martes, 26 de enero de 2016

Los nobles de la Política





Sí, hubo alguna vez nobleza de la Política. Y nobleza en quienes se comprometían con ella. Incluso -¿o sobre todo?- en los tiempos oscuros en que el riesgo era doble. Por un lado, porque era perseguida la expresión del pensamiento y la asociación de personas para defender la Política y las opciones políticas. Por otra parte, porque el mismo concepto Política estaba demonizado por el régimen político de los corruptos. ¿Ironías del destino? No, simple imposición a sangre y fuego. Solo se permitía hacer política, monolítica y dirigida, eso sí, a las gentes de un palo. Los fieles del régimen se limitaban a corear a la camarilla que guardaba el rebaño. Cualquier otra política del disidente no es que fuera solamente perseguida por los actos subversivos de los mismos, sino que estaba devaluado el concepto. Ese fue el gran triunfo del nacionalcatolicismo. La sociedad -familiares, amigos de tus padres, profesores, curas- hablaba generalmente mal de la Política. En cuanto expresabas una simple idea que se saliera del beeee borreguil te espetaban: estás haciendo política. Y te enfurecías o callabas, según de dónde vinieran los tiros, por el riesgo, la necedad ambiental y la ignominia.  

Pues bien, creo que la gente más consecuente que he conocido respecto a defender el derecho a la Política fue quienes se opusieron al Poder. Esos fueron los nobles  -no aristócratas- de la Política. Asumiendo riesgos, penas, castigos y desprecios. Después...no digo que no haya habido y haya mucha gente, de base, que es honesta, consecuente y, no obstante la confusión generalizada, que trata de limpiar el buen nombre de la Política, incluso reivindicándola como virtud, pero es eso, gente de abajo que confía aún en ideas. Los instalados, y también habría que distinguir los que se aprovechan de los que tratan de empujar la sociedad civil por buen camino, serían objeto de otra consideración.  

Vamos, que me quedé un poco mal con mis afirmaciones excesivas de la entrada anterior. 



8 comentarios:

  1. Tiene sentido, mas para una mente simple como la que me tocó por supuesto destino genético todo se reduciría a miedo, hambre y envidia. Simple instinto de supervivencia simiesco revestido de trajes sujetos a modas diversas y aquí entraría el arte, la creatividad temporal. Conceptos contrapuestos a tanta miseria que junto a la curiosidad vital todo parece que lo engendraron ....por decir algo. Valdría cualquier otra definición con sentido, si fuera con humor mejor para todos los presentes.

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    1. Cada uno, una vivencia; cada cual, una respuesta; cada individuo, un relato. Yo estoy contento de haber conocido a cierto tipo de personas con las que compartí ilusión, generosidad y esfuerzos constructivos. Aunque no triunfamos nunca. Algunos seguimos parecido. Otros, peor, porque han muerto y con frustraciones. (Viva Ezpaña, valga la ironía, aunque la tal acaso no se mereció a gentes tan entregadas)

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  2. Ser perdedor siempre me pareció mucho más saludable que lo contrario. Admite humildad y capacidad de aprendizaje. Lo mejor de la especie.....y aun así....a costa del arquetipo del perdedor fíjese usted qué montajes hemos pergeñado.

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    1. A mí también me pareció saludable siempre (o necesitaba creérmelo) y no me arrepiento. El triunfo no existe, salvo con los consiguientes intereses que rondan detrás. Debe ser otro concepto de triunfo, otro de derrota. No sé.

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  3. Amigo Fackel, propongo una visión desde una óptica clásica. (Ya conoces mi debilidad por los clásicos y especialmente por el Renacimiento)

    Me remito al concepto de “nobleza” tal como lo entendían los teóricos de Renacimiento florentino. Hablo de Vasari más que de Castiglione y de L.B. Alberti más que de Maquiavelo. En otras palabras, me refiero más a los estetas que a los teóricos de la “res publica”.

    Para ellos la nobleza del proceder iba vinculada a la autonomía de los actos, es decir, cuando el artista era consciente de que su obra trascendía los límites del trabajo manual y se proyectaba hacia una esfera que hacía al hombre más humano. El arte debía ser noble (autónomo), pasar del plano menestral al intelectual.

    En el caso de la política y según el concepto renacentista, la nobleza se alcanza cuando el Príncipe tiene como objetivo supremo el bien de sus súbditos y para conseguirlo no se deja vencer por el miedo, ni se somete a los poderes gremiales. Visto así, con el proceder noble del Príncipe, se convertía a los vasallos en súbditos. Esto supuso un avance muy notable, si bien faltaba mucho por recorrer: convertir los súbditos en ciudadanos y esto no se conseguiría hasta tres siglos más tarde y sólo con la acción de la guillotina.

    Pero creo que es indispensable recuperar el concepto renacentista de nobleza en el sentido de autonomía de acción política, desligado de los poderes económicos. Cuanto más sometido esté el político a los poderes económicos, menos noble es. El político se debe a los ciudadanos y si esto no lo tiene presente en todas sus actuaciones podemos decir que se trata de un personaje vil que debe desparecer de la escena pública.

    Poca nobleza veo en la política actual. Rectifico: no veo nobleza ninguna ni en el sentido renacentista ni en ningún sentido.
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. Tal vez la política no ha tenido jamás independencia de los poderes económicos y de las instituciones seculares que han medrado sin límite. Pero había unos márgenes que ahora no existen. Independientemente del numerito de que no haya manera de formar gobierno, hay que ver qué presión están ejerciendo las declaraciones de mandatarios de USA, UE, Banco Mundial, la prensa como voz de sus amos, etc. para que no se les escape el control en la gobernación española. Naturalmente, vista la entidad escasamente libre e independiente que muestras los partidos tradicionales y los emergentes, por mucho que alguno de ello parezca que no está en línea, no creo que se les vaya el control a los poderes de verdad. Volverá a propiciarse un gobierno de la derecha corrupta, vía pactos forzados o nuevas elecciones, porque los españoles somos así. De nobleza, nada. Ni siquiera nobleza como debate de ideas. Aquí cada cual tiene sus posicionamientos cambiantes y están más preocupados por cuadrar el círculo que por el bienestar y progreso de sus votantes, es decir, la sociedad civil. Lamentable.

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  4. Copio a CORNADÓ : ...lo pego, lo suscribo y hago mío :

    Ya se que es pensar poco, pero está tan bien dicho que no cabe decir nada más:

    "...no veo nobleza ninguna ni en el sentido renacentista ni en ningún sentido..."

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    1. Yo vi nobleza en personas, nobleza y generosidad, no solo en viejos tiempos sino en otros más recientes. Probablemente hoy también exista, pero en instancias más humildes, de las que se habla poco, que no cuentan para los medios ni para el espectáculo ni para la consideración social. No sé si sería posible siquiera una catarsis.

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