lunes, 9 de febrero de 2026

La lesiva de sí misma

 





Sí, mírenme como les plazca. No llamo a engaño. Tampoco teman si me perjudico. El daño es mío. Como antes lo fue el que causé a otros. Me creen desesperada, ¿verdad? Es mi condición. La envidia que he lastrado durante toda mi vida ha ido acompañada de una ira insensata, casi letal. ¿Es lo que produjo el odio o primero fue este? Difícil distinguir qué paso va delante de otro, sobre todo cuando todo el cuerpo se dirige al unísono hacia un objetivo inalcanzable. Miren, ahí tienen a la loca, dicen quienes me pillan en este trance en que parece que mis frustraciones las pago con mi propia carne. Nadie sabe que cuando me agredo ataco al mundo que me ha vencido. Dirán: es absurdo destruirse a uno mismo, ¿qué consigue con ello? Dirán: no corrige por ello los perjuicios que anteriormente haya causado. Dirán: no puede ser que haya sido siempre así esta insensata que se exhibe ante tantos ojos que no la van a entender ni mover a compasión. ¿O es lo que busca?, dirán. Pero yo no quiero la piedad de nadie. Ni pretendo redimirme. Si he sido verdugo de otros tengo derecho a aplacar mi iniquidad destruyendo este cuerpo que jamás podrá ser como fue en la juventud. Sí, aquel cuerpo admirado, aquel rostro que aturdía, aquel porte voluptuoso observado lascivamente, aquella actitud amable y seductora que causó tanto desasosiego y llevó a algunos a enfrentamientos por disputar mi posesión, desapareció hace tiempo sin conocer ni el equilibrio ni el bienestar. Cierto. No me dejé querer. No di tiempo a ninguno de quienes aspiraron a mi compañía. No contribuí al entendimiento de otros mejores que yo. Y por si fuera poco entorpecí las ilusiones de otras mujeres. ¿Por qué la vida tiene que ser una competición? ¿Por qué no me bastaron los pequeños frutos que iba cosechando y que ya hubiesen querido los demás? A veces me digo inútilmente: si pudiera volver atrás... Pero, ¿qué haría? Fantasías. Contra el tiempo y los cambios que esta obra en los cuerpos no se permite retroceso alguno. Todo va con urgencia disminuyendo. Todo se obstina en el deterioro. Ni siquiera el lamento, y menos esta desesperación agresiva, consuelan. Sé que todos lo comentan, entre misericordiosos y acusadores. Ahí va aquella que un día fue digna de fascinación y de disputa, y hoy se desgañita entre sus miserias. Pero me da igual. Hasta el desprecio ajeno me alimenta. 




*Cuadro atribuido a Quentin Massys, Vieja mesándose los cabellos. Museo del Prado, Madrid.

32 comentarios:

  1. Fue bella y dejó de serlo, lo normal al envejecer. La vejez es la venganza de la naturaleza.

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    1. Soy de la opinión de que hay personas que siendo bellas de jóvenes mantienen una parte de hermosura en su vejez que conecta con aquella que un día tuvo.

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  2. Le importaría decirme, señora, su nombre de pila?

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  3. Algunos llevan muy mal el paso del tiempo. Envejecer no es un plato de gusto. A nadie le agrada, pero es ley de vida. Lo importante es hacerlo con dignidad. Y cuidarse todo lo que sea posible para que el tramo final de la vida no la haga todavía peor.
    Saludos.

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    1. El envejecimiento con problemas y males -a perro flaco todo son pulgas- es una tortura seguramente. Manteniendo a salvo, dentro de lo que cabe, el cerebro y cuanto rige se puede hablar de calidad de vida senil y por supuesto que de dignidad. De acuerdo con tus aseveraciones, Cayetano.

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  4. Llegar a ser mayor es un privilegio. Añorar el pasado es natural, pero así y todo lo que cuenta es el presente.
    Saludos

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    1. Pues sí, es un don que nos proporciona la naturaleza. Desgraciadamente buenos amigos míos no han conocido ese estado, así que el tema es objeto recurrente de comentario entre los que vamos superviviendo, y algunos muy activos. Y ya que hablas del presente es curioso que este sea una especie de conciencia biológica diaria: el primer pensamiento es cómo nos encontramos, qué me duele o no hoy, qué ilusión me hace mantener vivo un día más o qué carga puñetera me agriará el día.

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  5. Cumplir años tiene también su encanto... si se sigue en forma y se tienen ánimos... no es el caso del personaje este, allá ella...

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    1. Cada cual sabe del encanto que le proporciona la edad. Soy partidario de ver el cumpleaños como un jalón positivo, aunque la incuria de la biología personal vaya mermando exterior e interiormente. El personaje de la pintura, sobre el que nada sé, no me extrañaría que fuera una persona referente del entorno del pintor que fuera considerada orate.

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  6. La duquesa fea,de la Escuela Flamenca.,curioso que este pintor era capaz de pintar una escena,donde podía coincidir la Magdalena,Cristo Caido,la Virgen, todas de enorme belleza pictorica conjuntamente con sallones,y figuras feas,diabolicas que representaba la maldad.
    En el Cambista,cambia a escenas con personajes de la vida cotidiana
    Para mi,la duquesa,la representacion de la locura,mueve a la compasión.
    Saludos.

