martes, 14 de junio de 2022

Celebremos la cosecha, Neil Young




Celebremos, Neil, que el tiempo es un cuento y la obra dura lo que dura. Pero ¿acaso el placer no es lo mismo? ¿O la curiosidad, o el asombro, o el acercamiento? Guiña un ojo a la vida, la transcurrida, la presente y la soñada. El placer o la aproximación o la perplejidad o el interés son descubrimientos tempranos que van exigiendo afinamiento a lo largo de los años. Hay que pulirlos, eliminar óxidos, verificar sus propiedades adaptadas al envejecimiento.  Yo casi no había crecido cuando lanzaste Harvest, pero cuando una composición es eterna los que llegamos más tarde la hicimos nuestra. 


(Yo la hice propia gracias a la chica de la barricada. No recuerdo su nombre, si es que lo supe. Aquella multitud estudiantil que cortaba la circulación ferroviaria no tenía más defensa que los que estaban delante o detrás. Se protegían unos a otros. Y el balasto de la vía. Pobre munición frente a los pertrechos de las mesnadas del régimen. A pesar de mantener a raya a los secuaces durante un tiempo largo tenía que acabar mal la aventura. Nos cogieron entre dos fuegos y la desbandada fue de órdago. Entre las piedras arrojadas al tuntún y los porrazos inclementes las brechas en la cabeza de muchos de nosotros fueron el pasaporte para ir directamente al trullo. Nunca he visto la agilidad juvenil tan disparada. Corrimos contra ellos y contra nosotros. El ¡tierra, trágame! de los tebeos estaba en la actitud de cada uno, pero ni por esas el suelo se hacía cargo de hacernos desaparecer. El azar, que tiene dos rostros, fue aliado de unos para la salvación y de otros para la mala fortuna. Hubo quienes tomaron el cauce de un pequeño río. Quienes se empeñaron en una carrera a campo a través. Quienes se bloquearon y no supieron reaccionar. En mi caso un portal y subir cinco pisos en un edificio sin ascensor. Vértigo. Allá arriba podía haberme esperado la trampa, pero estaba ella. Temblaba, se recogía nerviosa sobre su propio cuerpo, presa de una histeria que trataba de contener a duras penas. Ante mi presencia dudó, pero yo era uno de los suyos y lo advirtió enseguida. ¿También por mi espanto? Yo no había tenido tiempo de procesar el miedo. La huida era una reacción natural y protectora. No sabía siquiera si no habría caído en una encerrona, pero en una situación así no se proyecta el futuro inmediato porque ponerse a salvo era la exigencia del momento presente. Pensé en el pavor que traslucía la chica y me crecí. Era también el mío propio. En aquel instante ambos estábamos a la deriva y eso motivaba complicidad. Ella quería llorar abiertamente pero el miedo se lo impedía. No sé cómo se me ocurrió decirle aquello: si lloras me bebo tus lágrimas. Se relajó por un instante, y una risa corta y muda, pero balsámica, nos calmó. De esta salimos, le dije. Aún nos mantuvimos un buen rato allá arriba, junto al ático, atentos a ruidos, a pasos, a griterío. No debía haber allí vecinos o nos ignoraron. Esperando que el paso del tiempo hubiera eliminado también las cargas inclementes de la fuerza pública. Nos inquirimos sobre la facultad a la que pertenecíamos. Renegamos de la violencia de las cargas. Hablamos de música, ella sabía mucho más que yo. Fue cuando me dijo si había escuchado a Neil Young, que su hermano estaba muy enterado y que me podía dejar algún disco. Primero salimos de aquí y mañana me prestas el vinilo, le dije como si aquello fuera una charla de café. Y salimos, naturalmente. Algunos vecinos del barrio que iban con su utilitario al turno de tarde de las fábricas se nos ofrecieron para salvar el cerco. A, pero con las prisas y el nerviosismo no caímos en citarnos la chica y yo. Y aunque hubiésemos quedado, ¿qué iba a hacer yo con un disco si ni siquiera tenía tocadiscos? Así que siempre que escucho las canciones del intérprete de Toronto me viene a la mente la joven del desasosiego. ¿Pasaría por otra como aquella o peor? ¿Habría rehuido para siempre verse envuelta en una aventura análoga? Para qué hacer preguntas sobre los guiños que hace la vida a unos y otros. La vida es un guiño continuo. Celebremos, pues, la cosecha cincuenta años después, ¿verdad, Neil? Celebremos los años que nos queden para sembrar y recoger)










24 comentarios:

  1. Después de casi trenta años fui a visitar a mi hermano. Supe un año antes, por su mujer y via telefónica, que su salud no estaba en condiciones.
    Al verme quedó medio sorprendido, él a mi no me sorprendió, a los quince minutos nuestra conversación quedó relegada a nada y me di cuenta que era como si hubiéramos estado juntos esos casi trenta años sin vernos.
    Su frase favorita : "la vida es un show", o "forma parte del show".
    A los siete meses de aquel encuentro me llamaron para decirme que había fallecido.
    Y si, he de darle en parte la razón, esto es una obra de teatro mal dirigida, donde yo formo parte del show.
    No habrán aplausos cuando desaparezca, pero, eso si, no es importante...porque no me daré cuenta.

