jueves, 25 de diciembre de 2025

Frente a los rugidos, a los mugidos y a los balidos

 


Me lo regaló ayer un amigo que vino de Madrid. Un amigo de infancia y adolescencia al que había perdido de vista durante décadas. Por azar y por empatía hemos recuperado una amistad, que ya no es infantil sino del último período vital. Es decir, jugosa por cuanto nos proporciona recuerdos, narraciones, curiosidades y experiencias mutuas que por sí mismas justifican el hecho de vivir. Desconocía el libro y al autor. Pero por la introducción leída de momento sospecho que además de enjundia y exposición para el debate tiene una capacidad analítica luminosa. Veremos. Esta parrafada de la introducción me ha invitado a proseguir su lectura.

"En la política y en las artes han pasado cosas que no hubiéramos creído posibles: mientras los presidentes se convertían en rockstars, trols y performers, los creadores asumían la misión de señalar los males del mundo. Tal vez no haya una paradoja más notoria del mundo contemporáneo, nada que produzca más perplejidad o confusión. La cultura, que solía ser el campo de experimentación y del libertinaje, está ahora asediada por cuestionamientos morales. Y la política, que solía ser el campo de la responsabilidad y del compromiso moral, ahora tiene licencia para polarizar, dividir y sembrar el odio entre los ciudadanos. Un novelista se mete en problemas si aborda temas sensibles, como el infanticidio, pero nadie cancela a un político que arroja carroña a sus votantes para que lleguen convertidos en hienas a las urnas. A los líderes se les permite rugir y usar como materia prima las bajas pasiones, traficar electoralmente con el rencor y dividir el campo político entre amigos y enemigos; a los artistas, en cambio, se los sienta en la primera fila a que presten atención a las lecciones del profesor de ética contemporánea".

En fin, si este libro me sirve para comprobar que lo que uno venía pensando -elaborando su propio pensamiento- desde hace tiempo no iba descaminado, aunque probablemente en muchos casos que cita no me diga nada que no supiese o intuyera, habrá merecido la pena. Los rugidos más bestiales nos acechan sobre, contra y dentro de nosotros, si asumimos los que proceden de las bestias. Pero también estamos en tiempos de elevados mugidos y no menos aquiescentes balidos que acaso revelan la lamentable situación de la condición humana de nuestros días.

Para aliviar la tesitura no os desearé felicidades verborreicas y tradicionales, simplemente os pongo a Corelli.




16 comentarios:

  1. Preciós aquest Corelli. I aquest "jugosa por cuanto nos proporciona recuerdos, narraciones, curiosidades y experiencias mutuas que por sí mismas justifican el hecho de vivir" també.

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    1. Hay composiciones de Corelli que atraviesan lo más profundo de nuestras emociones.

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  2. Gracias por el regalo navideño en forma de pieza musical. Y sí, estamos en una época de "intrusismo profesional" donde hay políticos que ejercen la labor que corresponde a las hienas y a las aves carroñeras, gentes del mundo de la docencia y de la cultura que denuncian los males de nuestra sociedad sin ser políticos, votantes que actúan como borregos cuando votan a gentuza que, lejos de dar solución a sus problemas, los van a llevar al matadero...
    Un abrazo, mucha salud y felicidad.

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    1. Pues que arrieros somos al menos que nos encontremos en la música, no en la sed de venganza, ni en la ira, ni en el odio. Un abrazo y gracias por todos tus escritos.

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  3. Me gusta mucho Corelli, más que los mugidos y los balidos de estos que no sé por qué les llaman clase política, si de clase no tienen nada, y de chusma mucho.
    ¡Un abrazo!

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    1. Los berridos, balidos y demás expresiones son de los individuos, de la sociedad, no solo de los políticos, que son reflejos nuestros, que están permitidos por los primeros, por todos nosotros. Porque se escucha cada cosa en el entorno. Además. como muchos han perdido su complejo de ignorantes y de necios suelen sacar ellos el tema monotemático siempre. Asombroso.

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  4. Yo me fijo más en el reencuentro con el amigo, que con el libro. Un amigo es un tesoro. Infinidad de veces, mejor que un hermano. Felicidades.

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    1. Y yo también, Ricard. Pero no son incompatibles los encuentros. Y como cada vez resulta más difícil el encuentro con amigos, al menos amigos de siempre, pues el amigo libro viene muy bien. Ahora bien, conviene estar abiertos a nuevas amistades, a nuevos contactos, incluso muy jóvenes. Nunca tendrán el caché de lo veterano para entendernos del todo pero acaso recibimos enfoques nuevos y prolongamos nuestra vida interior. Ciertamente la amistad es un tesoro y a veces superior a la familiaridad que ha caído por inercia.

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  5. Gracias por darme a conocer el ensayo de Carlos. El párrafo que has puesto me parece muy sustancioso. Estoy muy de acuerdo con lo que apunta el autor respecto a las derivas, tanto en la política como en la cultura. Vamos a peor.

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    1. Es que solo había leído la introducción y me parecía sesusdo y sensato lo que dice en ella. Es muy fluido el texto posterior, se maneja bien, muy coloquialmente, pero de mimento percibo más argumentaciones conexas que análisis, pero doy por bueno lo que sea que arroje luz .

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  6. Fáckel:
    da mucho gusto reencontrar a esos amigos cuyas trayectorias tomaron caminos alejados. Además se nota cuándo la alegría por el encuentro es sincera y cuándo protocolaria.
    Gracias por la pieza musical.
    Feliz Navidad.

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    1. Pues sí, aunque los encuentros de ahora, en la edad avanzada, no sean frecuentes son intensos en calidad. Distinguimos y valoramos aquello y aquellos que rezuman autenticidad. Corelli tiene mucho repertorio. Se deja uno llevar en él. Bien estar para lo que quieras, Diego.

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  7. Una entrada bellísima y necesaria, Fackel. En un mundo que ruge y muge sin sentido, tu escritura sigue siendo ese espacio de serenidad donde el azar se convierte en destino. Ese reencuentro tras décadas demuestra que lo esencial no sabe de calendarios.
    Me ha venido a la mente la sentencia de Kraus: 'Cuando el sol de la cultura está bajo, hasta los enanos proyectan grandes sombras'. Gracias por seguir elevando el sol con tu antorcha para que esas sombras no nos confundan.
    Un abrazo

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    1. La escritura no es todo lo serena que se quisiera. Ni un territorio aquiescente. Es un cuarto donde el que escribe ajusta cuentas consigo mismo. El exterior se ha poblado de ruidos y de gentes que no se entienden. En el cuarto de la lectura y de la escritura se ofrece resistencia. Hay que sobrevivir. La mitad del tiempo se la pasa uno resistiendo y la otra mitad indignándose. La primera vez que leí el aforismo de Kraus me sentí retratado. Y en efecto, hoy los enanos, que abundan creyéndose gigantes, proyectan sombras tenebrosas. Pero como dice Claudio Rodríguez: Es que en la noche hay siempre un fuego oculto. De eso se trata, de mantenerlo. Gracias por entenderlo, Bara.

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