miércoles, 19 de septiembre de 2018

Rincones. El día que paso por delante de mí mismo





















"Decían que el día que un hombre pasase corriendo delante de sí mismo, aquel día aquel hombre lo tendría todo ganado o casi todo, que ya es mucho".

Mercè Rodoreda, La muerte y la primavera.


No ha sido solo en sueños cuando he visto que pasaba yo mismo delante de mí. También ha sucedido en una abstracción cualquiera, uno de esos ratos en que me quedo absorto, como ido, cuando alguien se dirige a mí y no me entero, cuando pierdo el autobús que estaba esperando, o una de esas circunstancias en que por ejemplo estoy tomando el café y tiro el café porque hay una fuerza oculta que se está despegando de mí y me empuja. Y no solo es una fuerza, no se trata solamente de un impulso, sino que por un instante veo con claridad que mi propia imagen me desborda, y entonces me veo a ras de perfil, tomándome la delantera, agitando mi cabello, alargando pausadamente una pierna y un brazo, pero sin marcialidad alguna, y luego acabo de pasar y me veo por detrás, sorprendiéndome de que la espalda vaya menos recta, y me transmito a mí mismo un aire desgarbado que nunca había tenido antes. No hay truco, ni proposición, ni me he preparado para el ejercicio. Lo más interesante es cuando paso por delante de mí y hago una mueca, que a veces percibo como burla, y no me molesta sino que más bien pienso: soy capaz de todo conmigo mismo. Hay veces que me reconozco a duras penas con ese otro que soy yo, hay veces que no le siento diferente y no me perturbo, y es chocante cuando en alguna ocasión me pongo delante de mí, me vuelvo hacia mí y me digo: ahí te quedas. Y entonces es cuando se difumina el flash. Y me alarmo por haber perdido el autobús o pido perdón al camarero por tirar el café o saludo con retraso al conocido que tan atento él como yo despistado ya se estaba alejando. Pero pasar delante de ti mismo no es sobrepasar. Uno no se sobrepasa a sí mismo salvo que quiera tomarse la vida como competición. Y si no lo has hecho antes no tiene ahora ningún sentido que intentes demostrar que eres más citius, más altius, más fortius cuando precisamente se te hacen sugerencias de oscuras resignaciones y nada te invita a correr ya ni contra nadie ni a pesar de nadie ni más allá de nadie.   




(Fotografía: Michal Macku)

20 comentarios:

  1. Me temo que lo de no reconocerse, o hacerlo con cierta perspectiva de la mismidad a veces puede resultar un verdadero alivio! Eso sí, mientras el café vertido encima no produzca ampolla.

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    1. Naturalmente que es un alivio; los despistes, aun cada vez más frecuentes, ayudan a desconectar de lo estúpidamente mundano, que es mucho. Soy partidario de salir incluso al encuentro de los despistes. Nos ponen en su sitio y reducen el sentido del ridículo; peor es ser ridículo y no darse cuenta de ello. Dejemos lo del café en simple mancha en la ropa...

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    2. Ja, descubierto quizás el mejor recurso de la vejez: permitirse el lujo de desconectar con frecuencia más o menos voluntariamente y que el resto lo achaque a la susodicha para que dejen de molestar. También se parece al recurso de algunas adolescencias precoces, hacerse el niñ@ para que “los mayores ciegos y sordos” dejen de molestar en exceso. Y el de algunos “genios” (sin adjetivos) demasiado listillos, hacerse el tonto para salirse con la suya. Ah pero la vejez tiene prebenda! Quizás la única, visto lo visto! Buen café, hermano, mientras aún nos aproveche.!

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    3. Oiga, oiga, ¿qué es la vejez? Me gustan los eufemismos cuando uno no debe desentonar, muy adecuados al mundo de mentira y engaño en que vivimos. Yo lo llamo segunda edad avanzada, jaj. Pero así es, hay "lujos" que se puede permitir quien sea, pero no creas que por eso se concede más comprensión, no. Me ha gustado tu clasificaciön: hacerse más el viejo, hacerse aún el niño y hacerse como siempre el tonto. A la libre elección, vamos. Cualquiera de los estados es molesto para los sesudos y hechos y derechos adultos ad hoc de edad media que se creen los reyes del mambo (mira por dónde van los gobiernos y las oposiciones que cunden en el país de nuestros sufrimientos) Moraleja: frente a las urgencias, calma. Frente a la pontificación, visión libre y relativa. Frente a la conspicua vanidad, chanza. Y el café, a degustarlo; si no, no me sirve.

