jueves, 20 de octubre de 2022

Eres tú, lo he hecho yo

 


Ya sé lo que vas a decir. Que en el retrato que encargó mi padre me parezco, pero en cría, a aquella dama misteriosa que un hábil toscano pintó a solicitud de un mercader. Bueno, hay una diferencia. Yo río satisfecha de mi obra y de la otra me cuentan que sonríe con condescendencia de casada. Como no he llegado a verlo nunca y hablo por oídas no sé si creérmelo. Además soy consciente de que mi edad no procura aún belleza, pero las lenguas benévolas comentan que aparezco natural y traviesa. No se equivocan. Algunos lo han captado y dicen que mis dibujos sobre familiares y otros personajes son mordaces. Así que no te sorprendas si me han pintado con sonrisa de complacencia gamberra.

Visitas a las que he mostrado mis dibujos me dicen, aunque supongo que será para animarme, que tengo talento. Hay quien no duda en hablar de estilo, pero sé que se mofan. Que mi percepción de los volúmenes de un cuerpo son correctos. Que las proporciones están en su punto. Que acaso debo corregir las extremidades, pero que no me importe ahora. Que hay que partir de lo caprichoso para entender lo desigual; sigo pensando qué quiere decir esto. Debe ser que he descubierto que hay órganos del cuerpo que no están en un mismo plano. Y no solo porque me lo han hecho ver, sino que lo he comprobado a distancia, sobe todo cuando he visto a mis padres a hurtadillas desnudos. Pero estas cosas deben callarse. O esperar a ser mayor.

Giovanni, que me lleva pocos años y trabaja de ebanista en un taller de retablos, me llama precoz. No sé qué tiene de precoz hacer dibujos, le respondo. Eres precoz por tu intención. Se ve a la legua que sabes observar y, sobre todo, interpretar a tu manera un cuerpo o un edificio. Los edificios se me dan peor, ya lo sabes, le replico. Pero dibujas palacios que no existen y podrían existir. Palacios donde hay más que fachada y que sabes representar con pisos con una disposición ingeniosa. Créeme, dice. Un edificio también es un cuerpo y no me parece mal que los dibujes rompiendo la simetría. De Giovanni aprendo siempre y si opina lo que opina de mí digo que será por algo más que porque le caigo bien.

Se lo ha dicho a mi padre. Déjela que emborrone pliegos, que suelte su imaginación alocadamente. Cada edad tiene sus trazos como en otros el balbuceo de palabras escritas o el golpe del buril sobre la piedra o el manejo del acero. Pero es una chica, le ha soltado mi padre a Giovanni. Nada de lo que usted dice, joven, sería útil ni bien visto en una mujer a la que mimamos y preparamos acorde a su género y condición. Y además, caro Giovanni, estos dibujos son meras travesuras de quien se resiste a abandonar la infancia. Giovanni ha salido en mi defensa. ¿No se le ha ocurrido pensar, mi estimado señor Tomasso, que su hija acaso no busca anclarse en el tiempo que por naturaleza ya se le va pasando, sino de anticipar unas dotes de futuro?   

Ni puedo ni mucho menos quiero dar la razón a mi padre, pero tampoco estoy segura de que una valga para lo que con tanto estímulo dice Giovanni. De momento, yo a lo mío. Aprovecharme de lo que me consienten para convertir a la gente en caricaturas. ¿No te gusta cómo has salido?



* Muchacho sosteniendo un dibujo infantil. c.1515. Giovanni Francesco Carotto (Verona, 1480-1555)

42 comentarios:

  1. Muy agraciado no se puede decir que sea, tiene sonrisa de Joker, casi te diría que da un poco de yuyu.

    Saludos

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    1. Es muy particular esta imagen, por eso me atrapó para la ficción.

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  2. Un tal vez pudo ser, que se adelanta incluso a su época.

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    1. La verdad es que me parece una imagen actual, es la fuerza del dibujo, sin duda.

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  3. Ni el dibujo dibujado me complace, ni el oleo de Carotto me atrae.
    Un abrazo
    Salut

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    1. Ningún problema. A mí me complace el dibujo, me complace el niño y me complace sobre manera aquel tiempo. Cuestión de miradas, supongo.

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  4. Diríase, señor Tomasso, que su hija es algo así como una menina, precoz y gamberra, huida de aquel famoso cuadro de Velázquez...

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    1. Así puede ser, José, incluso aspira a algo así como a una Lisa Gherardini.

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    1. A que sí; las representaciones humanas son inagotables.

