domingo, 12 de abril de 2026

Las hermosas trabajadoras

 



Observa, dice mi acompañante, el cuerpo de la mujer en este cuadro. Acostumbrados como nos tienen a que percibamos a la mujer de frente o de lado pero siempre con una presencia ya natural o ya impostada, ver la otra mujer, o si quieres, a la mujer de otra manera, en este caso de espaldas, ¿no altera la visión predeterminada que idealizamos y nos atrapa casi siempre? ¿No nos aproxima más a comprenderla a través de esa circunstancia en que está pendiente de una tarea? 

Clara es una catarata. Las imágenes la sugieren y la precipitan a interpretaciones nada ordinarias, heterodoxas incluso. Frente a la exhibición de la mujer de pasarela, que en realidad es el modelo que suelen utilizar muchas, o solemos, si prefieres, porque no me libro tampoco, contemplar la mujer en actitud entregada a un trabajo o en su relajación doméstica o en pleno comportamiento lúdico puede ser algo rompedor. Eso lo dices, digo, porque muchas veces un cuadro o una fotografía artística suelen sublimar en cierto modo los roles pasivos y resaltar también las apariencias de los individuos. ¿Acaso te gustaría que te vieran en tu andar por casa los vecinos o recibir una visita con una imagen mal compuesta de ti misma? Me daría igual, dice Clara. No me gusta que me vean de mala manera otros pero sé que adopte el porte que adopte la gente se guía por prejuicios e ideas preconcebidas sobre la mujer. En una fábrica, por ejemplo, no hay exposición de los cuerpos de los trabajadores hacia el exterior. Tampoco se lo permite el uniforme. Un traje de operaria o una bata reducen el objeto de mirada y por supuesto, anulan el sujeto. El espacio laboral se ha comido cualquier otra perspectiva, aunque siempre quedan espacios corporales, por ejemplo el rostro, o las palabras que puedan emitirse no circunscritas al trabajo en sí, que conectan a los individuos y les abre puertas de empatía. Conoces el paño, le digo. Clara hace un gesto de hombros como diciendo: ya ves, he pasado por todo. Matiza más. Aunque no son siempre las cosas exactamente así. Hasta un disfraz puede resultar insinuante. Y el trabajo con uniforme puede disparar la atracción imaginativa. Aunque eso siempre es más fácil en espacios libres del mono o del guardapolvos. He conocido lugares menos rígidos, y pienso en cierta oficina de empresa multinacional, donde la exposición, de mujeres y de hombres, es tanto o más significativa y apreciada que en la calle. ¿No te has fijado cómo cambian de camisa o de modelo cada día?

Clara no sabe, ni quiere, interpretar las imágenes artísticas si no profundiza en ellas, aunque cuando lo hace corra el riesgo de fantasear más allá de la intención del autor. Sabe expresarlo. Las imágenes no las ha hecho un pintor solo para complacencia del mecenas o para su propia satisfacción, sino que siempre deja el cuadro abierto a que el espectador participe de él. Hay cuadros, como hay fotografías, en que un individuo se muestra en la antítesis de una exhibición y destaca el interés de quien lo contempla. Porque si la representación es acertada, ¿no está exponiendo también la belleza de un cuerpo? ¿No está reproduciendo la armonía de una posición? ¿No está concediendo a los movimientos un significado activo, superior a los cánones tradicionales hieráticos? ¿No hace justicia al trabajo que ejecutan los que se empeñan en el esfuerzo? ¿No nos impacta más la visión de las trabajadoras que parecen invitarnos a tomar parte con ellas de la cruda realidad cotidiana de ganarse el pan? ¿No es parte de la belleza natural cualquier postura o gesto emitido secreta o abiertamente por los individuos reflejados?

Ninguno de los dos somos capaces de alejarnos de la estancia donde las mujeres hilan. Habrá mucha fábula al fondo, pero nosotros comprendemos mejor el primer plano, asevera mi acompañante. Además, ¿no hay algo de sonido de oleaje en el movimiento incesante de la rueca? 






*Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. La fábula de Aracne, popularmente Las hilanderas. 1655-1660. Museo del Prado.


34 comentarios:

  1. Fáckel:
    hay que saber meterse en un cuadro. En ello estoy, pero a veces el pintor me lo pone muy difícil.
    Salu2.

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  2. Entender un cuadro, no solo técnicamente, sino lo que nos quiere decir, es realmente un trabajo de expertos.
    A la vista está, eso si, su composición, pero el interior, lo que nos quiere narrar, eso ya me resulta mas complejo.
    El cuadro es una preciosidad, desde luego.
    Salut

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    1. Los expertos cuentan lo que saben o piensan, pero el espectador puede percibir lo que le sugiera la obra.

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  3. El cuadro es muy bueno, el sentido que se le de, depende ya de cada uno, lo importante de un cuadro es que transmita. Fíjate en la Gioconda, que transmite, tan solo una enigmática sonrisa que igual es un error de Leonardo, aunque lo dudo, pero ¿que otro mérito tiene?
    Saludos

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    1. Supongo que tiene más de un mérito, la técnica, por ejemplo.

