sábado, 25 de enero de 2014

La rabia de Eduardo Arroyo




















Leo a Eduardo Arroyo, pintor, hoy en El País: "...a estas alturas de la película, ¿de verdad alguien se cree que la culpa de lo que estamos viviendo la tiene el IVA al 21 por ciento? En absoluto. Pues no. La culpa en primer lugar la tenemos nosotros, los artistas, seres sonámbulos y disciplinados, sin dignidad ni ética ni orgullo. Sí, nosotros —repito—, porque si no nos respetamos a nosotros mismos, cómo vamos a pretender que un híbrido de ministerio nos respete." Bienvenida la autocrítica siempre, pero ¿por qué ahora y no antes? ¿Porque el pintor ahora lo siente o se resiente de otra manera? Probablemente Arroyo no va descaminado y pone el dedo en la llaga  -y nos invita a verlo así-  de un mercado espurio, de unas directrices políticas por parte del Estado y sus derivados bastante castrantes a lo largo de nuestra historia. Echo en falta que el pintor incida en la fijación de eso que llaman el valor de la obra de arte, pero supongo que es juez y parte y que probablemente el tema sea objeto de otra discusión. Pero, ¿y el público, nosotros receptores al menos visuales del arte? Nos quedamos boquiabiertos admirando glorias estéticas  -que unas veces lo son y otras solo bluff-  y no queriendo saber nada de las miserias  -las ambiciones y codazos para estar en galerías y museos, los arribismos y plácemes con el Poder, la pugna provinciana por disponer de museos que no están a la altura de nada, la dudosa estética en nombre de la creatividad-  que rodean el entorno del arte y que lo perjudican. Y mientras, nuestros jóvenes y no tan jóvenes artistas, abandonados a su suerte, menospreciados por mercado y administraciones, en función de los dineros y la apariencia dudosamente prestigiosa de los caciques políticos que intoxican este país. Tal vez sea la hora de depreciar los falsos valores del mercado en general y del mercado del arte en particular. Pero, ¿cómo podemos hacerlo nosotros, simples mortales? Acaso renunciando a una fe ciega. Acaso ignorando lo que no tiene interés. Acaso oponiéndonos a inversiones de relumbrón que solo generan gastos y negocios turbios por debajo. Mientras en el mercado actual del arte se mueven millones  -y no solo en el fútbol-  dudosamente justificados, el patrimonio histórico está cada vez más al descubierto. Y si no, que se lo pregunten a los arqueólogos y a muchos municipios pequeños de España que ven cómo son saqueados sistemáticamente sus yacimientos, sin que las leyes persigan con eficacia y ejemplaridad uno de los delitos más deleznables: la destrucción de nuestra herencia histórica y común.


Ver http://elpais.com/elpais/2014/01/24/opinion/1390583098_048104.html


(Imagen de Eduardo Arroyo)


10 comentarios:

  1. La reflexión de Arroyo entona una cierta culpa colectiva. Creo que nos sobra prepotencia en cada una de las facetas de la cultura actual y nos falta autocrítica, así que me parece una actitud loable que se puede compartir y entender. Un saludo cordial.

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    1. Comparto tu punto de vista. Me quedo con lo que Arroyo plantea como obvio. Y da que pensar en la trayectoria y el significado que el arte ha tenido para ciudadanos, autoridades y comerciantes. ¿Hemos avanzado algo?

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  2. Es una buena propuesta acabar de una vez con la fiesta de los maniquíes.

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    1. Bienintencionada, pero ¿nos sigue alguien, hermana?

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  3. La culpa la tiene el IVA y lo dijo Duchamp corta las manos, la imaginación, los papeles, los cuadros, esculturas, y subvenciones y pagos y ..
    El Arte visible esta al servicio del poder, ¡MATEMOS A LOS ARTISTAS!

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    1. Demasiado engreimiento y presuntuosidad en ese mundo que es intermediario con la naturaleza y que difícilmente la reinventa, ¿no te parece?

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  4. Recuerdo una viñeta de "El Roto" en la que un espectador situado ante un cuadro decía: "Los cuadros son todos auténticos, los falsos son los artistas".

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    1. Muy bueno, y es que, para variar, nadie supera a El Roto en su filosofía. Sí, en su filosofía digo, no solo en su denuncia. Salud y hermandad, Loam.

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  5. Yes.
    Comunicacion en crisis, la propia. Forever. Besos experimentales desde notebook &wifi.

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    1. No me digas, MJ, que te estás metamorfoseando en telegráfica...

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