miércoles, 12 de octubre de 2011

donde no llegó Ulises





¿Qué hay debajo del suelo?, preguntaba
temeroso el niño.
Agua, un océano enorme, le respondían.
¿Y debajo del mar?
Tierra, una montaña de fuego.
¿Y más allá del fuego?
Nada.
¿Ni tú ni yo?, inquiría con angustia
al hombre de manos de hielo.
Nada, salvo tú y yo.


Aral. El mar de Aral.


y este pequeño poema, que leyó no hace mucho tiempo, le viene al recuerdo en una incierta noche y lo busca; ahora que los habitantes de una pequeña isla donde no llegó Ulises se desasosiegan; ahora que los hombres se dividen entre los cuerdos y los locos, y los estúpidos indecisos; ahora que una vez más la conciencia del vacío se muestra implacable en el cerebro humano; esa dialéctica en que han entrado los occidentales de pensar que todo es previsible, improbable y evitable; esa presuntuosidad de que la naturaleza está bajo control; esa distorsión de desvincularse del lenguaje de la tierra cercana, del océano omnipotente, de las especies que les comparten y les soportan, de la materia oculta siempre revelándose; esa parálisis de los viejos regímenes de los hombres y el coletazo del dragón que lo salpica todo; no, su preocupación no es temor ni huída hacia delante ni mudez ni ceguera; la infancia no quedaba tan lejos y ahora se da cuenta; la infancia no era un tiempo, sino una conciencia; la infancia no se trataba de un tránsito, sino que era él mismo; como el poeta, aún se pregunta: ¿quedaremos, al menos, tú y yo?





(La imagen es del pintor Kuzmá Petrov-Vodkin. El poema aparece en http://elmardearal.blogspot.com)





9 comentarios:

  1. Es cierto, a veces lo he pensado. Reivindiquemos eso, la edad de la pregunta continua, de la certeza de que nunca en la vida hay certeza.

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  2. Tu y yo somos nada sin los demás. Los demás tampoco son sin nosotros; aunque todos seamos prescindibles. Beso.

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  3. Esa edad de preguntarse continuamente es lo que nos hace únicos y armoniosos en nuestra trayectoria vital, Ramón. No resta puralidad a nuestras expresiones. Las refuerza. Preguntémonos en lo más hondo, más allá de lo coyuntural y pasajero, siempre.

    Un abrazo.

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  4. Emejota, ésa es una lectura, obviamente. Y te doy la razón. Pero yo señalaba una lectura que debe estar en cada individuo, en el eterno combate entre los dos Yo.

    Buena posLlena.

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  5. Cierto, he sido tópica, pero la multipolaridad individual es una cuestión que, aunque enriquece, también atormenta y lo cierto es que bastantes tormentas me están cercando últimamente. A veces me canso, con lo práctica que es una servidora. ;)
    La luna ya mengua.

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  6. Fackel:

    ¿te indignas hoy? ¿Sales con la antorcha?

    Imagino que sí...

    En El País, leo esto (incendiario):

    http://www.elpais.com/articulo/portada/Indignacion/elpepuculbab/20111015elpbabpor_1/Tes

    ¿No decía cierto articulista que los "afectos al budismo" se "escaqueaban" de los asuntos del mundo?

    ¡Ja!

    Un abrazo, compañero. Arde hoy y mañana. Arde sin fin...

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  7. Emejota. Ese practicismo (y no es, lógicamente tratar de interpretarte) de la vida y obligaciones cotidianas quema mucho. A mi me devora, porque aunque se haga frente a todas y cada una de las situaciones es como en la canción de Silvio Rodríguez: la mato y aparece una mayor (serpiente) Así que calma, consumámonos en el fuego de los sueños y de la búsqueda del saber, aunque sean parte del mito de la Serpiente o de Sísifo, sin que podamos rehuir sentirnos algo de Prometeo. Te animo.

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  8. Stalker, lo nuestro son vidas cruzadas, ¿no? Mi catarro me ha levantado más tarde y cuando he visto El País te he pasado la referencia del artículo de Maillard y ahora entro y me encuentro que tú me lo pasas. Pero yo no me lo he tomado tan irónicamente como tú (afectos al budismo)

    El efecto de un daimon en reconstrucción es ignorar las palabras necias de otros (en la medida de lo posible) y yo mismo firmaría ese articulito de Chantal, aunque siempre discrepo en algo (si no, no sería yo)

    Me alegra que al leerlo hayas pensado en mí. Un abrazo.

    PD. ¿Lo de esta tarde? Depende del estado de mi cuerpo, si aligero este cansancio no faltaré.

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  9. caray, Fackel, es cierto: vidas cruzadas...

    me ha gustado esta sincronicidad en la que nos enviamos pelotas o armas cargadas de "futuro". Sensacional...

    abrazos

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