después de alcanzar el poder. ¿ donde habríamos ido a parar? Léase más disimuladamente los políticos de ahora.
    ¿ y wue me dices de Bahamontes?
    Abrazoo iconoclasta

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    1. Bueno, todas las creaciones humanas cumplen una función, supongo que alentada por alguna necesidad de la índole que sea, pero muchas de ellas han ido siendo superadas. Acaso no, hay formas idolátricas modernas. ¿No es el mercado desmesurado, por ejemplo, una de ellas? Los dictadores implantaron sus ídolos, algunos muy abundantes, y ellos mismos se han cosiderado siempre objeto de adoración, luegho ídolos intocables (hasta que fueron tocados) Y con políticos o no políticos, ahora quien más o quien menos de la ciudadanía tiene sus pequeños o grandes ídolos. Acaso todos bastantes mediocres. Federico, aquel ídolo que tuvimos, me has pillado (mis cultos a los ídolos siempre han sido frágiles, iconoclasta)

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  3. Lo primero que veo es este dibujo que me parece precioso, parecen pequeñas personitas subiendo o bajando de la cabeza y conectando con la mujer.
    A poco de conocerlos se desmoronan, o quizás no, si solo los ves como creación perfecta.

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    1. O acaso personitas insectos o mariposas, a mí me gustan mucho estas creaciones de Picasso, parecen tan inocentes las mujeres y los hombres y hasta los minotauros...

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  4. Creo que el ser humano necesita de un algo, ya sea que tenga rasgos religiosos, musicales, políticos, etc. Necesita algo superior para admirar y soñar ser igual.
    Abrazos Fackel

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    1. Algo superior, hum...¿tan poca estima ha tenido el humano, y tiene, de sí mismo, que precisa ídolos? Y mira que ha habido a lo largo de la historia...Y conste que me gusta mucho conocer todo ese mundo, que en parte es reflejo de cada cultura y en parte también la configura, pero no en abstracto, sino con la sujección de castas detrás y de intenciones sobre las conciencias del prójimo detrás. ¿Soñar ser igual que una representación imaginaria de los propios humanos? Pienso entonces en los conflictos que ello ha generado y respiro hondo por no necesitar de seres superiores externos a mí en mi mente. Me preocupan más los superiores humanos que se me imponen, que se nos imponen, y no siempre por vía de respeto y libertad. Gracias, Tatiana, el debate es amplio y no debe cesar nunca.

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  5. Tiene sentido, es esperable, que a un demiurgo se le escape de control su obra, se le vuelve en contra. O que sólo sea un medio entre la obra y las ideas.
    Interesante concepto el demiurgo. No es una palabra muy usada.
    Saludos.

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    1. A los humanos se nos escapan tantas cosas...pero también nos afianzamos en lo que la humanidad ha generado y en esa lucha por la existencia a la que hay que dotar de medios por sobrevivir y acaso algo más, en la medida que nos dejen. Los demiurgos son demiurgos, a veces no pasan de aprendices de brujo.

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  6. La mente humana busca ídolos o dioses. En parte para sentirse más poderosos, imagino, o para creer en algo superior.

    Un texto que me ha hecho reflexionar. Un abrazo, y feliz finde

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    1. Incluso se idolatra el individuo a sí mismo, bueno, al fin y al cabo algo más tangible y realista.

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  7. Hoy es idolo por antonomacia, el dinero; en el futuro puede ser la AI o sabe dios qué, siempre habrá un idolo que se inventa un ser mas o menos superior, siempre humano, para controlar al resto.
    Saludos

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    1. En efecto, el dinero o si quieres ese ser superior y supremo denominado Mercado (AMDG puesde significar también ad maiorem gloriam mercatis) Fiera cuando no desgarradoramente humano.

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  8. Los clásicos lo tuvieron claro. Como los dioses lo dominan todo, crearon a lo héroes, a los cuales si se podía llegar a imitar.

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    1. Son insuperables los clásicos. Las creaciones ideológicas hay que ponerlas en su sitio. Pero la evolución de las sociedades humanas no es lineal ni homogénea.

      El tema de los mitos está muy desarrollado por Josep Campbell, lo digo por si te interesa, hay mucha obra suya traducida al español, y también Yves Bonnefoy generó un diccionario amplio de mitologías. En fi, por citar dos de un amplio campo de investigadores.

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  9. ídolo
    nombre masculino
    Figura o imagen que representa a un ser sobrenatural y al que se adora y se rinde culto como si fuera la divinidad misma.
    "los ídolos encontrados son representaciones antropomórficas en roca"
    Persona o cosa por la que se siente un amor o admiración excesivos.
    "su ídolo ciclista"

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    1. Aunque el término sea masculino los ídolos pueden ser masculinos y femeninos y de multuitud de seres imaginarios creados desde la vida tribal en el Paleolítico y después con las primeras civilizaciones. Y, en efecto, pueden tener derivaciones metafóricas. El fútbol, por ejemplo, genera como bien sabrás innumerable ídolos y pasiones, no siempre bien encauzadas. Nunca entenderé que se mate por ídolos, que lo son con pies de barro.

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  10. Això: "tropezando y levantándose constantemente, pasando de la adversidad a una cierta gratificación y viceversa" és la millor descripció del que ens passa com a éssers humans.

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    1. Sí, sería una observación ética sobre el episodio humano. Otra, desde otro ángulo, podría ser la lucha de clases.

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  11. La idealización bien puede ser un intento de superación. Pretender alcanzar el ideal o emular al ídolo puede ser el incentivo que nos mueva a intentar superarnos. Ahora, cuando se lo endiosa, el ídolo se transforma en algo nefasto y dominante, nos anula en lugar de potenciarnos. Todo un tema el que trajiste aquí. Tiene muchísimas aristas para enfocarnos. Un abrazo

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    1. Cada cual sabrá si el ídolo o el dios merecen la pena ser tomados como referencia. Yo no lo veo ni lo acepto. Toda encarnación de lo absoluto nos frustra y no nos permite interpretarnos. Los ídolos, o las divinidades, se quedaron rancios hace mucho. Naturalmente, de ellos también hay quien hace negocio.

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  12. Todos los ídolos deberían tener los pies de barro, como el Coloso de Rodas, que no era Coloso ni tenía pies de barro, pero la idea se entiende.

    El error siempre es idealizar, a los demás, a uno mismo, a nadie, a todos.

    Saludos,
    J.

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    1. El símil pies de barro funciona para todo. La idealización acompañada de la sublimación no salva de la condición efímera a los ídolos. Sean estos la forma que adquieran. Ni siquiera cierta institución con escasos dos mil años de existencia tiene asegurada la eternidad. Saludo.

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