domingo, 23 de septiembre de 2018

Rincones. Reclamación de la asimetría

















Es el movimiento lo que me hace parecer simétrico, pensé esta mañana cuando la luz del día me hizo emerger de la pared. Si permanezco quieto mi cuerpo se hace dos y en cascada cada órgano adquiere dos posiciones, dos medidas, dos volúmenes, dos desigualdades. Pero estas no son nunca dos desentendimientos. Lo asimétrico es cómplice, se aviene una diferencia con la otra en mí. Lo asimétrico, además, me divierte. Todo se multiplica hasta lo grotesco. Soy sombra, efecto de la irregularidad. Procedo de ella, me muevo a lo largo de las horas en ella, me refugio ante el desatino en ella, me acojo en el dulce regazo de su umbría cuando el cansancio me vence. Un pulso inevitable frente a la sombra que me da forma y caracterización es el movimiento. Inverosímil ejercicio donde se disuelven las partes de mi cuerpo y se hacen menos perceptibles a mi mirada. De hecho mi propio movimiento, impulsado desde dentro de mí o desde fuera de mí, me transforma. No me hace ni mejor ni peor, ni más sabio ni más torpe, ni más generoso ni más egoísta, ni más comprensivo ni más déspota. Es sorprendente cómo esa condición etérea del movimiento paraliza los cuerpos que hay en mí, los aísla de la madre sombra, bloquea su diálogo. Busca armonía imposible sin mi consentimiento. No me reconocería en la armonía, un término excesivamente espiritual, digamos, para mi comprensión sencilla de las cosas complejas. Cuando el movimiento me agita me paralizo. Dejo de pensar, me ausento de sentir, traiciono la conciencia, bloqueo la imaginación. O soy yo o soy movimiento, me dice una voz imaginaria que a veces escucho inoportunamente. Porque el movimiento es un tránsito que nos acompaña y no se estabiliza nunca. No sabe de las geometrías de los cuerpos disímiles. Su propiedad es poner en cuestión permanente la aparente seguridad de nuestras estructuras. El sueño es movimiento total. Cuando me incorporo sobre la cama y el cuerpo proyectado por la sombra empieza a tomar carta de naturaleza de un nuevo día sé que he ganado una porción de tiempo al movimiento, le he hurtado su capacidad dinámica para materializarlo en una imagen. Eso que suele llamarse individuo, que se adjudica un nombre, que contabiliza una edad, que afirma contradictoriamente una condición, etcétera. Mil maneras desiguales de ocupar el espacio estrecho entre mis firmes y garantizadas asimetrías. Al fin y al cabo la sombra, el hombre.   




(Fotografía de Michal Macku)


15 comentarios:

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    1. Debe ser porque la base tierra de un árbol y otro difieren sustancialmente. Al final él quisiera ser la oliva y la resina: sustancias que continúan el ciclo de transformación de mano humana. Porque aunque tiene alma salvaje, no se conforma. No creas, el furioso odia el vitriolo.

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  2. Somos apenas sombra de un movimiento superior que intentamos comprender?

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    1. De un movimiento inmenso en el que estamos incluidos, al que acompañamos, que es superior por su carga de energía en la medida en que su capacidad universal nos convierte a cada individuo en partícula atómica.

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  3. Amigo Fackel, recuerdo una conversación con un monje austríaco que hablaba muy bien en castellano, fue en la abadía de Heiligenkreuz un pequeño edificio cistercense situado en los bosques de Viena. Estaba contemplado yo aquella fachada y tomé una libreta para dibujar un croquis, se me acercó el monje y le comenté que me sorprendia la pequeña asimetría que más parecía un error de construcción que una cosa intencionada. Me dijo el monje que la simetría es un don divino y que los hombres no debemos intentar hacer de la misma pues podemos caer en el pecado de soberbia.
    Sin embargo, amigo mío parece que en la simetría encontramos descanso. No lo sé, las cualidades geométricas son entelequias, estados ideales...
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. Francesc. ¿En qué siglo de la Edad Media mantuviste tal conversación? Broma aparte, si empezamos a dejar aquello que tiene explicación en manos de quienes no quieren que haya explicación...¡malo! Un cuadro mal colocado en una habitación nos descompone. Pero tanto orden regular y simétrico acaba enviándome mensajes que me empequeñecen. No deberíamos mirar tanto las geometrías formales hechas por los hombres como las que nos proporciona la naturaleza salvaje y que son incontestables. El crecimiento de las ramas de manera desigual, las fallas geológicas, los escarpes de laderas o acantilados, los altozanos, oteros, lomas...irrumpiendo en las antiguas formaciones de la Tierra. Esta asimetría natural siempre me ha causado tranquilidad, aunque negaría que tienta y que a veces apetece ser parte de ella. Rechazos que uno tiene a las formaciones humanas. Es verdad que las cualidades geométricas elevadas a categoría superior son ideales, es el toque humano aunque sus formas ya estén en la naturaleza.

