jueves, 13 de julio de 2023

Te seguiremos leyendo, Milan



Cuando en el año noventa y tantos pregunté al círculo de amigos de Alena sobre un escritor moderno que vivía en París algunos ponían mala cara. O cara airada. Como diciendo: ese que se fue y no quiere volver. Aunque otros apostillaban: los burócratas tampoco le quisieron aquí. Milan Kundera me recordaba un poco el caso de Thomas Bernhard, tan enfadado con su Österreich, aunque por otras razones no menos severas. Aunque tan diferentes en sus estilos narrativos, me sentí muy acogido en la literatura de ambos. Creo que el valor de una novela reside en que te acoja, en que tú te traslades a ella y la habites. Bien como uno de los personajes, bien como el colectivo de voces y situaciones. Cada vez comprendo menos que una novela haya que leerla desde los parámetros de lector, con esa tendencia que tenemos a veces a intervenir y modificar sobre la marcha las ideas y la exposición de criterios, cuando no el estilo, que en una novela se reflejan. Pero esta opinión es tan personal como seguramente poco acertada. Naturalmente, también les cité a una eminencia como Franz K., al que la mayoría de aquel grupo le había leído poco y mal. Por supuesto, a todos les sonaba sobradamente el divertido Jaroslav, creador de las aventuras de un valeroso soldado, y no en vano más de una taberna de Praga llevaba su nombre, el del soldado de ficción. Yo aún no había descubierto al buen y genial Bohumil, tan diferente a todos los anteriores citados, y que posteriormente vino a intermediar en mi visión sobre los literatos checos más reconocidos. Tal vez era que en aquel ámbito de amigos de Alena no había cundido todavía un europeísmo más profundo, tal como lo entendemos ahora, pero citarles la novela de la insoportable levedad del ser fue para algunos una novedad, para los que la habían leído en edición francesa, para otros la manifestación de un desdén, para la mayoría desconocida. Sin embargo para mí fue la novela de la frescura y de las preguntas, en la que en cierto modo también me veía reflejado, no tanto en mi vida particular como en mi vorágine de tratar de interpretar el mundo rocoso que me rodeaba, y en esa novela percibí un estilo ajeno a localismos y transfronterizo total, una defensa de la constante búsqueda del hombre, debatiéndose entre orígenes y peregrinaciones. No he leído, ni mucho menos, toda la obra de Milan, y acaso este motivo funesto de su fallecimiento sirva de acicate para retomar lo pendiente. También recuerdo que La broma, por ejemplo, me arrojó con su sátira aún más luz sobre los años oscuros por los que el país de mis amigos atravesó. Y El libro de la risa y el olvido, tan peculiar como más incisivo si cabe acabó de seducirme. Que en sus ensayos de El arte de la novela reconociera a Cervantes como el fundador de la novela moderna me pareció de un reconocimiento superior. En definitiva, que a Milan Kundera, como a cada quisqui en su momento casual, no el que tiene señalado, como muchos conspiranoicos de tradición religiosa suelen decir, le tocó dejar de estar o de ser y no te cuento de escribir. Te seguiremos leyendo, Milan.



* Milan Kundera falleció el pasado 11 de julio a los 94 años. Fotografía de Milan Kundera y su esposa Vera, de la AFP, tomada de la web de la revista mejicana Expansión.

19 comentarios:

  1. Desde luego, lo seguiremos leyendo.

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  2. Otro personaje de las grandes letras que desaparece, referente de nuestra generación lectora.
    * Según la información que se hace correr, tenía 94 años.

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    1. Sí, he corregido, no sé por qué le puse dos años menos. Un referente sin duda, sobre todo de hace unas décadas.

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  3. Servidor también lo seguirá leyendo.

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    1. Buen propósito, que yo también me propondré (valga la redundancia)

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  4. También Cioran vivía en París. ¿Acaso hay otra ciudad donde pueda vivir un escritor?. Quizás Venecia....

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    1. Hoy día no sé, pero en otro tiempo sin dudarlo yo elegiría París. Es algo que empecé a saber cuando en mi juventud leí "Las corrupciones", de Jesús Torbado, novela que fue el premio Alfaguara creo. En ella los personajes desarrollan su vida bohemia en París. Venecia no ha sido nada salubre, ambientalmente hablando, aunque era sugerente. El turismo de masa ya no propicia mucho una visión absorta.

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  5. Antes leía más que ahora, las cargas y todo eso me hicieron quedarme más tiempo con rl mismo libro y me sucede como a ti, llego a habitarlo sea en uno que varios personajes, a veces en escenario, viento, de la forma que sea se siente. Descanse, Milan.

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    1. No conviene correr en la lectura de unb libro. Más bien detenerse y releer párrafos, repensar ideas expuestas o disfrutar de la caracterización paisajes y paisanajes. El que terminé el otro día, "El arpa birmana", me subyugó tanto por el tema -japoneses cautivos de la Segunda Gierra Mundial- que no es muy conocido para nosotros como por la invención descriptiva, porque luego he sabido que Michio Takeyama nunca estuvo allí. Y el estilo de la narración es tan apacible...

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  6. Para muchos lectores este 2023 será recordado por las sensibles pérdidas de Cormac McCarthy, Martin Amis y ahora la de Kundera… aunque no creo que ciertos académicos suecos, los mismos que se negaron a reconocer su talento en vida, los echen mucho de menos...

    Del checo leí en su momento: “La broma”, “La insoportable levedad del ser” (estas dos siguen siendo mis preferidas), “La inmortalidad”, “Els testaments traïts” (también disponible en castellano) y “El libro de los amores ridículos” (conjunto de relatos)… todavía me quedan unos cuantos, nunca es tarde para retomarlo.

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    1. Ya sabes que los académicos del Nobel literario, como de otras vertientes del Nobel, atienden a criterios bastante políticos a su vez. Y por supuesto que nunca es tarde para leer lo pendiente, porque lo que expone sigue muy vivo. Al menos para mi generación. Ignoro si a las nuevas generaciones esos autores les puede interesar.

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  7. Lamentablemente no le he leído, pero creo que escribir pasa por ponerse en el lugar del lector también.

    Un abrazo

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    1. Pero ¿para satisfacer al lector? ¿A qué tipo de lector? Porque hay varios. Mira, ahí has planteado un tema que sería para debatir con tiempo y en un marco más propicio que este.

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  8. Fáckel:
    leí algo de Kundera tiempo ha. Lo mismo lo releo pero es que se me acumula la lectura y me agobia. Y no hay nada más perjudicial para la lectura que sentirse agobiado. Ahora mismo estoy terminando con "Nada" de Laforet.
    Salu2.

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    1. En efecto, es un problema que se acumulen los libros, y hay que elegir y vamos contrarreloj. A Carmen Laforet la escuché de joven en una conferencia propiciada por un periódico local, todo un evento en aquellos años de sequía.

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  9. https://librosnocturnidadyalevosia.com/milan-kundera-y-el-arte-de-la-novela/

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  10. Jo porto un club de lectura a la meva biblioteca, i justament el primer llibre del proper curs és La immortalitat, sense saber que el seu autor havia de morir. L'he escollit perquè és un dels quatre o cinc llibres que més m'han agradat a la vida. El club de lectura es diu "Futurs clàssics".

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    1. Ah, puies está bien esa elección, que cundan los Futuros Clásicos Club.

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