martes, 27 de septiembre de 2022

Ausencias cercanas

 



Mi tutor fue tajante aquel día. Desiderium est libido videndi eius qui non adsit, dijo con un tono tan prudente como severo. El deseo es el ansia de ver a quien no está presente. Pero todos estamos aquí, respondí precipitado, salvo los muertos. No es la muerte la única ausencia, me interrumpió. Sino lo que no llega todavía, lo que no pudimos conocer un día antes de aparecer nosotros. Lo que está haciéndose en cada instante sin que cuaje o lo haga de distinta forma a lo que nos gustaría. Pero los muertos nunca son la ausencia. Nuestros pensamientos los reclaman y los sentamos a la mesa de nuestros coloquios interiores. Ellos siempre están presentes. Son aves migratorias que se recuestan en el regazo de nuestra vida cotidiana. A los que ansiamos relatar nuestras experiencias. A los que queremos mostrar lo que acontece cuando se producen cambios. A los que pretendemos retener porque nuestra conciencia de la frustración nos dice que no les conocimos lo suficiente mientras vivieron. A los que nos faltó hacerles infinidad de preguntas y con quienes no supimos compartir cuanto hubiéramos deseado. Como quiera que no acababa de entender a mi tutor le pregunté: ¿Debo temer las presencias de tales ausencias? Sonrió con cierta melancolía, pero fue claro y preciso. No hay temor cuando se anhela. No hay desdicha cuando se recuerda. No hay ingratitud cuando se hablan de nuevo aquellas conversaciones que hoy se mantienen en el mundo de lo invisible, que solo cada uno conoce. El hombre es un ave que se arrulla a sí misma.







(Grabado de Liliana Inés González Soria)

30 comentarios:

  1. Si los ausentes siempre los tuviéramos presentes la cosa sería para pegarse un tiro.

    Saludos.

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    1. Pero tenerlos ocasionalmente puede o suele darse. Aunque eso es cosa de cada uno.

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  2. El deseo es el ansia de ver a quien no está presente.
    No es la muerte la única ausencia.

    Me he quedado en estas dos frases dando vueltas y me parecen realmente buenas. Tenía que decirlo.
    Espero que estés bien, un abrazo.

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    1. Hacer esta clase de consideraciones son útiles para entender un poco más el acontecer. Aunque este no lleve a ninguna parte. Salud, Laura.

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  3. Puedo pensar en mis padres, en algún amigo o amiga ya ausentes. Dices que forman parte de nuestros coloquios interiores, que siempre están presentes... Y en alguna forma es así, aunque ni por un resquicio quisiera volvérmelos a encontrar frente a mí. Están bien donde están, si es que están en alguna parte que no sé. Ni siquiera anhelaría volvérmelos a encontrar en otra vida posterior. Eso me produciría una profunda zozobra. Pero al margen de esto, sí que es cierto que los muertos forman parte de nuestra entraña íntima. Soy como soy en parte -en gran parte- por lo que eran mis padres. No pienso en ellos ni sueño con ellos nunca pero están aquí. He escrito mucho sobre ellos, pero no sé si querría indagar y conocerlos mejor de lo que los conocí. No sabría qué preguntarles. Es una relación cerrada y completa la que existe. Acabó y fue lo que fue, pero es verdad que nos acompañan. En cuanto a que no hay temor cuando se anhela, no sé si estoy con esta idea, pues nada hay que prodúzca tanto temor como el deseo, por lo menos dolor. Pero supongo que es una forma de expresarse. Muy buen texto.

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    1. Temor y dolor son diferentes, por supuesto. Pueden ir de la mano o por separado. Hay muchas personas cuya presencia reclamamos para nuestros propios ajustes de cuentas. Hay tantas insatisfacciones, aunque siempre tiremos para adelante, que a pesar de desapariciones -de individuos y de situaciones- retenemos en nuestras mentes. Buscando claves, diálogos ocultos, reacciones que no entendimos en su momentos. Los personajes de la obra humana siempre estamos en evolución, a fuego lento primero, luego en una ebullición, pero se nos escapan tantas cosas...Sí, creo que vivimos en un perpetuo coloquio íntimo, a veces más fecundo que con aquellos de carne y hueso que nos circundan.