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  6. Según el pie pone: “Muchacho sosteniendo un dibujo infantil.”
    Da igual. Aparentemente una criatura disfrutando. Edad, talento, género: da lo mismo cuando aparece algo tan valioso como el humor. Que los mayores pierdan su humor dirimiendo, peor para ellos. Pagaran caro el precio de sus debilidades. Con esa sonrisa parece que le costará asumir las supuestas realidades adultas de triste futuro. Pobres adultos, pensará la criaturita, maquinando con sus dibujos cómo zafarse de tanta ceguera adulter-ada por el entorno. .

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    1. Tal vez por eso el niño ejecuta su obra y la exhibe de modo dual. Por una parte hay complacencia y por otra diversión. No sé si prima más la primera, pero creo que a la vez se mofa un poco del espectador. Esa sonrisa, aparentemente tan exagerada, se presta a más de una interpretación. Me cae bien el personaje, se rebela contra los cánones que cultivaban otros pintores de aquel tiempo.

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  7. Tiene una expresión un tanto rara, tal vez esa sonrisa gamberra que señalas. En cuanto a la pregunta ¿es para el padre o es para los lectores? En el segundo caso, no me veo muy favorecida ji,ji con un ojo descolgado, aunque he de decir que con las piernas tan largas da la impresión de que una está a buena altura para verlo todo mejor, lo que no me desagrada.
    Es un relato interesante, esa visión propia que como un privilegio puede plasmar sobre el papel.

    Un abrazo.

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    1. Ese tipo de expresión yo la he visto en niños del presente. Que no nos distraiga el peinado, por ejemplo. Con un Photoshop de ahora se harían combinaciones y semejanzas actuales, haz por imaginar. Por cierto, ¿tú no guardas algún dibujo de tu/s hijo/s en el que te representaba? Yo sí y me sorprendo que aquella caricatura captara ciertos rasgos de mí. O acaso la percepción que ella tenía sobre mí.

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    2. Conservo esos dibujos de mi hija, sí, y son un libro abierto sobre la familia o mejor dicho sobre como nos veía ella jajajaja que no andaba nada descaminada. Los niños tienen suelen expresar abiertamente lo que sienten sin apenas censura y creo que en esa espontaneidad hay una sabiduría a imitar, el conocimiento a través de la observación.

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    3. De acuerdo total. Por cierto he conocido a algún niño -cuyos dibujos eran más perfectos que un simple mono- que llegó a ser artista de verdad.

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    4. ¿Qué quieres decir con dibujos más perfectos que un simple mono?

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    5. Se llaman monos a dibujos poco hechos y de trazos a la carrera.

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    6. Gracias por la aclaración!!

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  8. Cuando observo esa niña, me viene a la mente Greta Thumberg y reconozco que no se parecen en nada. Pero no quiero gastar mi dinero en un psicoanalista (aunque igual es grave)

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    1. Pues ya que lo dices, hay algo que recuerda a la tal Greta, pero es cosa de nuestro subconsciente, seguro, no hace falta que echemos mano de recursos extrasensoriales (vía psicotécnicos)

      Y perdona no haber respondido ante, ignoro por qué se me pasó tu comentario.

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  9. Realmente es muy bueno este escrito, me ha hecho más gracia que la incluso que la imagen, A mi desde luego me recuerda a la Mona Lisa, quizá por la ropa. Un saludo

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    1. Esboza una sonrisa cerrada, pero sonrisa, muy particular, recuerda a la citada.

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  10. Yo creo que si no existían las caricaturas, este giovanni la i ventó, aunque sea pintada al óleo.
    La caricatura que sostiene, representa obviamente un vizco patilargo, por enfatizar sus dos características más sobresalientes.
    También me pareció que el muchacho tiene rasgos de síndrome de down
    Saludos

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    1. Pues me haces recordar que en culturas de la Antigüedad existían muñecas articuladas y el dibujo de la niña es semejante. ¿Vería alguna de tiempos más viejos que ella?

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  11. No sé de donde sacas esas ilustraciones, pero esta es excelente

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    1. La descubría hace poco. Hay abundante bibliografía sobre pintura renacentista, bueno, y de todo tiempo y lugar. Y el número de cuadros o murales que ha llegado hasta nuestros días -no te cuento lo que se ha destruido- es inmenso. Sigo descubriendo en parte lo que no había visto nunca y en parte aquello en lo que no había reparado. Uno de los mayores crímenes culturales del visitante a un ámbito creativo es pasar deprisa, no detenerse un tiempo que sedimente en nosotros la apreciación de una obra de arte. Los grandes museos son terribles. Ni siquiera de pasada he logrado ver el Louvre o el Prado o los Uffizi en las sucesivas ocasiones que los visité. El síndrome de Stendhal suele acechar siempre o simplemente el tiempo. Así que un libro viene bien tanto para admirar detalles de una obra como para obtener cierta información.