      Salud.

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  4. Si alguna vez te apetece y no lo has hecho antes puedes leer Big Sur y las naranjas de El Bosco, de Henry Miller, el genio-maníaco del soliloquio. Te gustará.

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  5. Ni eso ni esto es para publicar. Gracias. Intentaré no hacerlo más.

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  6. Pequeño Fackel, ¿ya me has perdonado del todo? Soy inimputable -como tus cuatro reyes- porque mi ignorancia es muy atrevida. Deberían hacerte una estatua pedestre y colocarla en alguna plaza bonita. Yo iría a verla de vez en cuando y te sonreiría. ¿Crees que con la expiación previa mis pecados se purgarían?

    (Juicio a las 10:30 con pequeño alto en la puesta a punto antes de apagar el phone. Lo primero es lo primero: El poeta se merecía una sonrisa)

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  7. Por lo visto ciertos estudios concienzudos asimilan simetría con perfección ergo los rostros más simétricos resultan hermosos y “tranquilizadores” a los ojos de un infante de corta edad. Obsérvese la simetría de los rostros considerados popularmente bellos en la actualidad.
    Sin embargo lo asimétrico aunque a veces espanté implica en sí mismo proceso de desarrollo, en mi idioma de vitalidad.
    Será por ello que los hominidos aún aparentemente simétricos por envoltorio seamos todo lo contrario en lo visceral? Evidentemente lo que es por fuera no lo es por dentro y por ende ni lo que es arriba, es abajo. Por más que se empeñen los soñadores.
    La astrología estudia las consecuencias de las diversas formas geométricas tanto de índole simétrico como asimétrico encerradas en el símbolo simétrico por excelencia, en relación con algún tipo de fortuna en los individuos, luego le pone palabras de tal modo que cada cual pueda interpretar según sus “entendederas” al respecto. Curiosamente tanto simetrías como asimetrías se engloban en el interior de un círculo, figura simétrica por excelencia que los soñadores han asimilado a la deidad, es decir a la suma perfección.
    Resulta curioso que cualquier canto rodado inicialmente asimétrico acabe redondeado a fuerza de golpes, caídas y rechazos.
    Pero entonces, si el tiempo no es lo que nos parece a santo de qué ando escribiendo por aquí sobre cantos rodados?

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    1. Sospecho de los cánones. Lo simétrico acaba siendo tedioso en lo humano. TRansmiten Orden pero no necesariamente Belleza.

      Y los cantos rodados...¿qué simetría poseen? Me quedo pensando.

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  8. El cuerpo mismo es una línea en movimiento.Cuando me miro en el espejo me doy cuenta de que cada vez soy más distinto a mí mismo precisamente por eso.
    La simetría perfecta no es hermosa: hay algo tenebroso en ella.

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    1. Una línea dispar, sin duda, no solo la apariencia corporal sino cuanto genera o se crece desde el interior del cuerpo. Los pensares laterales, disímiles, entrecruzados abren perspectivas y nos alejan del dogma o del pensamiento único. Lo tenebroso de lo simétrico es precisamente esa manera de cerrar conceptos sobre el mundo. La arquitectura, respondiendo a exigencias y simbolismos religiosos o totalitarios, siempre ha perseguido una línea constrictiva. Sorprendentemente es el paso del tiempo, la ruina generada, lo que otorga la libertad y la belleza a muchos monumentos. Discutible, sin duda, pero piénsese en la Victoria de Samotracia, por ejemplo.

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  9. La simetria, l'estètica dels tontos, diuen.
    "Cuando el movimiento me agita me paralizo. Dejo de pensar, me ausento de sentir, traiciono la conciencia, bloqueo la imaginación": quan s'és massa a gust amb la vida, massa simètric, no se sol ser gaire creatiu.

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    1. Todo lo que se fija, o se da por fijado, se enmohece y acaba envejeciendo del todo. Así nuestro pensamiento, nuestras ilusiones, nuestras ansias de vivir. Hay que alimentar las asimetrías: los lados desconocidos u oscuros, lo no aprendido y lo no aprehendido, lo que surge por azar y no cogemos al vuelo...Quien da por hecho, permanente e incólume un sistema de relaciones, de ideas o de vida queda descalificado por la propia evolución. El Universo enseña, nosotros somos parte de él.

      Gracias, Helena, por comentar.

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