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  4. Anhelamos aquello a lo que no hemos podido a acceder y es importante para nosotros. A veces nos surgen preguntas como ¿qué hubiese pasado si ...? pero vivimos y actuamos conforme al conocimiento que tenemos en ese momento y pasado éste, los reproches no sirven de nada. Tampoco el culpar a otros nos devolverá la paz.

    Esa frase "El hombre es un ave que se arrulla a sí misma" la asocio a un axioma de vida que me ha costado comprender pero pienso que es muy válido: si hay amor en nuestro corazón, amor de verdad, nadie nos lo puede arrebatar; si no lo hay, nada ni nadie nos lo puede proporcionar.

    Un abrazo.

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    1. Los reproches solo sirven para amargarnos y ahondar la frustración. Culpar a otros cuando cada cual tiene su parte de culpa, tampoco es útil.

      Nos arrullamos pues, aunque recibamos más arrullos, no tienen la entidad definitiva que solo lo que conocemos de nuestro interior puede proporcionarnos.

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  5. Seguramente deseamos lo que alguna vez tuvimos cerca y no alcanzamos. Pero también volver a ver a los ausentes, de cualquier tipo.

    Un abrazo

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    1. Lo de volver a ver...depende de quiénes. Proponérnoslo no nos conduce a ninguna parte. Echemos mano de la mente y de muchas pistas que han quedado por ahí. Uno ha descubierto facetas de personas desaparecidas a través de otras que me han contado.

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  6. Ante la ausencia, el olvido. Cuánto olvidamos en esta época. Y sin embargo, cumpliendo años el mundo se te va llenando de ausencias, de ausentes. En cuanto al deseo, qué haríamos sin él. Quizá, ser más felices. O no.

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    1. Y no solo olvido de personas, y me refiero al olvido consciente, no a enfermedad, pues ya vemos que hay olvido de otros tiempos, situaciones, riesgos y peligros de orden social, que nos pueden hacer mucho daño. Pero muchos no han sabido digerir el pasado y son toscos y fáciles presas de demagogos a la hora de ver las cosas.

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    2. Lo de la ausencia de deseo...cierto pensamiento oriental y alguno que otro clásico se empeña en ello, pero ¿no es una manera de castración no solo sexual sino de conciencia y de capacidad de razonar y discernir? Más que felices seríamos autómatas, sospecho. Y el automatismo no te hace individuo sino siervo.

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  7. Los ausentes están vivos en nuestra memoria, mientras los vayamos recordando para nosotros y los que nos siguen.
    ya no hay nada que dialogar ni preguntar, no están pero fueron y gran parte de nosotros somos como somos gracias a ellos.

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    1. En mi práctica imaginativa suelo preguntar-me, incluso me apetece, ante eventos o situaciones nuevas, comunicarlas a quienes no están. Caprichos de quien sigue sintiendo a aquellos que le significaron y, por qué no, a los que quiso. Querer es una manera de proceder y corresponder con los significados.

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  8. Nadie es dueño de sus pensamientos. Nadie. Como no lo es de sus sueños mientras se duerme.
    Los pensamientos asaltan y siempre lo hacen de la manera más inesperada.
    Lo deseable es que no tengamos que reprocharnos nada.
    salut

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    1. Ser o no ser dueños...somos alquilados y realquilados perpetuos, hermano. En pensamiento, razonamiento, elección. Somos en todo caso el hábitat donde sueños, pensamientos, sentidos, etc. coexisten con mayor o menor discrepancia o complementariedad. ¿Te parece poco?

      Es difícil suprimir la tendencia al reproche dentro de uno mismo. Disponemos también de mecanismos de control. Jó, si es que disponemos de infinidad de herramientas y habitaciones para habitar la casa...

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  9. Soco: Claro que estoy seguro que después nada de nada como tal individuo.

