Se diría que Safo había pasado por allí. Y que Mica la tentaba. La noche del silencio deja de serlo cuando la dulce y afinada armonía de la siringa pone en movimiento los pies, contorsiona los cuerpos, hace sumarse los torsos de las estatuas al ritmo. Cuando el canto de las poetas desparrama sus palabras sobre la fría textura de los cuerpos de hielo. A los bustos se les desarrolla el cuerpo entero. Las figuras quebradas se recomponen en su plenitud. Aquellas cuyos rostros aparecen romos o desfigurados vuelven a exhibir el atractivo con que fueron cincelados. Las imágenes arrancadas de sus frisos dan rienda suelta a su galanura original. Tal es el efecto dinámico, y a la vez suave, que recrea las vidas de mármol. Solón, el legislador, ¿se replanteará y afinará sus leyes y, sobre todo, las hará cumplir? Temístocles, el invicto, ¿será capaz de limitar sus conquistas y abrir el océano a cuantos habitan sus márgenes? El glorioso Pericles, ¿conducirá la participación en la sociedad hacia aquellos que no han tenido acceso a sus bienes y principalmente a sus derechos? Ese que llaman el Estagirita, de rizada barba y mirada reflexiva, ¿logrará trasladar a las generaciones sucesivas que no hay realización política honesta y duradera si no conlleva una actitud ética que salve las conductas humanas? Y aquel sombrío personaje del fondo, acaso más importante y decisivo que todos los demás, el poderoso Sóstratos, ¿cederá el poder hegemónico sobre el mundo del mercado que controla con unos pocos más, permitiendo que el reparto de las riquezas, naturales o creadas por los oficios manuales, sean abiertas a cuantos pueblos lo necesiten para vivir con dignidad?
Safo, Mica y los demás compañeros de su deleitoso jardín hacen revivir a los personajes de la galería de la historia. ¿Los arrastraremos hacia otros destinos?, se preguntan. Tal vez llegue el tiempo en que el arte consiga pacificar los instintos primarios de los hombres, comentan risueños. Pero aún, ¿cuánto falta para despertar?
*Fotografía de Amedeo Benestante, en el Museo Nacional de Nápoles. Tomada del blog Archeologia voci dal passato.

Tal vez llegue el tiempo en que el arte consiga pacificar los instintos primarios de los hombres..."
ResponderEliminarDisiento; de los hombres y de las mujeres, que son, no nos olvidemos, las que mueven el mundo.
Hombre genérico. Se da por entendido.
EliminarLos instintos primarios de los hombres no están por el arte, siguen aún en: la mate porque era mía.
ResponderEliminarY dudo que lo estén alguna vez. Todos los síntomas van por una senda bastante agresiva y violenta.
EliminarLa agresividad verbal que cae por nuestros alrededores no sé si será la antesala de otra más violenta pero lleva camino.
ResponderEliminarAnder
No quisiera que lo fuera pero algunos no entienden el mundo sin dar rienda suelta a su lado oscuro.
EliminarFáckel, ¿qué sería mejor, que nosotros volviéramos a aquel pasado o que ellos se vinieran al presente?
ResponderEliminarSalu2.
Déjalos estar en su tiempo. Mejoremos nosotros el nuestro (aunque me temo que algunos se empeñan en lo contrario)
EliminarTudo tem o seu tempo....mas não podemos deixar que a arte/a cultura morra...pela incompreensão....
ResponderEliminarBeijos e abraços
Marta
Hay quien intenta que muera no solo por la incomprensión sino porque no ven en lo creativo un medio y una posibilidad liberadoras. Obrigado.
EliminarSi algo puede despertar a una estatua es, sin duda, la música y la poesía ;)
ResponderEliminarQue así sea.
Eliminar¿Cuánto tiempo necesitamos para despertarnos... muy buena pregunta :))
ResponderEliminarSaludos matutinos desde mi tierra eslovena... ¡Te sigo, Andreja!
Para despertar tenemos que ser un poco propietarios del tiempo. Pero hay que querer despertar.
EliminarSim, a arte eleva o ser humano.
ResponderEliminarAbraço de amizade.
Juvenal Nunes
El arte es una expresión refleja, tal vez de autodefensa y a veces de ataque para abrir nuevas eras.
EliminarMe gusta que Safo sea tentada y con su poesía despierte a las estatuas.
ResponderEliminarTal vez se trate de encausar los instintos primarios al deseo, a la intimidad, lo más vital.
Saludos.
Safo sabía mucho y naturalmente que sabía encausar y hacer madurar los instintos primarios, algo de lo que deberíamos tomar nota.
EliminarCuando el arte ha salvado alguna de las vidas despojadas por la violencia intrínseca en el hombre, quizás la música ha pacificado un alma sensible en ese trance, pero cual excepción.
ResponderEliminarSiempre hay la posibilidad de momentos de pacificación, márgenes benefactores, rincones de acogida, oídos que nos escuchan.
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