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  4. Hubo un tiempo,que a los jubilados nos dejaban entrar gratis al Prado.Las horas que he pasado contemplando este cuadro.Son mujeres autenticas, trabajando,con dolor de espalda y dejandose la vista,con los hilos .Pero de todo ello emana belleza
    Saludos

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    1. Es una gran obra con un tema y diversas ampliaciones.

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  5. Reflexión sobre alguna cosa delnpost.
    Ropa de andar por casa, me imagino que era la vestimenta de las mujeres que trabajaban como holandesas.
    Los uniformes siempre quitan la personalidad del que lo lleva. Ya sea mono, traje y corbata, vestimenta militar... Aquí no interesa resaltar las características peculiares de los trabajadores sino su pertenencia a un determinado colectivo. Por eso se da la uniformidad. Bueno, en Mercadona, al señor Roig se le ha ocurrido la fantástica idea de que las empleadas lleven un pantalón ceñido marcando culo. Me imagino que con alguna intencionalidad. Creo que alguna está bastante molesta al ser utilizada como objeto más que como empleada con ropa de trabajo.
    Un saludo.

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    1. La anécdota de ese supermercado la ignoraba, no voy mucho y no es un sitio donde uno se demore a mirar. Ya se encargan las cajeras de despacharnos a toda carrera.

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  6. Disculpa las erratas.
    Quise poner:
    Reflexión sobre alguna cosa del post.
    Ropa de andar por casa, me imagino que era la vestimenta de las mujeres que trabajaban como hilanderas.

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    1. No he analizado a fondo este cuadro en concreto, poco puedo añadir.

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    2. Lo decía por la errata. El corrector me puso " holandesas" y no " hilanderas". Culpa solo mía por no revisar el texto.

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  7. Cuadro maravilloso. Comparto todos los elogios que depara.

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    1. Ninguno de los cuadros de gran tamaño de Velázquez va a la zaga de otros. Se cita más a Las Meninas pero ni Las hilanderas ni La fragua de Vulcano (o Los borrachos) desmerecen. Todos tienen su punto.

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  8. Me gustan los cuadros en que aparecen personas en actividad, bien sea doméstica o laboral o de paseo, en que no hay pose sino ojo acertado del pintor.

    Saludos, Ander.

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    1. Afortunadamente, Ander, la percepción de los pintores ha sido siempre muy oportuna, en todas las épocas, y no se ha limitado a los primeros planos de un retrato de exhibición.

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  9. Aún lo más cotidiano expone belleza, si se sabe interpretarlo con ojos de buen observador. Y cuando digo ¨buen observador" quiero decir con sensibilidad artística capaz de hurgar más allá de las apariencias inmediatas. Un abrazo

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    1. En la vida cotidiana hay mucho encanto. Inlcuso la vida laboral tiene sus márgenes de empatía y atracción entre los individuos. Y los pintores, buenos observadores y grandes intérpretes de la vida, han sabido replicar la vida ordinaria y sus individuos.

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  10. Estoy pensando en el cuadro de Dalí de la mujer en la ventana. No trabaja, simplemente contempla el paisaje, pero está de espaldas, como ajena al pintor, y en una postura que destaca su trasero bajo la ropa. ¿Intención de Dalí?

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    1. Es un cuadro interesante y me parece un realismo muy simple, que no quiere ser realista del todo, vaya, y sin duda la intención es manifiesta, no porque quiera enseñarnos el culo de la señora sino porque la posición de esta obliga a resaltarlo.

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    2. A mí me llama la atención porque Dalí no es, precisamente, un pintor que se detenga en ese tipo de cosas.

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    3. Hasta los pintores más consagrados tienen sus antojos.

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  11. Cada una está dedicada a su labor. Es una imagen de conjunto.
    No le veo otro tipo de connotaciones.

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    1. Tiene mucho de misterioso el cuadro de la fotografía. Por una parte reoresenta un mito, La fábula de Aracne, que queda al fondo.Pero el primer plano, el que ocupa con rotundidad el espacio próximo del cuadro representa una actividad laboral. Los pintores ocultan muchas intenciones y no me había parado nunca a descubrir más de lo que aparentemente hay en él. Todo sea buscar exégetas entre los historiadores del arte especializados en Velázquez para saber algo más.

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  12. De espalda o de frente, la mujer siempre está ahí para ser contemplada, lo quiera o no, lo desee o no, lo busque o no.

    Saludos,
    J.

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    1. También pensarán lo mismo las mujeres de los hombres, ¿no?

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    2. Aunque creo, si no ha cambiado mucho la cosa, que cuando vamos vosotras volvéis.

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  13. Há sempre histórias escondidas...apesar da beleza....
    Beijos e abraços
    Marta

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    1. Todas las historias, las más personales de nuestras vidas, tienen algo oculto. Obrigado, Marta.

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  14. Es una obra fascinante porque Velázquez logra ocultar el mito clásico en el fondo de la pintura, mientras que en el primer plano muestra una escena cotidiana de trabajo. Fue el historiador Diego Angulo Íñiguez quien en 1948 identificó correctamente el tema, basándose en la iconografía del tapiz del fondo que reproduce El rapto de Europa de Tiziano.

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    1. Pero creo que hay varias interpretaciones del cuadro, ¿no? Incluso alguien dijo que se trataría de Penélope hilando con sus compañeras. De caulquier modo es de lo más representativo de la pintura barroca española.

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