    A los humanos nos pierde ser tan presuntuosos que queremos que allá vida para nosotros mismos más allá de la vida. Las metáforas religiosas no pueden con la fuerza de la física de la naturaleza, ni en nuestra especie ni en ninguna.

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  10. Hay belleza y tristeza por la pérdida en tu prosa poética.

    Los que se fueron por muerte y los que se fueron porque se aumentaron o porque los expulsados de nuestra vida. Tres tipos de ausencia que inciden en nuestros recuerdos de modo diferente.

    Los que murieron a veces son recordados y deseamos conversar con ellos.

    Los que se ausentaron puede que sean recordados o... hacemos por olvidarnos. Depende de la huella que hayan dejado en nosotros.

    Los que hemos expulsado de nuestra vida ya son otro cantar. O los olvidamos totalmente o los traemos a la conciencia para intentar resolver la disonancia cognitiva que nos dejaron.

    En cualquier caso me gusta mucho el final de tu texto.

    "El hombre es un ave que se arrulla a sí misma".

    Belleza y verdad en tu frase final...

    Volveré sobre este texto para leerlo más veces...

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    1. Evidentemente, Ana, hay diversos tipos de ausencia. Incluso hay una ausencia temporal, como si el tiempo se detuviera anticipándose a la acción. La ausencia de lo nonato. Lo que transcurre sin que sepamos qué es, qué va a ser o por qué no ha sido. Lo inaprensible del tiempo puede ser otra forma de ausencia. No sé; me da en pensar, da igual.

      Siempre pienso en aquellos individuos que conocimos brevemente, por circunstancias equis que nos suscitaron interés y, por lo tanto, significado. Y que de vez en cuando nos vienen a la mente, como si tuviéramos cuentas pendientes con ellos, como si deseáramos una segunda oportunidad de conocerlos. ¿Y toda aquella otra gente del pasado juvenil con la que vivimos -me incluyo- intensamente? ¿Qué habrá sido de ella? Apenas de alguno de ciento en viento sabemos algo. En fin, cuántos matices podríamos incorporar en este tema de las ausencias. Y, por cierto, ¿no hay ausencias cercanas? Como hay silencios cercanos, proximidades superficiales, roces que ignoran.

      Ya lo creo que nos arrullamos: con todas las manifestaciones ocurrentes que se susciten dentro de nuestro espacio al que muchos llaman ser.



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  11. Todos estamos vivos enquanto alguém murmurar o nosso nome, lembrar-se das histórias que contamos...
    Mas o Mundo vive depressa demais e " mata" os sonhos, as memórias...e a ausência... poderá não ter significado...
    Texto interessante.
    Beijos e abraços
    Marta

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    1. Pero frente al mundo general y abstracto hay un mundo personal, intransferible y con muchas posibilidades que hay que explorar y desarrollar. Cuanto llevamos dentro. Y ahí hay que sujetar las bridas del caballo desbocado de las obligaciones, compromisos, insatisfacciones, deseos, de los límites, en definitiva. Que el mundo no nos devore, al menos no antes de tiempo.

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  12. alucino contigo, Fackel, no solo eres capaz de escribir textos que suscitan ideas y controversias, sino que tienes siempre respuesta para cada uno de tus contertulios, presentes o ausentes...

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    1. Si es muy sencillo; es como un coloquio; el texto de la entrada expone una serie de pensamientos y enfoques y los comentarios que hacéis espolean más lo dicho antes y lo por decir. Los comentarios incentivan y tienden a ampliar el pequeño debate; lógicamente los márgenes son reducidos. Lo importante es que fluyan.

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    2. gracias Facel, soy pfp, no sé porque me ha salido el comentario anónimo

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  13. La madre del amor hermoso🤪! servidora no para de soliloquiar en silencio. Resulta terapéutico, Sin embargo esa imagen me conmueve y me pía demasiado

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  14. "El deseo es el ansia de ver a quien no está presente": "El poema és l'amor fet del desig que roman desig" (René Char), m'hi has fet pensar.
    Diuen que quan estàs enamorat l'únic que vols és veure l'altra persona.

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    1. Pues echaré un vistazo al poema en la edición que tengo de Char.

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