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    4. Muy sesudo el señor “despistado”! Sabes lo que me contaron que decía mi abuela materna? de la cual algo debe resonar en mi interior (asesinado su marido en la guerra, decidió vivir sola en su aldea y nunca quiso vivir con sus hijas, aunque se estuviera muriendo, allá por 1949) Dicen qué decía:!”viejo es lo que se tira”.! Frasecita de su vejez más que rebatible desde la mia, porque vamos a ver: cuantas cositas tiran unos que otros saben utilizar para lo que sea? Es cuestión de imaginación práctica y no me pega que mi abuela tuviera demasiada, aunque seguro que si me hubiera conocido la habría desesperado tanto como a mi progenitora. Ja, quien la mandaría casarse con mi padre? (sus ansias de escapar de su minúsculo pueblo, seguro.) Luego se decantan circunstancias sin remedio y encima sin poder pedirle cuentas al maestro armero!
      Así era entonces, ahora me parece que se trata del mismo lobo con distinto disfraz, pero como vivimos en el efímero escenario de los disfraces mal que nos pese....! Ganitas del “m’en vaig” a ninguna parte no me faltan: eso si podría interpretarse como vejez. Menuda contradicción con cierta actitud deportiva! Mientras tanto al rico ajo bien disuelto en agua! Se dice que resultan renal y cardio saludables!

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    5. Hablando de estas cosas que nos alcanzan a todos, o así lo esperamos y no quedarse a mitad de camino.
      Qué es la vida sino una espera
      pero no me extiendo más, le dejo el enlace y un agradecimiento a sus textos

      https://www.eldiario.es/sociedad/cientifico-Rodolfo-Llinas-estudia-autofagia_0_816119111.html

      Saludos

      anónimo (veneciano)
      https://www.youtube.com/watch?v=AY1x2eNJgFg

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    6. Esa frase me la tomo. ¡Viejo es lo que se tira! Un lema, sí señora, gracias. Y señalas aparte un elemento que me resulta muy interesante: que en aquellos tiempos, y durante décadas, muchos matrimonios lo eran para salir de una situación anterior (aquí no pongo apellidos: si necesidad o huida o brutal migración, etc.) para lograr subsistencia más cómoda y ratificarse ante la familia anterior. Cuánto hubo. En mi familia, sin ir más lejos.

      Lo que tenemos que hacer es conocer a los lobos (pobres animales) con máscara moderna, sean de al lado o de la política (a los de la religión los tenemos ya conocidos y condenados, jaj) No dejarnos engañar por los nuevos enmascaramientos, tan a la carta, simplemente por internet.

      Ah, y ayer me divirtieron las imágenes de pensionistas tanteándose con el orden público a las puertas congresuales. Parecía una pamema, aunque ganas de desahogo ya se les veía a los jubilata. Y los polis manteniendo la imagen, por aquello de que no se le fuera a uno la mano y se preparara un lío mayor. En fin.

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    7. Me pasare por el enlace, anónimo gondolero. La vida es espera, claro, y se podría precisar: a lo nuevo, a revisar lo anterior, a la sorpresa, a la impaciencia, a la frustración, a la ilusión, al pequeño logro, a un cierto conocimiento, a una cierta distinción de los individuos, etc. etc. La lista sería muy esperable, porque la espera proporciona siempre Diversidad.

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    1. UNo mismo puede ser el mejor amigo o el peor enemigo, depende cómo se lo plantee. Siempre queda la posibilidad de no encerrarse demasiado en el corro personal y seguir siendo receptivo, aunque sea al viento.

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    3. En el post no hablo de vejez, no. Siempre me he visto a mí mismo pasando delante de mis narices cómplices.

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    1. Aquí no se echa a nadie y menos a patadas, nunca fue esta una expresión muy usada por mi persona o por quien pasó con mi cara delante de mí.

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  4. Hoy sonrio con su tono burlón, su imaginación capaz de pasar por delante de si mismo ajeno a toda rivalidad,ridículo, prejuicio.
    Gracias por ofrecernos su talento sin más.
    Una autoinvitada. Adriana.

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    1. Parodiando a La Codorniz: Sonría después de haber leído. O aquello de Pablo de Tarso o Saulo-Saulo-Porquémepersigues: "El que no pase por delante de sí mismo que no coma". O como el profeta: "El que no sea haga ajeno no entrará en no sé qué reino". No crea, Adriana, no hay talento, solo desmigamiento de átomos, tal cual la naturaleza de todos aunque no se quiera reconocer.

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    1. Qué va, esa que dices debe ser una pésima traducción de traducción de traducción.

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    3. Hoy día todo es Agitprop, desde la cuna hasta la exequia. Desde la publicidad del juguete a las fake de los gobiernos y las no menos mentirosas oposiciones. El que esté libre de Agitprop que tire el primer salivazo.

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