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  12. Y tiene un marcado dejo de Gioconda, si. Resulta una estética rara para la época.

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    1. La pléyade de artistas fue como una arquitectura de creación. Sospecho que se observaban unos a otros y cada cual tenía sus peculiaridades y a veces se marcaban las diferencias. Te recomiendo las Vidas de Vasari (Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores, se titula)

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  13. Con mi primera hija lo logré: rescatar durante cinco o seis años sus dibujos infantiles para ver la evolución de sus trazos sobre la figura humana. Era un trabajo de recopilación excelente pero que perdí por un cambio de ordenador, pues lo tenía en un archivo no sé en qué formato. Fue una pena. Los dibujos de los niños tienen un plus de creatividad debido a la visión por primera vez del mundo que son alucinantes. Muy buen relato recreada por la ilustración muy bien hallada.

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    1. Huy, yo nunca me propuse seguir nada, pero de vez en cuando me encuentro alguno de sus monos en libros o papeles viejos. Me pasa algo parecido con letras de mi padre, con su extraordinaria caligrafía, que aparecen ocasionalmente. Invita a un punto de emoción compartido con otro de reflexión (y extracción de conclusiones de ese entretenimiento llamado por otros vida)

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  14. Excelente.
    No conocía la pintura, el relato cuadra muy bien con ella.

    Saludos,
    J.

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    1. Es tal el volumen de retratos (o no retratos) que hay en el mundo del arte y de los museos (no me imagino los de colecciones particulares) que apenas conocemos una limitada parte de ellos. Por eso cuando encuentro alguno desconocido dialogo con él. Saludo y día apacible.

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  15. As caricaturas são uma forma de arte, uma visão do ridículo ou da verdade em si? Uma visão do Mundo sem artifícios... sem dogmas...
    Interessante como sempre...
    Beijos e abraços
    Marta

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    1. En efecto, las caricaturas hechas por artistas adultos son una genial visión de las personas. Y los niños tienen mucho de artistas en ese sentido. Tal vez ser artista sea simplemente, en principio, ser un observador y capaz de plasmar lo que se percibe. Los niños perciben, sin duda. Obrigado, Marta.

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  16. Jo de petita sabia molt de dibuixar, no he aprofitat el meu talent. I no dibuixava com en el dibuix dins la pintura, que de totes maneres té l'encant del que és infantil. El títol de la teva entrada és molt simpàtic, com tota la història.

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    1. Eso mismo me pasaba a mí, incluso en las clases de dibujo sacaba notables, pero o se ejercita o se pierden por el camino las aptitudes, si las hay.

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  17. Fáckel:
    la primera impresión que me ha dado es que era una "niña". Según el título del cuadro es un "niño". De todos modos, la cara de esta "encantadora criatura" (entiéndase como ironía) me produce rechazo. Se me antoja uno de esos niños perversos, cabrones e hijoputas, que los hay, pese a tanto pedagogo roussoniano (¡Dios, cómo odio al tal Rousseau!)
    Salu2.

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    1. Creo que lo de menos es si es niño o niña la persona del cuadro. Yo lo que pretendía era escribir a mi manera, sin dejarme condicionar por la carita feliz (o cabrona, a tu entender) Precisamente este tipo de retratos, que también nos suscitan emociones, y el rechazo es una emoción como la atracción lo es también, tienen siempre interrogantes implícitos. Acaso el pintor no lo pretendió y el niño o niña fue tal cual en su tierna niñez.

      Si te refieres a Juan Jacobo Rousseau, y no al Rousseau aduanero, es que fue un personaje peculiar, soberbio y zascandil como pocos. No sé si acabó bien con alguien.

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    2. Fáckel:
      lo "curioso" de las entradas en los blog es que los que accedemos y comentamos lo hacemos, claro, desde nuestro punto de vista, que no siempre puede coincidir con el del autor. Lo de la famosa imagen del color de las gafas que nos hace ver realidades diferentes. Que conste que "entiendo" tu punto de vista.
      Se me escapa lo del Rousseau "aduanero"...
      Al que odio es al Juan Jacobo Rousseau, el de Ginebra, el del Emilio. ¡Qué odio y qué ganas le tengo!
      Salu2.

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    3. Rousseau el aduanero era así llamado, se trata del pintor:

      https://www.descubrirelarte.es/2015/09/06/el-aduanero-un-pintor-ingenuo.html

      Por supuesto que cuanto sale en los blogs es o puede ser objeto de discrepancia, eso es bueno.

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