    PD: Buen tema musical, si señor.

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    1. Hay que ir entendiendo lo de show, teatro, cuento o guiño. Curiosamente casi todos los sistemas de ideas son guiones quebradizos, circunstanciales y bastante falsos. Algunos perduran siglos o tienen tradición milenaria. No por eso hay verdad en ellos.

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  2. Una historia preciosa la que narras aquí. En medio del pavor el arte. En mitad del miedo la complicidad. Un recuerdo imborrable.

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    1. Eran los tiempos, donde la prospección era variada, tenía parte de intercambio tranquilo y de riesgo rebelde, creo que aportó lo suyo y trato de dejar a un lado la tentación de sublimar aquella época.

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  3. "" Então vamos celebrar a colheita 50 anos depois, certo, Neil? Vamos celebrar os anos que nos restam para semear e colher) ""

    Resume tudo.

    Elogio o seu bom gosto musical. Também gostei muito.
    .
    .
    Cumprimentos poéticos.
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    Pensamentos e Devaneios Poéticos
    .

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    1. No es el único autor que me interesó en su momento; había muchos más y de diferentes estilos. Ahora se cumplen 50 años de la emisión de aquella Harvest. Gracias, y disculpa pero es que no sé que sucede pero muchos comentarios entran tarde, el sistema los deriva.

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  4. Bonita aventura muy ceñida a un tiempo pasado que algunos sueñan con recuperar para su grandeza.
    Conservo el vinilo, peo como a tu héroe, ya no está la chica con quién comentarlo.
    Un saludo.

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    1. Manteniendo el vinilo mantenemos también la memoria y eso honra a aquellas chicas, aunque desaparecieran de una manera u otra.

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    2. Me puse el vinilo, recordé y escribi un post al respecto. Gracias.

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    3. Vasos comunicantes y comunicadores (de la memoria) Salud siempre.

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  5. Encantadora anécdota, si bien perdiste la oportunidda de una cita, ya que sabías de Neil, y su querencia por su parte.

    La vida es así. Con sus aristas y recovecos. Un abrazo, y por la música que siempre nos lleva a un recuerdo.

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    1. En aquel momento el protagonista de la pequeña historia se encontraba feliz de haberse salvado del cerco y la represión, era eso suficiente. Otra chica, otro vinilo ya llegaría después.

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  6. !Qué guapos tal cual me gustan a mi siempre dandole un guiño a la vida

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    1. Siempre un guiño a la vida, si no...qué sería de nosotros. Gracias, R.

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  7. Este tipo de contactos imprevistos y espontáneos son probablemente, el único "milagro" en el que puedo creer. Encuentros en el tren, en la feria del pueblo o en algún pico de los Pirineos; da igual. Me gusta pensar que no son casuales, que hay algo que posiblemente se nos escapa, pero que está ahí en la carpeta de los misterios. Yo recuerdo uno en concreto y me he maldecido muchas veces por no saber nada de aquella persona de mirada profunda que conocí un solo día en un refugio de montaña y que jamás volví ni volveré a ver.

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    1. El azar nos trae (a otros) y el azar nos lleva (a ellos y a nosotros) Lo que suele escaparse es la presencia fugaz. Me temo.

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  8. Pues también creo en esos encuentros espontáneos o imprevistos. A veces tienen como misterio o magia y te dicen algo que no puedes explicar, pero que sientes... Confianza, afecto, sintonía, rechazo acaso...

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    1. Tienen vida, mucha vida, intensidad, aproximación, partida de dados, voy y no voy, pero quién sabe.

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  9. Una vida bien vivida merece celebrarse. Muy emotivo tu recuerdo. Un abrazo

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    1. Las vivencias, sean de corto, medio o largo plazo, son siempre VIDA. No se pueden renunciar a ellas.

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  10. Encuentros fortuitos que dejan huella aunque no hayan tenido una continuidad. Siempre queda la eterna pregunta: qué hubiese pasado de haberse producido otros encuentros...?
    Salu2, Fáckel.

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    1. Pues algo parecido a los encuentros fortuitos que sí cundieron, ¿no crees? Claro que siempre nos llama más la atención lo no logrado que lo conseguido. No tengamos queja.

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  11. "La vida es un guiño continuo", una clucada d'ull que ens fa tenir esperança per continuar endavant.

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    1. Pues mira, sí, hay que estar pendiente de sus guiños, no todos los guiños de la vida son favorables pero conviene interpretar aquellos otros que nos puedan acarrear infortunios. Bona tarda.

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