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    1. La duquesa fea de Massys es espectacular, esperpéntica, monstruosa incluso. Parece ser un retrato satírico que pretende representar a una anciana que queriendo aparentar una belleza y edad de las que no dispone se compone de manera exagerada con su tocado exagerado, dando prominencia a unas tetas ajadas, vistiendo como una gran dama, e incluso pretendiendo aún que la pretendan, valga la redundancia. Massys es uno de los grandes pintores flamencos.

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  7. Fáckel:
    supongo que, de vez en cuando, le vendrá a las mientes eso de "que me quiten lo bailao".
    Salu2.

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    1. Aunque la ira desvirtúa todo, Diego, y esa mujer se la ve tan desesperada...

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    2. Esa mujer, hoy día, necesitaría de atención médica, por su esquizofrenia patente. En ese siglo, los pintores al igual que les sorprendía la belleza, también la locura. Les encantaban visitar "las casas de los locos".para hacer apuntes. Continuo hasta el siglo XIX, con la fotografía

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    3. Naturalmente, los pintores se sentían atraídos por el interior del individuo, en cualquiera de sus manifestaciones.

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  8. Me transmite angustia esta mujer.

    Ander.

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  9. Percibo un caos mental que quizás nunca gobernó, también la percibo bella en su etapa de madurez.

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    1. Suponiendo que haya algún tipo de orden en la naturaleza de los individuos, la juventud puede haber proporcionado unos dones físicos y sin embargo muchos años después una perturbación física variada incluso hasta extremos que no imaginaría. Qué de por propia naturaleza y qué de los comportamientos y experiencias vividas puede haber en la perturbación es secreto de sumario.

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  10. Un monólogo triste que retrata una triste síntesis de vida, y digo monólogo porque esta pobre mujer retratada dudo mucho haya sido exhibida a un público que pueda juzgarla o prestarle atención. Los enfermos mentales en siglos fueron marginados, aislados y maltratados, deuda inmensa de sociedades y estados.
    Curiosamente mientras leía el texto me vino a la mente una metáfora: la justicia, que nació con galas y belleza de un pensamiento y sistema para luego terminar en el fango atiborrada de tradiciones y agachadas.

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    1. Tal como dices. En mi infancia pasábamos a veces por delante de un manicomio y agarrados a las rejas (rejas, nada menos) de las ventanas los recluidos recababan nuestra atención. Había de todo, enfermos de verdad, deficientes de distintos tipos, mongólicos, abandonados y sanos a los que las familias querían desproveer de sus títulos de propiedad.

      Cuando hablamos de justicia, ¿de qué hablamos, Inés?

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  11. Quise decir: traiciones, no tradiciones.

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    1. Entendido, solo que muchas veces las traiciones han sido tradicionales también.

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  12. La principal razón de muchos de nuestros males es qué poco nos queremos...

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  13. Cuanta coherencia hay en tu texto. También me angustia el paso del tiempo, la dependencia, convertirme en un lastre y dejar de ser lo que alguna vez fui.
    Me temo que así debe ser y no hay vuelta atrás.
    Crudo pero honesto.
    Gracias por compartir y por visitar mi espacio.

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    1. Gracias a ti también.Lacuestión es que vivir implicar asumir: no solo satisfacciones y logros, sino dolores y angustias, como vamos viendo, sobre todo los que vamos avanzando en esto que tanto nos aterra denominado Tiempo (o edad si prefieres) La cuestión sigue siendo que asumir debe ir acompañado de adaptaciones: cariños, uso de la mente, inmdagación, curiosidad, lectura, aproximación a otros y también desafío. Desafío al envejecimiento físico. Desafío al acontecimiento que será en un momento dado (o cualquiera) eso de morirse. Por supuesto, mejor no pensar en que podemos ser un lastre, ya sabemos los males neurológicos que hay en el entorno. Momentos de pesadumbre y angustia los tenemos todos. Pero hay que compensarlos. No hay vuelta atrás. Hay adaptación. Saludo.

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  14. Hay muchas formas de autoperjudicarse, pero ciertamente que la envidia, el odio y la ira te garantizan ese autoperjuicio sí o sí.

    La reflexiones que hace sobre las motivaciones que le llevan a autolesionarse, más que en la locura parecen estar ancladas en una cierta cordura de examen de conciencia y en una rabia que nace de la añoranza de haber perdido su figura lozana de juventud.

    Todas esa circunstancias que expones en el texto son posibles en la vida real, no sé qué motivación tuvo el pintor de ese cuadro para pintar a esa mujer con un apreciable, a simple vista, deterioro físico y con un no menos deterioro psíquico, hay tantos motivos posibles para llegar a la autolesión y a que nuestra psique entre en convulsión interna con proyecciones conductuales hacia el exterior que nadie estamos exentos de entrar en tormentas psíquicas varias con mayor o menor deterioro corporal y mental apreciables...

    El cuadro me parece magnífico, yo no sé nada de arte, pero me gusta el contraste entre el negro y el blanco y no sé si será por defecto de mi vista que lo veo como tridimensional, como si la mujer fuera a salirse del cuadro...

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    1. Yo tampoco sé las motivaciones. Probablemente sea un tema ordinario, retratar a una mujer envuelta en accesos de locura, alguna vecina de alguna parte donde viviera el pintor, ese tipo de personas que siempre hemos visto que padecen una enfermedad mental y que viven señaladas por el vecindario en un pueblo o en un barrio. Sí, el cuadro es una joya, no obstante su dureza.

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